Si haciendo y deshaciendo Valls es capaz de recuperar para sí el espíritu del Maragall alcalde, puede arrastrar muchos votos ciudadanos: los de Ciudadanos, los del catalanismo siempre moderado y ahora espantado, muchos del PSC y todos los que le queden al PP. Eso es transversalidad y lo demás gaitas.
En mi artículo de esta semana en VozPópuli reflexiono sobre el revulsivo que puede suponer para Barcelona que uno de sus candidatos a alcalde haya sido Primer Ministro de Francia. Puedes leerlo aquí.

