La pregunta de cómo hemos llegado hasta aquí no tiene respuesta fácil, pero ayudaría que repasásemos algunas de las características de la nueva política que tienen mucho que ver con esta situación.
- El hiperliderazgo
- El líder convertido en producto y el partido en envoltorio
- De ciudadanos a consumidores
- La centrifugación de las opciones
En mi artículo de esta semana señalo algunas características de la «nueva política» que me parecen peligrosas y propongo menos politólogos y más psicólogos. Quizás nos iría un poco mejor. Puedes leerlo entero aquí.
Para un segmento de españoles, la democracia era un peaje que, lamentablemente, había que pagar para acceder al concierto de los países prósperos y, solo por eso, estaban dispuestos a hacer tamaño sacrificio.
Ese segmento que transigió pero que nunca creyó que España debiera ser una democracia liberal ha levantado la voz para protestar porque se les obligue a aceptar cosas como que haya elecciones en las que la gente pueda votar libremente a cualquiera. El nacionalismo identitario español es para Vox lo normal y los otros nacionalismos identitarios han de ser prohibidos por Ley.
Es una suerte para todos que a Espinosa de los Monteros le impidan hacer su voluntad exactamente las mismas leyes que le impiden a Torra hacer la suya.
En mi artículo de esta semana hablo de cómo reverdece ahora el fascismo que nunca murió. Puedes leerlo entero aquí.
El cartel: ‘Torra, llámame’, que una mujer anónima levantaba con sus manos en la manifestación del domingo en Barcelona, además de ser oportunísimo, demuestra que el humor es un arma invencible contra la ira.
Resulta fundamental atender a los catalanes que quieren parar el procés, porque saben más que nosotros, y lo saben mejor. Parece fácil pero quizás no lo sea tanto porque no hay que desdeñar la incómoda posibilidad de que lo que nos digan tampoco sea lo que esperamos oír y hasta puede que incomode a los más fieros defensores de la patria
En mi artículo de Vozpópuli de esta semana opino que mucho mejor que señalarlos a ellos como los nuestros de allí, sería convertirnos nosotros en los suyos de aquí.
Puedes leerlo entero aquí.
Un contenedor ardiendo es informativamente mucho más irresistible que mil manifestantes pacíficos y, por eso mismo, resulta invencible.
Los “listísimos” constructores del relato de un país oprimido cometieron el error de pensar que su habilidad les permitiría controlar la ira que se afanaban en fomentar.
Las fotos de contenedores ardiendo son las nueces que la burguesía independentista está recogiendo tras agitar irresponsablemente el árbol de la manipulación y la mentira.
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| Foto EFE |
En mi artículo de Vozpópuli de esta semana reflexiono sobre cómo la violencia abrasa la causas que pretenden usarla como herramienta.
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La sentencia es un verdadero éxito, porque es la reacción normal, sin aspavientos, de un sistema democrático garantista, firme y respetuoso con sus propias normas
Sería absurdo pretender que la victoria de la democracia sea que los nacionalistas vayan a dejar de serlo. Ese objetivo no se alcanzará y tampoco hay que buscarlo.
En mi artículo esta semana de Vozpópuli recuerdo que para vencer es preciso saber de antemano en qué consiste la victoria. En este caso qué consideraremos un buen escenario final y qué no.
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No es que Casado sea del PP vasco, sino que el PP vasco es de Casado, que no es exactamente lo mismo. La intromisión de la dirección nacional, que siempre existió con más o menos intensidad en los partidos, ahora ya no es tal intromisión, sino simple aplicación mecánica de los reglamentos.
Se trata de convertir las estructuras territoriales de los partidos simplemente en herramientas de dinamización de eventos y de activismo en redes sociales desde las que se reboten eficazmente los memes que cada día se les asignen.
En mi artículo de esta semana en Vozpópuli me refiero a los nuevos tiempos en los que el modo de gobierno de los partidos es completamente vertical, de arriba a abajo y lo es sin disimulo alguno.
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A Podemos y Cs les toca asumir el papel que les correspondería en un entorno multipartidista
No haber sabido ver su posición a tiempo ya les ha costado a un precio muy alto. Continuar en la senda de negarse a sí mismos la evidencia de que ambos son y serán partidos menores que los grandes solo conducirá a que sean vistos como enredadores y no como solucionadores y, paradójicamente, acabarán reforzando con sus torpezas la idea de que España solo funciona cuando hay dos grandes, haciendo así cierto lo que vinieron a negar.
En mi artículo de hoy en Vozpópuli me refiero a una de esas paradojas de nuestra política. La de que quienes vinieron a acabar con el bipartidismo podrían acabar reforzándolo.
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La movilización necesita un sentimiento que la empuje. Los pensionistas tienen dos: el miedo y la rabia.
Vienen a Madrid y lo hacen andando, demostrando otra vez su capacidad de esfuerzo físico y sufrimiento, los valores que marcaron su vida y que hoy reivindican como mérito.
En mi artículo de hoy en Vozpópuli hablo de los sentimientos que mueven a unas personas que han ido viendo cómo el mundo que tanto esfuerzo les costó crear se ha derrumbado. Puedes leerlo entero aquí.
Es de imaginar la sensación que tendrán muchos presos, encerrados durante una vida prácticamente entera cuando vean a quienes les exigían todos los sacrificios dentro de la cárcel, cómo salen de rositas haciendo justamente todo aquello que a ellos les prohibían.
En mi artículo de esta semana en Vozpópuli hablo de una traición que creo que no ha tenido la repercusión pública que merecía. Será que, en efecto, el pueblo vasco está deseando olvidar. Puedes leerlo entero aquí.
Los populares vascos no vivieron nunca en un ambiente tibio sino frío, muy frío, gélido en muchos lugares de Euskadi. No fueron los únicos, claro, pero pasaron frío como nadie, frío y miedo; eso también.
Vozpópuli me ha publicado hoy un artículo especial que me ha salido casi solo. Puedes leerlo entero aquí.