El nuevo eslogan lanzado a la arena del circo político, como si fuera un robusto y brillante gladiador, es el del alquiler. Iglesias no va a abandonar el Gobierno de forma pacífica, naturalmente que no, y ha escogido la ley de alquileres como arma.
Tratando de atender todas las circunstancias posibles, se ignora la fundamental: que la Ley de la oferta y la demanda siempre funciona y que añadir elementos que disuadan a los propietarios de meterse en el mercado de alquiler solo puede tener como consecuencia la reducción de la oferta y, como consecuencia, la subida final de los precios de los alquileres. Justo lo contrario de lo que se dice buscar.

