Cuando mi amigo le dijo que él y todos los cargos públicos socialistas de Euskadi llevan escolta hace años la respuesta que recibió fue aproximadamente ésta “pero es que vosotros sois políticos”. Ahí fue cuando me acordé de la frase que Lorente recogió de la confidencia de una mujer maltratada.
No me cabe ninguna duda de que aquel empresario está totalmente en contra de ETA, ni asomo de duda. Que siempre lo habrá estado y si la traigo a colación no es para atacarle sino para hacer ver que hay mucha gente en Euskadi, demasiada, acostumbrada a la violencia hasta tal punto que la considera parte de la normalidad, del paisaje y que la siente como un problema sólo cuando le toca directamente.
Esa forma perversa de normalidad tiene muchos partidarios en Euskadi. Partidarios de no pensar en lo que pueda resultarles incómodo y que han asumido la amenaza y el asesinato de algunos políticos (no de todos) del mismo modo que aquella mujer aceptaba como parte del destino los golpes de su marido.
No es imposible que, dentro de un tiempo, alguien de su círculo le diga a ese empresario “al fin y al cabo tú llevas escolta porque eres empresario, ¿pero yo?”. Tal vez entonces ese hombre comprenda lo que sintió la semana pasada mi amigo socialista vasco, aunque lo que espero es que ese momento nunca llegue porque significaría que hemos avanzado un paso más en la barbarie.