Mirando desde mi escaño

Evidencias contra mentiras

Rafael Bengoa es el Consejero de Sanidad del Gobierno de Patxi López. Cuando le llamaron para hacerse cargo de sus actuales responsabilidades dejó su puesto de director de Sistemas de Salud de la Organización Mundial de la Salud (OMS) así como el del observatorio Kroniker (una organización independiente dedicada al análisis y mejora de la sanidad mundial) y puso su enorme experiencia al servicio de Euskadi. Un lujo.

Además, el ahora Consejero conocía bien el entramado institucional-sanitario vasco porque fue Viceconsejero de Sanidad durante ocho años

Bengoa es hombre de discurso templado, tanto que a veces resulta chocante para quienes somos algo más vehementes en nuestras intervenciones. Sobre todo cuando le vemos responder pausada y amablemente a quienes le han atacado utilizando falsedades y mentiras directas. Diciendo, por ejemplo, que las listas de espera en la sanidad vasca estaban poco menos que desatadas y que tal desastre era producto de la “inacción” del Gobierno del Lehendakari y de su obsesión por la foto.
Con el mismo respeto y la misma calma que Bengoa  ha demostrado siempre, hoy voy a colocar en este blog una foto que hoy publica El Correo y que nada va a gustar a quienes no dudan en utilizar la mentira para negar la excelente gestión del actual Gobierno Vasco, también en Sanidad.

Es que la izquierda abertzale «es» ETA

Foto: Ketari.en Nirudia
Que la Izquierda Abertzale ha funcionado siempre al dictado de ETA era algo evidente para todos pero solo ha tenido consecuencias legales cuando lo ha podido demostrar fehacientemente la policía y lo han sancionado los jueces, incluidos los de Estrasburgo. Tales consecuencias han sido su exclusión de la vida democrática y de las elecciones. Pero sobre eso se ha hablado tanto que no tengo nada nuevo que añadir.
La realidad es que la izquierda abertzale es ETA en un sentido mucho más profundo. Tanto que jamás se podrá desapegar del grupo terrorista. ETA es la fuente de la mitología que mantiene unido a un movimiento plural, de fronteras políticas inconcretas, que nadie sabe si es de extrema izquierda o de extrema derecha.
Hay que recordar que esa izquierda abertzale se forma a partir de un variadísimo universo de pequeños grupos independentistas, maoístas, trotskistas, ex carlistas, comunistas de todas sus variantes, internacionalistas, antinucleares, alternativos, antisistema y hasta tradicionalistas del antiguo régimen (no el franquista sino el llamado así por los historiadores), como era Telesforo Monzón.
En aquella ensalada de siglas, residuo de la apertura política que vino con la transición, todos se arrogaban ruidosamente la creación de la sociedad perfecta y feliz, eso sí cada cual según su manual de uso y su propio y exclusivo camino. Y así fue durante años hasta que llegó ETA y mandó a parar.
ETA y nadie más fue quien puso “orden” en aquel barullo y quien suministró la mitología fundacional de lucha revolucionaria-popular-anticolonial-heróica-antifascista-anticapitalista y tralará-tralará que es lo que ha mantenido votando lo mismo a okupas, a directores de sucursal bancaria, a pequeños y no tan pequeños empresarios, a sindicalistas, a tradicionalistas, a cheguevaristas, a ecologistas urbanos con vehículo 4×4, a “turistas revolucionarios” y a un variadísimo abanico de gentes que nada tienen en común salvo la admiración romántica y acrítica por el rebelde, aunque su rebeldía se manifieste asesinando a quien sea más fácil. Una admiración que se hace carne y sentimiento en cuanto se les nombra a los presos, inmolados, junto con sus familiares, en esa locura a la que en su día se subieron alegres y combativos.
Es por eso que la superficialidad política es, para la izquierda abertzale, absolutamente imprescindible. La necesita para mantener cohesionado a todo ese sector sociopolítico que solo existe como tal en la medida en que es tributario de la tutela emocional y política de ETA y que solo tiene significado electoral si renuncia a cualquier tentación de rascar siquiera en las inmensas diferencias que separan a todas las gentes que lo componen. Los dirigentes abertzales saben perfectamente que esto es así, que el sector social al que representan se disolverá, cada cual por su lado, en cuanto falle la única argamasa que los mantiene juntos: ETA.
Pero es absurdo, e inútil, pretender que el perro más inteligente del mundo mantenga unido al rebaño él solo. Necesita del pastor y ETA ha dejado bien claro que, por más que se aleje ahora, piensa seguir siendo ella quien silbe.

Horóscopo abertzale

Foto Diagonal Periódico

Cuando se exige a la que se dice izquierda abertzale que condene a ETA siempre surge la duda de qué forma debería adoptar esa condena para resultar creíble. No parece que después de tantas décadas de apoyo sumiso e incondicional a los asesinos la cosa se pueda solventar con unas palabras breves en una rueda de prensa (de esas sin preguntas que ellos inauguraron y que ahora tienen tantos adeptos). Sin duda haría falta algo más sólido y permanente.

En todo caso esa rueda de prensa, tan insuficiente, tampoco ha llegado. De momento tenemos que conformarnos con declaraciones crípticas, que exigen una interpretación no ya voluntariosa sino casi entregada del receptor, al estilo de las predicciones de las reinas televisivas del Tarot: “Estás en un momento de cambio en el que tu voluntad y tu atención pueden llevarte a una posición de mayor autoconciencia y felicidad” o “No reprima sus sentimientos, disfrute de la vida. Juegue a la lotería, le podría tocar, procure aislar los problemas laborales de su vida privada”. La última entrega de este horóscopo abertzale, tan enigmático e inconcreto como los demás, la hemos tenido con una entrevista a Arnaldo Otegi en El País.

Pues resulta que ¡albricias! la fórmula ya estaba inventada desde 1983, ¡y por el propio Otegi! nada menos. La da a conocer Florencio Domínguez hoy en El Correo: Cuando Otegi, entonces miembro de una cosa llamada ETA Político Militar VIII Asamblea pro KAS (sic), quiso ser admitido en ETA militar (la auténtica, la fetén) se le exigió una rectificación no ya nítida sino casi «orwelliana» de su pasado, que Domínguez ha recuperado oportunamente. Era ésta:

«Con el sabor amargo de siete años de historia, los militantes consecuentes de la Organización p-m nos vemos en la obligación de aceptar nuestra responsabilidad histórica y la total autocrítica como parte integrante que hemos sido de este proceso». «Hemos reconocido nuestra equivocación y comprendido que sólo una asunción de la ideología y del marco organizativo y político que propugna KAS puede propiciar nuestra incorporación al proceso revolucionario vasco»
Eso firmó para ser admitido. Nada de retruécanos y frases misteriosas, de interpretación oscura y polisémica. Se conoce que en ETA no eran aficionados a la videncia. Blanco y en botella; así lo dijeron Otegi y los suyos entonces. A mí me bastaría con que adaptasen aquella declaración para aceptarles en la casa de la democracia. Podrían decir, por ejemplo:
«Con el sabor amargo de 50 años de historia negra, los militantes consecuentes de la izquierda abertzale nos vemos en la obligación de aceptar nuestra responsabilidad histórica y la total autocrítica como parte integrante que hemos sido de este proceso de generación de terror en la sociedad vasca». «Hemos reconocido nuestra equivocación y comprendido que sólo una asunción de la voluntad de la ciudadanía vasca, expresada elección tras elección durante décadas, y del marco institucional democrático que los vascos se ha dado a sí mismos en libertad puede propiciar nuestra incorporación a la vida política»
Reconozco que no es literariamente brillante pero para qué inventar lo que ya está inventado, y por el propio interesado además. No hay que pensar tanto sólo es ponerse a ello.

Viejas tácticas de la maledicencia


Las formas de relación humana han cambiado poco a lo largo de la historia del hombre. Bajo la tecnología y la modernidad subyacen plenamente vivas las mismas actitudes y hasta las mismas tácticas que seguramente utilizaban los seres humanos de Atapuerca antes de que sus huesos se convirtiesen en fósiles.
La maledicencia siempre se disfrazó de generoso servicio a la tribu, a la religión verdadera, a la patria o a la justicia, según las épocas. Hoy se arropa con apelaciones a la libertad de información y otros conceptos también de gran nobleza, pero sus tácticas básicas no han cambiado en nada, aunque entonces se emplease el susurro y hoy se usen las nuevas tecnologías.
Alguien dice que un político socialista intercedió para evitar que otro de ideología nacionalista fuese relevado de su
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¿Un 30 por ciento?

Cuando leí el titular de que un 70% de vascos (y vascas) no habían oído hablar del Debate de Política General que celebramos en el Parlamento el pasado jueves, me extrañé. Como tengo costumbre de leer los titulares al derecho y al revés me pareció raro que nada menos que un 30% se hubiesen interesado por el debate. Me parecían muchísimos.
Así que me molesté en revisar el contenido del estudio, que es fácilmente accesible en la página Irekia del Gobierno, y ya con los datos en la mano comprobé que de entre ese 30% que “habían oído hablar del debate” solo el 5% se había interesado mucho, un 23% bastante, un 48% poco y un 24% nada. No me fue difícil calcular que, puesto que se habían realizado 1000 entrevistas telefónicas las personas que habían manifestado mucho interés fueron  15 (quince), 69 dijeron haberse informado bastante y 216 se informaron poco o nada.
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El auténtico escollo


En las últimas semanas ETA nos ha perpetrado tres comunicados, tres ya, en los que el contenido de interés, si existe, se encuentra en dosis homeopáticas, indetectables para el ser humano normal.

Este goteo de textos triunfales pero sin apenas contenido tiene que ver con que, asumida su derrota policial, ETA necesita, o al menos pretende, tutelar las consecuencias de su desaparición.

Nadie duda de que el fin del terrorismo está cerca y que traerá consecuencias. La mayoría serán muy positivas para el conjunto de la sociedad vasca pero sin duda también las habrá, y sin duda serán perturbadoras, en el seno de las distintas sensibilidades y opciones del nacionalismo. Esa tormenta política es lo que ETA va a intentar mediatizar y cada comunicado es una borrasca que busca producir movimientos en ese entorno.
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No defraudar

Los compañeros del Grupo Parlamentario me ponen en un aprieto. En el último número del boletín que edita el grupo hacen referencia a los parlamentarios socialistas que tenemos bitácoras personales como ésta. Y de la mía dicen nada menos que “Carlos Gorostiza con una pizca de ironía, otra de sentido del humor y un toque de realismo nos presenta su punto de vista de la actualidad”.
Me alegra que los más cercanos me estimen pero también me condena a partir de ahora a no defraudar y a seguir alimentando este blog con esos tres ingredientes tan esquivos: La ironía, el humor y el realismo”. A ver si soy capaz.
Además de mi humilde blog hacen referencia también al de Oscar Rodriguez, que es incansable (no como yo), al de Txarli Prieto, increíble alquimista de fogones, al intimísimo blog de Aitor Casado y al del Lehendakari, que no ha perdido ni una pizca de su tono cercano y personal pese a que su autor se mudase hace año y medio a Ajuria Enea.
En fin, como este blog no se creó para nada que no fuera ejercitar un poco el pensamiento y la reflexión, me tomaré este pequeño reconocimiento como un “akullu” para no confundir la serenidad y la calma con sus hermanas la pereza y la molicie. Tendré que darles las gracias.

Qué hacemos cuando no estamos en el escaño

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En el Parlamento Vasco hay 102 escaños para 75 parlamentarios, incluidos los cinco asientos de la mesa. Los Senadores y los miembros del Gobierno Vasco tienen su escaño asignado, que por supuesto los primeros no ocupan nunca salvo en actos de especial protocolo, y los segundos sólo cuando son interpelados o en plenos de especial importancia.
Los miembros de la mesa también tienen su propio escaño en el hemiciclo, que de hecho ocupan cuando tienen que intervenir, abandonando temporalmente su asiento habitual.
Por eso, aunque es muy raro que un solo parlamentario falte a un pleno, cuando estamos todos se ven 27 asientos vacíos (más de la cuarta parte.)
A ese vacío digamos “estructural” se suman en cada pleno los escaños de quienes estamos atendiendo temporalmente tareas en el despacho de nuestro grupo parlamentario o reunidos con colectivos que aprovechan los días de pleno para entrevistarse con nosotros.

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Qué aburridos son estos socialistas!

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Desde que empezó su andadura el Gobierno del Lehendakari López se ha empeñado en que la política vasca perdiese esa tensión que la hacía tan especial. No ha pasado media legislatura y ya parecemos casi una sociedad normal. Ni vivimos la angustia de la opresión intolerable, ni nos abalanzamos hacia los medios para saber cuándo nos separaremos de España (con perdón) y pasa incluso que en la calle cada vez miramos menos a nuestro alrededor antes de emitir una opinión. En definitiva que estamos perdiendo la dosis de adrenalina política que antes nos mantenía en esa tensión a un tiempo estimulante y agotadora.

Ahora va a resultar que “El Konflikto” ya no sobrevuela omnipresente cada uno de nuestros pasos, que podemos suponer razonablemente lo que será de nuestras vidas la semana que viene ¡y aún más allá!.

La aburrida rutina de un país democrático ha sustituido en pocos meses a la intensidad de acostarnos cada día esperando el advenimiento de una nueva era para el País Vasco, Euskadi, Euskal Herria, las Vascongadas, Hegoalde (Táchese lo que no proceda).
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