Es lo que tiene la Justicia…!
Que estemos a punto de conseguir el fin del terrorismo en Euskadi es una gran cosa. Este verano hemos visto cómo era perfectamente posible la convivencia en las fiestas de nuestras ciudades y pueblos y, si todo va bien, eso será el principio de un tiempo mucho mejor para Euskadi.
![]() |
| Chus Lampreave |
Todo esto está muy bien pero, como ya he escrito, el final del terrorismo también va a traer un buen montón de consecuencias nada cómodas pero, sin embargo, inevitables. Tantas décadas de muerte, de miedo, de amenazas, de sufrimiento y de rabia no van a pasar sin más. Quedan muchas heridas por cerrar, muchas vergüenzas por experimentar. Y quedan también delitos por juzgar.
Va a haber muchas cosas que nos incomoden durante este tiempo. Cosas desagradables que quedaron pendientes y que tendremos que abordar ahora sin remedio. La paz no va a ser la fiesta multicolor del olvido que algunos sueñan sino más bien una catarsis irritante y en ocasiones vergonzante que a unos más y a otros menos pero que a todos nos va a disgustar.
Algunos de esos tragos amargos tendrán que ver con los juicios en marcha o pendientes, que nos volverán a traer a la memoria los peores momentos de la historia de los vascos. Que nos recordarán cosas que preferiríamos dejar atrás. No vamos a poder eludirlo, tendremos que transitar por esas sendas espinosas. Y hoy hemos entrado de lleno en una de ellas con la sentencia del caso Bateragune.
El tiempo de la política no es el de la justicia. En la Audiencia Nacional no se juzgaba la actualidad política vasca, ni la posición actual de los acusados, ni sus declaraciones recientes, sino cosas que ya pasaron. No se juzgaba el “nuevo tiempo” sino los hechos del tiempo que correspondía juzgar y sentenciar.
No tengo ni idea de si jurídica o procesalmente la sentencia es adecuada, por lo que no opinaré sobre ello. Pero solo oigo decir que el tribunal debía haber tenido en cuenta “las nuevas circunstancias”, “el momento presente” o “el protagonismo actual de los acusados”. O sea que muchos de quienes reclamaron durante los años de plomo –con razón- que la justicia debía ser ciega a toda consideración política y atenerse estrictamente a las pruebas y evidencias concretas de cada caso, exigen hoy –airados- que esta vez debía haberse quitado la venda y haber dictado, esta vez sí, una sentencia “política” a conveniencia del momento, despreciando las evidencias y datos del caso para no estropear así el camino de integración que los entonces subordinados de ETA parece que han empezado a recorrer ahora hacia la democracia.
¿Se acuerdan de Chus Lampreave en Mujeres al borde de un ataque de nervios? Cuando le dice a Antonio Resines aquello de “qué más quisiera yo que poder mentir, pero es lo que tenemos las testigas de Jehová: que no podemos”. A la Justicia le pasa algo parecido, que no puede actuar sin pruebas pero tampoco olvidar o mirar para otro lado cuando las tiene en los casos que conoce. Aunque haya pasado tiempo, aunque las circunstancias sean otras, aunque eso ponga algunas cosas difíciles más cuesta arriba aún. Es lo que tiene la justicia en democracia.
Habrá más casos y más espinas, pero habrá que pasarlos; son parte de la mala resaca del terrorismo. No hemos hecho más que empezar.














