Publicado en Voz Pópuli

Cuando en Euskadi faltó el aire

Después del asesinato de Fernando Buesa y de Jorge Díaz Elorza vinieron otros muchos, 53 en total, pero aquel atentado puso de manifiesto algo especialmente horrible: la división que entonces pareció irreparable de la sociedad vasca.

A los amigos de las grandes palabras, de manifestaciones de santa indignación por casi cualquier chorrada les convendría recordar que la exageración de la mística nacional lleva a caminos muy oscuros.

En mi artículo de Vozpópuli de esta semana, que por cierto será el último que publique, me asombro de la crispación y la vehemencia con la que parece que se nos presenta la inminencia del fin de la nación cuando lo que se está discutiendo en una España en paz es sobre reformas laborales, déficits presupuestarios, eutanasia o relaciones diplomáticas. Puedes leerlo entero aquí.

El Gobierno dirigirá al PSOE y a Podemos

El Gobierno ha decidido hacerse con la dirección de los partidos que lo sustentan para que estos puedan cumplir el papel que les corresponde como claque bien entrenada.

El partido que se dijo heredero de aquel 15 M asambleario y lleno de círculos se asienta como un círculo único y perfecto con un centro inamovible que es el vicepresidente del Gobierno.

Sánchez también recolocará a algunos cargos. Como si se tratase de un Real Decreto Ley hacia el partido, tales cambios quedarán validados a toro pasado sin ninguna duda.

Lla democracia burguesa, individualista, participativa, enredadora y siempre polémica ha sido reemplazada por tres pilares simples y efectivos: la imagen personal de los líderes, una identidad feroz contra “el otro” y un relato corporativo elaborado por profesionales de la comunicación.

En mi artículo de esta semana en Vozpópuli me fijo en cómo el Gobierno va a ocuparse de poner orden en los partidos desde los que espera recibir apoyo militante cada día. Puedes leerlo entero aquí.

Prohibido ser imbécil

En esta ocasión lo que se trata de legislar es el exceso alcohólico y el desmadre, dos conceptos que de toda la vida han ido ligados al puro caos y al descontrol pero que en los últimos años han derivado en una asombrosa oferta turística más.

Si resulta extraño que alguien trate de acotar con leyes y reglamentos el caos, aún es más paradójico que éste se oferte de manera tan organizada.

En mi artículo de esta semana Vozpópuli me fijo en lo extraño que resulta que haya que regular el desmadre y prohibir las estupideces más absurdas por ley y me pregunto si lo verdaderamente peligroso no será la infantilización de la sociedad. Puedes leerlo entero aquí.

Paisaje después del griterío

Para preferir estamos los ciudadanos. Los políticos electos están para decidir, no para preferir. Así que tenemos un gobierno sostenido por la única coalición posible. Extraña, incómoda, seguramente inestable pero -señorías- la única que ustedes han querido que exista. Convendría no olvidar eso.

Se abre ahora una etapa nueva, con un Gobierno débil pero que puede hacerse fuerte  a poco que no se cumplan las tremendas previsiones de los agoreros.

En mi artículo de esta semana en Vozpópuli me fijo en el poco resultado que en política da el mucho ruido y también en la sorpresa que a muchos ha causado que Sánchez haya captado más talento para su Gobierno del que sus adversarios esperaban. Puedes leerlo entero aquí.

El peligro de equivocarse de enemigo

La inmensa bronca en torno a la abstención de los independentistas ha resultado tan cegadora que nos ha impedido ver que el verdadero y profundo problema que tienen los grandes partidos nacionales es su incapacidad para distinguir a sus adversarios de sus enemigos.

Tan humanos son los socialistas que se animan con la “frescura y novedad” de las propuestas podemitas como lo son los conservadores a los que enardece la pasión nacionalista de Vox. Tan humanos como errados ambos.

Reanudo la publicación de mis artículos semanales con una reflexión sobre el peligro de no ver que el espectáculo político es el ecosistema ideal del populismo, no de la democracia. Puedes leerlo entero aquí.

Henchida la Tierra, ¿ahora qué?

Por supuesto que estamos modificando las condiciones del planeta. Llevamos milenios haciéndolo, pero nunca imaginamos que el inabarcable y amenazador planeta un día se nos quedaría pequeño y tendríamos que esforzarnos en no romperlo más.

Por ahora lo que es seguro es que la instrucción bíblica de henchid la Tierra ya la hemos completado. Ahora toca pensar en qué hace la humanidad a partir de este punto y eso es mucho recado para despacharlo en unas cuantas conferencias internacionales.

En mi artículo de esta semana en Vozpópuli recuerdo que nuestra agresividad contra el entorno natural no es una cosa nueva sino que es algo que los seres humanos llevamos haciendo desde el principio de nuestra existencia. Puedes leerlo entero aquí.

Yo mismo soy plurinacional

No sé España, pero desde luego yo soy muy plurinacional y mucho plurinacional. No tengo que sentirme vasco; soy vasco. No necesito hacer, pensar o sentir nada concreto para serlo, del mismo modo que no tengo que esforzarme por ser español. Simplemente lo soy.

La absurda idea de que para ser una cosa hay que renunciar a ser otra es un delirio que me resulta ajeno,

Me gusta realmente ser ciudadano de esas tres patrias cívicas, España, Euskadi y Europa, pero no acepto que ninguna de ellas pretenda dictarme cuáles deben ser mis sentimientos.

En mi artículo de esta semana en Vozpópuli hablo de la diferencia entre la nación cívica y la personal. Puedes leerlo entero aquí.

El Estatuto vasco resiste

El Parlamento Vasco ha recibido dos documentos para una posible reforma del Estatuto.

El encargo, que se maliciaba imposible, de proponer un documento unitario, que aglutinase los sentimientos comunes a todos los vascos se ha demostrado que, efectivamente, era imposible.

La confortable armonía que parece mostrar la política vasca, en comparación con la nacional, no llega a tanto como para que los vascos hayamos dejado de pensar cada uno lo que nos da la gana.

En mi artículo de esta semana en Vozpópuli hablo de que el diálogo, que algunos revisten de efectos taumatúrgicos, a veces evidencia tan sólo la imposibilidad de alcanzar acuerdos. Puedes leerlo entero aquí.

Aplastante

Aplastante. Así fue el resultado de la consulta a las bases socialistas en favor del imprescindible e insuficiente acuerdo entre el PSOE y Podemos y también con porcentajes aplastantes se han pronunciado los afiliados de Esquerra Republicana cuya pregunta se expresaba en negativo.

En la nueva política de hiperliderazgos, los refrendos internos sirven sobre todo para que los líderes ya cuenten de salida con un respaldo lo más aplastante posible de la militancia para llevar adelante las negociaciones que estimen convenientes.

La rotundidad del voto militante previo conjura el peligro de que, a medida que se vayan sabiendo detalles sobre el futuro Gobierno, alguien pueda levantar la voz. Por eso se busca que cuenten con un apoyo abrumador de los militantes, preferentemente antes de que ellos mismos los conozcan.

En mi artículo de esta semana en Vozpópuli hablo de los referéndums en favor de acuerdos que se convocan antes de conocer los acuerdos mismos. Puedes leerlo entero aquí.

La democracia pierde el monopolio de la prosperidad

Siempre se ha considerado un axioma que la libertad económica y política eran herramientas imprescindibles para un progreso económico sólido y que sin aquellas, este no se producía o no duraba.

Hoy, sin embargo se puede ser una potencia mundial sin necesidad de esas “rarezas occidentales” de democracia, división de poderes, parlamentos, elecciones libres y otras “distracciones”.

Xavi Hernández y Muhammed Ghoulam. 
En mi artículo de esta semana en Vozpópuli me fijo en la peligrosa tentación de comprar prosperidad a cambio de nuestras libertades. Puedes leerlo entero aquí.