Mirando desde mi escaño

Gobierno Vasco en minoría SI, pero sólo si es nacionalista

Foto El Mundo

No sé si es o no conveniente adelantar las elecciones vascas después de que el líder del PP, que apoyaba en el parlamento al Gobierno, haya modificado su posición en solo 24 horas. Pensaré en ello cuando me recupere de la sorpresa que me causa ver la rapidez y la naturalidad con que la mayoría de los comentaristas políticos hablan, en horas, de “agonía” del Gobierno de López, todo porque pueda verse durante unos cuantos meses tan en minoría como estuvo el de Ibarretxe durante DIEZ AÑOS (excepto los nueve meses que le duró el embarazoso apoyo parlamentario de la izquierda abertzale).

Reconozco que, por delirantes y peligrosas, las propuestas del anterior Lehendakari absorbían tanta atención mediática y generaban una tensión informativa tan alta que el hecho de que sus Gobiernos estuvieran permanentemente en total minoría parlamentaria y no pudieran aprobar presupuestos era algo pasaba casi desapercibido, como un asunto menor al lado de sus «ruidosas» iniciativas.

Pero la realidad era que lo que le puede empezar a pasar al Gobierno Vasco actual fue el pan nuestro de cada día durante casi dos lustros en Ajuria Enea. Sin embargo, ni se oyó entonces al de Llodio hablar de adelantar elecciones, ni a los opinadores de la prensa constitucionalista reclamárselo. Pese a su flagrante y permanente minoría parlamentaria todo el mundo daba por hecho que el gobierno seguiría, una legislatura tras otra, naturalmente ¿naturalmente?.

Puesto que los nacionalistas llevan desde el primer día tratando al Gobierno como ilegítimo, nada de particular tiene que ahora aprovechen para remarcar tal posición pero que sectores que claramente son ajenos al mundo nacionalista le concedan a éste tanta sobrelegitimidad y tanta sublegitimidad al Gobierno de López no deja de asombrarme. Que a unos se les admitiese durante años con total normalidad lo que a otros no se les tolera ni un día, no me negarán que es chocante.

Entiendo que a los medios, que viven de contar las cosas que pasan, les interesa que, en efecto, pasen cosas. Y comprendo que a falta de estruendosas propuestas de independencia, exclusión, enfrentamiento con otras instituciones…que no tenían papel las portadas para tanto como había que narrar, les parezca hoy aburrida y tediosa esta normalidad política que ha venido de la mano del Lehendakari López y, en consecuencia, se animen a remover cuanto puedan a ver lo que se pesca.

Yo, sin embargo, tiendo a pensar que una de las grandes virtudes de la democracia es su previsibilidad. Aquello de que “en democracia si llaman a la puerta a las 4 de la mañana puedes estar seguro de que es el lechero”. Por eso me inclino hoy, como he hecho siempre, porque la política no sea una carrera de constantes y excitantes refundaciones y sorpresas, sino un camino, siempre más laborioso que brillante, de mejora diaria de la gestión de lo público y de apuestas pensadas para obtener resultados a largo plazo, que es hacia donde hay que mirar con inteligencia y sentido común. Oscar Rodríguez dice de mí que soy “rara avis” y debe tener razón.

Utilizadas y traicionadas

Ángel Acebes en una manifestación de la AVT

El Partido Popular tiene ahora problemas con las asociaciones de víctimas, a las que no les hace ninguna gracia que les hablen siquiera de la posibilidad de que los presos de ETA puedan obtener ni la menor ventaja penitenciaria. Es comprensible que así sea, tratándose como se trata de familiares de asesinados. Por eso, las más exigentes han rechazado el plan que el Gobierno del PP quiere poner en marcha para acercar uno a uno a los presos que renuncien a la violencia y se separen claramente de la banda, que no es más que lo que dice la Ley.

Sin embargo estas asociaciones no han tenido siempre una posición tan estricta. Su radicalización es cosa de los años de gobiernos de Zapatero. Antes, aceptaron sin protestar decisiones mucho más «arriesgadas» como la de acercar a cárceles vascas a 135 presos etarras activos, cosa que llevó a cabo el entonces ministro del Interior, Jaime Mayor Oreja, en setiembre de 1999. Tan asombrosa elevación del listón de la exigencia, a la que no le sirve ya ni la aplicación estricta y sin excepciones de las leyes, no tiene nada de espontáneo sino que fue producto de un trabajo concienzudo y cuidadoso que el Partido Popular hizo durante 8 años para, utilizando los sentimientos de personas heridas, minar la credibilidad de la política antiterrorista de Zapatero, que fue la que acabó con ETA.

Pero ahora resulta que, con ETA derrotada oficialmente, el PP encuentra un escollo precisamente en aquellos sentimientos que con tanta intensidad como irresponsabilidad, enconó, manipuló y utilizó. Ahora algunas asociaciones van a ir descubriendo la triste verdad de que detrás de tanto aliento y tanto apoyo del PP como tuvieron, lo que había era una estrategia para utilizarlas como carne de cañón mediático en el asalto a La Moncloa. Justo lo que decían entonces los «pérfidos» socialistas que pasaba.
Van a ir viendo con tristeza cómo se han convertido en incómodos parientes para quienes se decían hasta ayer sus más firmes aliados. Y van a darse cuenta de que se equivocaron cuando creyeron lo que les susurraban al oído de que en el tema de terrorismo ellas eran tan importantes que tendrían siempre la última palabra. La decepción la tienen asegurada.
Doña Ángeles Pedraza, presidenta de la AVT, una de las asociaciones más activas, y más cruelmente utilizadas también, ha dicho que si se sienten traicionados, volverán a salir a la calle a manifestarse, como hacían contra Zapatero. Pues que vaya preparando las pancartas y sobre todo que haga muchas, porque ya no va a poder contar con el apoyo logístico y de convocatoria que se ponía a su entera disposición desde la calle Génova. A lo más que podrá aspirar será a que le acompañe Mayor Oreja, El Acercador.

El fin de una excepción

El Parlamento Vasco ha aprobado hoy, por fin y con un consenso completo, el dictamen que pondrá fin a algunas situaciones de privilegio para los políticos instauradas en el tiempo de la transición.

Hace 31 años se establecieron unas condiciones especiales para las personas que se dedicaban a la política, privilegios que tenían por objeto compensar la situación en que se encontraban algunos políticos que habían desarrollado su tarea en el exilio o en la clandestinidad y que, como consecuencia, no habían generado derecho a pensión alguna. La Ley acudió en ayuda de estas personas cuyo concurso era entonces simplemente imprescindible para construir la democracia. Por otra parte, la política se presentaba en aquel momento como una nueva actividad abierta, necesitada de profesionales competentes a los que la vida pública de la recién estrenada democracia les iba suponer sin duda la amputación brusca, y acaso irreversible, de sus carreras laborales.

Aquellas previsiones, que de suyo eran coyunturales, se acabaron convirtiendo en un privilegio al consentirse su permanencia pasado aquel momento de excepcionalidad. Sin embargo, resultó mucho más cómodo mantenerlas que suprimirlas y pasaron gobiernos uno tras otro sin que nadie se metiese en ese jardín. El resultado fue que tales privilegios contribuyeron finalmente a echar más leña al nada inocente fuego del desprestigio de la política, llegando a escucharse auténticas leyendas urbanas sobre unas condiciones tan escandalosas como falsas que tendríamos de por vida los miembros del Gobierno o del Parlamento.

Por fin, con el primer Gobierno Vasco que preside un Lehendakari socialista y con el impulso decidido del PSE en el Parlamento se ha instado la supresión de tales privilegios de forma que las excepciones sean eso, excepciones, como las que corresponderán exclusivamente a los ex Lehendakaris.

Para reparar esa injusticia se han cometido, inevitablemente, otras, ya que personas que tenían derechos legalmente reconocidos y sabiéndolo habían actuado en consecuencia, los perderán, pero tales casos no pueden justificar la existencia de una situación tan poco presentable, que aleja además a los políticos de la calle.

Los altos cargos del Gobierno de Patxi López serán los primeros que ya no tendrán aquel blindaje cuando dejen de serlo y su situación será las que les corresponda entonces según su vida laboral, exactamente igual que el resto de contribuyentes. Del mismo modo los parlamentarios nos equipararemos también al resto de los ciudadanos, recuperando el derecho, que hasta ahora no teníamos, de cobrar desempleo como todos los demás cotizantes y que era, por cierto, lo único que nos diferenciaba.

Hace unas semanas los parlamentarios socialistas -solo nosotros- hicimos pública nuestra declaración de bienes e ingresos, lo que en mi caso concitó bastante choteo de mis amigos sobre mi “penosa” situación patrimonial.

Dudo mucho que estas decisiones vayan a tener alguna repercusión en los ruidosos círculos de opinadores públicos y privados tan aficionados al veneno, pero creo que son gestos razonables y transparentes que resultan obligados. Y espero que con el tiempo, contribuyan a recuperar entre la inmensa mayoría de ciudadanos y ciudadanas cabales el prestigio y el respeto que la actividad política merece. El tiempo lo dirá.

Euskadi. La taifa fiscal

Fiesta de Moros y Cristianos en Caudete

Cuando en Europa se está hablando nada menos que de armonización fiscal para toda la Unión, resulta que aquí, en un pequeño territorio, con los mismos habitantes que algunos barrios de metrópolis europeas, dicen que ellos que no.

No que no quieran ser Europeos, ni tampoco que amenacen con quedarse fuera de esa armonización, aún lejana, pero que se apunta como herramienta de lucha contra la crisis. Nada de eso. Esa aldea resistente, se resiste sobre todo a ponerse de acuerdo consigo misma, y retuerce sus propias leyes en defensa de una concepción completamente anacrónica del territorio, de la política y sobre todo…ay!…de la fiscalidad.

Ese pequeño país, tiene él sólo tres haciendas que se llaman forales, para apelar a la tradición (además de otra invitada). Tres haciendas que no se ponen de acuerdo en casi nada: ni pagan lo mismo los ciudadanos con iguales ingresos ni los tres Gobernadores dejan que nadie les coordine, incluso aunque lo digan sus propias leyes.

Allí los trabajadores por cuenta ajena aportan el 80% de la recaudación y de entre ellos los mejor pagados, que son el 10%, ponen solos la mitad del total. Pero los que parece que lo pasan peor son los profesionales, los autónomos y quienes no cobran una nómina, que declaran -fíjese- un 40% menos de ingresos que los trabajadores, a muchos de los cuales les pagan ellos mismos. Sabido es que hay casos de sueldos altos y casos de negocios, despachos y bufetes ruinosos pero no falta quien piensa que hay algo que chirría aquí.

Gente malpensada, sin duda, que dice cosas como que el volumen del fraude en Euskadi, que así se llama el país, puede llegar a 2.500 millones, lo mismito que les cuesta a los vascos todo su sistema educativo.

Pero el celo foral que hunde sus argumentos en las tradiciones más rancias y antiguas hasta hacerlos dogma no consiente ni coordinarse ni que nadie acceda a los datos fiscales de los contribuyentes de cada cual. Especialmente celoso en esto es el responsable del Gobierno Vizcaíno.

Si que hay tradiciones bonitas y sólidas ¿verdad? que aguantan siglo tras siglo. ¿será eso o será otra cosa?. Eso sí…qué oferta gastronómica tienen, oiga!

Fíjate tú!, 2ª parte (Más gráficos interesantes)

Cuando se habla de los impuestos y de la riqueza es habitual tener que escuchar como argumentos solidísimos algunas grandes bobadas. Hace tiempo que publiqué un gráfico interesante sobre la presión fiscal en España, que reproduzco abajo a la derecha, y hoy he visto éste otro, a la izquierda, sobre la renta per cápita. Se confirma no solo que los países más ricos son aquellos en los que más impuestos se pagan (paraísos fiscales aparte) sino que en España la presión fiscal está muy por debajo en relación con su riqueza. Para que la próxima vez no os hablen «de oídas».

Ambos gráficos los he extraído del diario El Correo, Bilbao.

Política y felicidad

Escuchadas algunas de las quejas y reivindicaciones que menudearon con el movimiento de los indignados pensé que el evidente malestar social que expresaban tenía mucho que ver con la forma de comunicar la política.

Se ha convertido en algo general obviar, cuando no ocultar, las dificultades y problemas inherentes a cualquier acción o decisión política y sustituir esa incómoda complejidad por la simulación, contraria a toda realidad, de que se trata de decisiones sencillas, evidentes, indiscutibles y, sobre todo, sin otras consecuencias que las benéficas que se pretenden al proponerlas o adoptarlas. Nunca hay, ni puede haber, efectos secundarios. Todo es fácil y en consecuencia, sólo hay que acertar votando a quien propone que eso tan factible sea también lo que a uno le conviene que se haga.

Debo admitir que esta trampa resulta tentadoramente rentable desde el punto de vista electoral y muy del gusto, además, de la mayoría de los medios de comunicación, a los que la banalidad atrae como la miel a las moscas. Pero no por eso deja de ser una intolerable infantilización de la ciudadanía y una irresponsabilidad en quienes nos dedicamos a esto de la política. Una irresponsabilidad con consecuencias, por cierto.

Otro aspecto aún más venenoso de las tácticas de marketing político en uso es pretender inflar la importancia de la acción política, presentándola no como lo que es: reguladora de la convivencia, de los servicios y de los conflictos económicos y sociales, sino como nada menos que la causante y responsable de todo lo bueno y de todo lo malo que le pueda suceder a cada uno de los ciudadanos.

Esta pretensión, que seguramente sería exagerada incluso en un régimen totalitario de aquellos en los que el Estado anulaba por completo al individuo y sus opciones, deviene en quimera insostenible en una sociedad de libertades y de derecho. Sin embargo quimera delirante o irresponsable exageración, tal absurdo encuentra una asombrosa aceptación social.

Agobiados por la urgencia electoral, hemos hecho creer a la gente no que éramos responsables de las leyes y del Gobierno de la cosa pública sino que éramos responsables directos de su propia felicidad. Ahí es nada. Puede, como digo,  que tal cosa resultase atractiva para captar un votante impulsivo en plena campaña pero resulta evidente que colocaba el listón del éxito político a una altura metafísicamente inalcanzable. Nadie puede garantizarme mi felicidad, ni yo mismo, ni mucho menos mis representantes políticos.

La combinación de ambas tácticas: banalizar las decisiones políticas y sus consecuencias mientras simultáneamente se las elevaba a una categoría de cuasi-milagrosas en cuanto a sus resultados, ha tenido como consecuencia que los ciudadanos viene ahora a reclamar los mágicos resultados prometidos y a protestar por las consecuencias negativas de las que nadie les habló. Y, claro, el resultado no podía ser otro que el fracaso y la desafección. Y así ha sido.

Cuando escuché a Mariano Rajoy prometer que va a devolver la felicidad a España, me acordé de esta reflexión y pensé que ese es precisamente el camino equivocado, tanto para el PP como para el PSOE como para cualquier otro político.

He vivido profesionalmente del marketing antes de esto a lo que me dedico ahora y creo que es una técnica que ayuda muy adecuadamente a casar demanda y oferta. No tengo, por tanto, nada en contra de que se utilicen técnicas de marketing en política pero sin olvidar nunca que la política es algo muy profundo y los ciudadanos son mucho más que consumidores de eslóganes.

¿Dónde estuviste tú?


En el emotivo mitin de Donostia de ayer se abrieron muchos corazones y al hacerlo salieron a la luz algunas cosas de esas a las que me he referido como la mala resaca del terrorismo. Odón Elorza abrió refiriéndose al diferente trato que durante estas décadas dimos a los uniformados respecto a las demás víctimas, cosa que es cierta. El Lehendakari recordó también la soledad que pasaron tantos socialistas vascos, amenazados y solos en medio de una muchedumbre acobardada, cosa que también es cierta.

No hay prisa. Esto no ha hecho más que empezar y quedan muchas más cosas por sentir y por decir pero, como pasa siempre, los que menos tenemos de qué avergonzarnos somos los primeros en mirarnos al espejo y encontrarnos las faltas.

Seguramente los que cargan con toneladas de indignidad y de vergüenza necesitarán más tiempo. Mientras espero les refiero unas frases del comunicado de Gesto por la Paz de ayer.

…Un destacado lugar deben ocupar las personas que rompieron con el miedo, que se comprometieron con esta sociedad, con los mejores valores que pueden inspirar una convivencia normalizada, que se solidarizaron con cada víctima, que se atrevieron a dejar de ser invisibles e indiferentes y se convirtieron en un punto de resistencia a la barbarie. A todas esas personas anónimas que desnudaron su conciencia en medio de su entorno hostil con un coraje cívico digno de alabar, a todas ellas, muchas gracias de todo corazón…

Nuevo tiempo y nueva foto

NOTA PREVIA
Sé que a muchos les ha gustado siempre la foto de mi perfil con esas gafas de aviador y ese casco de «la hormiga atómica» pero lo que nunca dije era que detrás de la aparente broma se ocultaba una recomendación de seguridad, que ya no tiene sentido. Cambio, por tanto la foto por una normal, la página pierde gracia pero yo gano libertad.

DECLARACIÓN
Tal y como hice con el texto que leyó Jesús Eguiguren en la conferencia de Donostia, reproduzco unos fragmentos de la declaración del Lehendakari y el texto completo a continuación.

Por fin hemos conquistado la paz y la libertad. Y lo hemos conseguido gracias a la resistencia de miles de ciudadanos y ciudadanas vascas que se han negado a renunciar a su propia libertad; a la firmeza del Estado de Derecho; a la acción judicial y policial; a la tolerancia cero frente a las posiciones totalitarias justificadoras de la violencia. Nada les debíamos, nada les debemos y nada vamos a pagarles. Ya hemos pagado un alto precio.
No vamos a permitir que el final de terrorismo sea excusa para crear división y enfrentamiento.
Hemos tenido que soportar mucho dolor y sufrimiento, pero hemos derrotado al terrorismo y ahora vamos a construir juntos la convivencia.

Texto completo

Por fin hemos conquistado la paz y la libertad. Y lo hemos conseguido gracias a la resistencia de miles de ciudadanos y ciudadanas vascas que se han negado a renunciar a su propia libertad; a la firmeza del Estado de Derecho; a la acción judicial y policial; a la tolerancia cero frente a las posiciones totalitarias justificadoras de la violencia.

La sociedad vasca ha sufrido, acumulando dolor; ha resistido apretando los dientes, pero nunca se ha resignado y se ha levantado y luchado para conseguir su sueño de libertad. Y hoy el sueño se ha cumplido.
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Cincuenta años en tres minutos



Jesús Eguiguren Foto El Correo

Este es un blog personal pero hoy me tocaba hacer de militante socialista vasco, por eso pongo aquí (por si alguien lo lee alguna vez) los tres minutos más interesantes de la conferencia de San Sebastián. Van unas frases recortadas, espero que con buen tino, y el texto completo que mi Presidente, Jesús Eguiguren, ha leído hoy ante los participantes.

…se están cerrando las puertas al terrorismo en nuestro país…como consecuencia de la firmeza del Estado Derecho, de la acción policial y judicial, de la posición de tolerancia cero…de la resistencia cívica de la ciudadanía, del ejemplo de las víctimas, de la colaboración internacional, y de la deslegitimación ética y política…
…en nuestro país no ha existido un conflicto violento con dos bandos…sino … el ataque deliberado y sistemático de una banda terrorista… a la convivencia democrática y a la pluralidad.
…los asesinatos no han sido aleatorios, tenían objetivos concretos: silenciar las voces de los que no compartían el proyecto totalitario.
… tenemos que hacer frente a nuestro pasado sin fraudes ni ocultamientos.
… la democracia y el Estado de Derecho han ganado.
… hemos venido a pedir a todos los participantes en esta conferencia que reclamemos a ETA de forma clara, inequívoca y contundente que abandone todas las actividades terroristas sin ninguna contrapartida.

Texto completo
Queremos agradecer en nombre del Partido Socialista de Euskadi la oportunidad para expresar nuestra posición en esta conferencia y queremos, también, dar la bienvenida a las personalidades que, con buena voluntad, han acudido a Euskadi para colaborar en el objetivo de conseguir que el terrorismo desaparezca definitivamente y consolidar la paz y la libertad.
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El turista utilizado

Foto Flickr Lokarri

El viajero y el turista comparten su vocación de moverse en lugares y entre gentes que les son ajenos. Les diferencia, sin embargo, que mientras el viajero está normalmente dispuesto a someterse al estímulo y a la incomodidad del conocimiento directo y personal de la realidad que visita, el turista se traslada protegido por una burbuja de comodidad dentro de la que se mantienen cuidadosamente el ambiente y las condiciones a las que está acostumbrado allá en su casa.

La protección que exige el turista puede ser mayor o menor, más blindada o más permeable según sean las circunstancias o sus posibilidades económicas, pero el resguardo tiene como consecuencia inevitable que, por lo común, le impide entender la sociedad que visita. Los turistas cabales, que saben que lo son, ni lo intentan y se conforman con disfrutar del exotismo, sin creerse los arriesgados exploradores que no son. Pero son legión quienes piensan que su presencia allí va a ser un episodio más de descubrimiento y de exploración del planeta.

Lo que más cuesta ver a estos Livingstones del Samsonite es la utilización descarada que hace de ellos mismos la sociedad que visitan, acostumbrada de sobra a verlos como bolsas de dinero con patas o como puertas para salir de la miseria en los casos más duros.

Los turistas de la paz que vamos a tener el lunes en San Sebastián no son una excepción. Armados de presuntuosa ignorancia son incapaces de ver la mayor: que están ante la victoria de una democracia y no ante una descolonización. Se marcharán felices tras el cónclave, bien comidos y tratados, pero sin enterarse siquiera de cómo han sido utilizados, tanto por quienes antes de cerrar el chiringito perdedor necesitan hacerse una foto disfrazados de «insurgentes revolucionarios» como también por quienes, vencedores, piensan que París bien vale una misa.

Todos conocemos a provectos varones que regresan del Caribe convencidos del impacto que su porte distinguido y su experiencia tuvieron en aquella joven y fresca mulata. ¡Qué le vamos a hacer!