Urnas sorpresa

Me refiero a la reiterada costumbre que en los últimos tiempos están mostrando las urnas (o sea, los votantes) de desmentir con rotundidad todas las previsiones “razonables” que se hacen en torno a los posibles resultados de cualquier elección o refrendo.

Es como si, de pronto, se hubiera producido una rebelión contra los pronósticos, contra los listos, contra los denostados expertos. O puede que simplemente lo que pasa es que hay ahí una sociedad que se mueve, que cambia a un ritmo mayor que el que la opinión publicada es capaz de entender y seguir.

EFE

Que los resultados de las elecciones no respondan a lo generalmente esperado empieza a ser una costumbre. En mi columna semanal de Vozpópuli me pregunto por qué.

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