Llegan las vacaciones y muchas familias se disponen a pasar una temporada en el pueblo, en el suyo, el de sus padres y abuelos, de forma que la España rural, como cada año, recibirá este verano una inyección de dinero, parientes y niños, que ayudarán a mantenerla viva y también a enmascarar su lenta pero implacable decadencia.
Aquí va mi columna de esta semana en Vozpópuli
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