Una sociedad lesionada
Los vascos hemos convivido tantas décadas con la violencia que ésta ha tenido tiempo de lograr muchos más efectos que los que pretendía. De hecho no ha logrado ninguno de los objetivos que buscaba y seguramente la gran dificultad que encuentran sus partidarios para aceptar la desaparición del terrorismo totalitario sea reconocer que su fracaso ha sido tan incuestionable como caro. Pero que no haya conseguido sus metas totalitarias no quiere decir que la acción constante e insidiosa del terrorismo no haya tenido otras consecuencias.
