Innovar no es hablar de I+D+i

Foto IKEA

No hay conferencia, declaración, congreso empresarial, económico o político en el que este extraño acrónimo no se utilice hasta el aburrimiento. La “modernez” rampante que asola este principio de siglo ha acabado con el viejo I+D (Investigación y Desarrollo) y ha parido el ubicuo I+D+i (Investigación, Desarrollo e innovación), que es –por ahora- lo que mola en los informes empresariales, convertido en casi una religión a la que todos debemos someternos. No se me entienda mal, soy partidario confeso y sincero de ver cómo mejorar lo que hacemos bien y de aprender a hacer cosas nuevas (que es lo que más o menos se quiere expresar) pero prefiero decirlo así que con fórmulas raras, a las que ya veremos cuantas letritas nuevas le van añadiendo… denles tiempo.

Y como no hay como los ejemplos para hacer cosa cotidiana de aquello que se nos presentaba con ropajes mágico-empresariales, repasen innovaciones que ustedes conocen. Empresas que haciendo las cosas de forma diferente consiguen revolucionar sus mercados, tanto que allí donde aún no están se habla de ellas y se las espera, precedidas de su reputación (y de su polémica, claro). Hay quien, como Ikea, vende muebles y complementos asombrosamente asequibles que usted se lleva a casa en el momento, en lugar de esperar los 15 o 20 días de rigor (que era lo que antes significaba “entrega inmediata”). Hay quien en plena crisis, y sin pagar un euro en publicidad convencional, como Mercadona, abre supermercados, genera empleos y también titulares sobre si abrirán o no algún centro en Euskadi y cuándo. Hay quien, como Apple, con productos nada baratos, ha arrasado en teléfonos inteligentes, reproductores de ficheros musicales y que prácticamente se ha quedado para ella solita con el mercado mundial de tablets. Ahí es nada.

Y ahora se anuncia la llegada más o menos inminente de Netflix que, para los que no lo conozcan, es una empresa que ofrece miles de películas y series en su televisor u ordenador, con calidad y de forma completamente legal, pagando una cuota fija asequible. En Estados Unidos y Canadá tiene ya 25 millones de suscriptores. Puede ser no solo el fin de las descargas ilegales sino el abismo para la audiencia de televisiones públicas y privadas. Veremos.

Son ejemplos de empresas que han hecho las cosas de forma diferente, que han revolucionado sus mercados y nuestras formas de consumo, que han creado el cambio. Los sectores en los que están ya no se entienden sin ellas. Hay quien las ama y quien las odia, por supuesto, pero siempre es más interesante observar y aprender del innovador real que escuchar al último conferenciante que nos habla de ese I+D+i, a la que solo le falta una cruz más para convertirse en un auténtico calvario.

Publicado en Danok Bizkaia el 13 de abril de 2011

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