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Una parte sustancial de la sociedad ha abandonado su cercanía personal o su apego a unas siglas u otras y mira el escaparate político como el lineal de un supermercado, tal vez incluso como una página de compra por internet.
Leer másBlog de Carlos Gorostiza. Reflexiones sobre la actualidad que, a nada que se mire con detalle, siempre se descubre asombrosa.
Blog de Carlos Gorostiza. Reflexiones sobre la actualidad que, a nada que se mire con detalle, siempre se descubre asombrosa.
Una parte sustancial de la sociedad ha abandonado su cercanía personal o su apego a unas siglas u otras y mira el escaparate político como el lineal de un supermercado, tal vez incluso como una página de compra por internet.
Leer másAños de escasa remuneración y enorme inseguridad han derivado, por fin, en que muchísimos trabajos ya solo son esfuerzo sin esperanza.
Leer másEl Vicepresidente de la Junta de Castilla y León lo ha dejado perfectamente claro: el objetivo de su partido es derogar el título VIII de la Constitución Española, el que sustenta la España Autonómica.
Leer másEl ataque fue simbólico pero el Congreso es también un símbolo: el de la democracia. Que la pintura fuese biodegradable no le quita gravedad. También son reparables los agujeros que los disparos de Tejero dejaron en el artesonado del hemiciclo.
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Es sabido que en cualquier guerra la primera víctima es siempre la verdad. La que tenemos en Ucrania no es una excepción. Saber lo que realmente está pasando allí es muy difícil para cualquiera.
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Me gusta la historia, pero en los libros: los clásicos latinos, de los que nos diferenciamos tan poco; el medievo, apasionante pero estúpidamente despreciado o la Ilustración, con sus grandes descubrimientos científicos y geográficos que ampliaron la mente y achicaron el mundo.
Me tocó vivir la muerte de Franco (nos dieron libre) y la Transición que hoy se desprecia hablando del “régimen del 78” como si hubiera habido uno mejor. He visto en directo dos golpes de Estado, uno en el Congreso y otro en el Capitolio.
He vivido el final de terrorismo vasco pero padecí demasiado cerca todo el horror que vino antes de aquella rueda de prensa de hace una ya década (en efecto, no fue ayer por la tarde). Las torres gemelas las vi caer en la tele de un bar de Bilbao y los trenes de Atocha reventados en otra de una ciudad del sur de Francia.
Recuerdo algunas guerras, no todas. La de Vietnam la escuchaba de chaval en “el parte” antes de verla en Apocalipse Now. No olvido la de antigua Yugoslavia y los horrores inimaginables que nos relataron. Recuerdo también los pozos de Irak ardiendo y el hundimiento del General Belgrano con cientos de soldados argentinos muertos en el mar helado de las Malvinas.
Después de miles de años tranquilo, va un volcán y erupciona. Hoy todavía salgo con mascarilla por culpa de una maldita pandemia que cambió el planeta entero y ahora resulta que voy a asistir, espantado, a otra guerra en Europa, muy cerca de Chernóbil, en la que se puede jugar con armas nucleares.
Estoy cansado de vivir tantos momentos históricos. Preferiría quedarme con el día (histórico solo para mí) en que mandé mi primer correo electrónico o aquel en el que un amigo me mandó un mensaje que apareció mágica y sorprendentemente en mi Nokia.
Supongo que no me puedo quejar, comparando con lo que vivieron mis padres y mis abuelos, pero siento que tengo sobredosis de historia. Que ya está bien.
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En medio de una bronca política permanente, que estos días vive un episodio especialmente vergonzoso con la erupción explosiva del volcán de odios y e inquinas dentro del PP, cuando la opinión pública ya toma como normal que lo que importe en política sea cualquier cosa menos la vida y las necesidades de los ciudadanos resulta que, en Extremadura, políticos y ciudadanos de dos municipios separados por siglos, y por 4 km, han decidido en referéndum que van a unirse para ser un solo pueblo. Bueno, una ciudad, la tercera en población de la Comunidad a partir de ahora.
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El resultado de las elecciones en Castilla y León en nada se parece al que tenía previsto inicialmente Mañueco cuando se avino a convocarlas. Cierto que sondeos posteriores ya fueron avisando de cómo iba cambiando la cosa, pero los iniciales, los que despertaron el entusiasmo táctico de los populares, se equivocaron notablemente.
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Por fin se alcanzó la cumbre de la ineptitud culpable que la política ha venido adoptando desde 2011. Muerto el odiado y ya olvidado bipartidismo, la nueva política que iba a traer transversalidad y frescura lo que ha traído han sido trincheras y desfachatez.