A Rivera le queman sus líneas rojas

El problema es que la ensalada de líneas rojas que Rivera ha ido estableciendo forma hoy una maraña en la que es más fácil enredarse que salir airoso.

Los próximos cuatro años sin elecciones serán su periodo de maduración en el que o se consolidan como un partido que encontró su propio espacio y se quedó o, por el contrario, repetirán en la derecha el fracaso de Podemos.

En mi artículo de esta semana en Vozpópuli hablo de la dificultad de salir de las trampas en que uno mismo se mete. Puedes leerlo entero aquí.

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