Publicado en Voz Pópuli

Sentencias ‘buenas’

La sentencia contra ‘La Manada’ ha demostrado que el sistema judicial funciona, pero puesto que nunca podrá devolver lo perdido a la víctima, sobra el jolgorio festivo.
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Y el Congreso se llenó de gente cabal

Aquellas personas que rodearon pacíficamente el Congreso y accedieron a él son solo una pequeñísima muestra de todos los ciudadanos sensatos que son inmensa mayoría en toda España. Un país plagado de gente razonable, respetuosa y seria.

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Vox. El Partido Nacionalista Español

Comunistas de siempre disfrazados de novísimo movimiento popular y franquistas que por fin vuelven a mirar de frente al sol marcan inevitablemente la agenda a los partidos moderados. Sus soluciones son tan tentadoramente sencillas que resultan invencibles a la hora de lograr titulares, retuits y clics.

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La Euskadi que tanto calló

No tragar o no callar ante lo que proponía y defendía el nacionalismo vasco radical te hacía “parte del conflicto” así que para no serlo mucha gente calló y tras años de podredumbre tomó forma en Euskadi un discurso biempensante y socialmente muy exitoso, que era a un tiempo protector e inmoral.
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Sánchez propone subir el sueldo de los diputados

Nuestros diputados no pasan las necesidades angustiosas de tantos pensionistas y seguramente no necesitan más dinero, pero lo que sí necesitan es que al menos las personas que deberían hacerlo tengan la valentía pública de reconocer su trabajo y no subirse a alimentar el pin pan pun contra ellos.
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¿Podemos reírnos de ETA ya?

Como temía  el airado monje ciego de Umberto Eco en “El Nombre de la Rosa” la comedia es peligrosa porque la risa ahuyenta el miedo y todas las formas de opresión necesitan mantener el miedo intacto, es su arma principal y nada la oxida y neutraliza tanto como una carcajada a tiempo.

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Las religiones no son de paz, sus creyentes sí

Ninguna de las de “El Libro” es una religión de paz. Todas ha sido, o son, más o menos belicosas con “el infiel”. Más belicosas, y aun salvajes, cuando han podido y menos cuando las circunstancias o la propia sociedad no se lo ha permitido. Es la sociedad, que evoluciona y en la que inevitablemente se integran sus propios fieles, la que arrastra a las religiones hacia la tolerancia, pero nunca de buen grado.
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