7ª entrega. Los intermitentes y la maniobra «guas»

Información de utilidad para panchitos que ignoran el concepto básico NIFOM, ya descrito. El intermitente sirve, tal y como nos enseñaron, para avisar al resto de vehículos de nuestra intención de cambiar de dirección o de carril. Precisamente por eso es tan peligroso en Madrid, y por ello tan poco utilizado.


Conductores hay que alardean del impecable estado de sus intermitentes asegurando, orgullosos, que nunca ha pasado por sus bombillas amarillas un solo amperio desde el mismo día en que adquirieron el vehículo.

Activar el intermitente para cambiar de carril comunica a quien viene tras nosotros nada menos que nuestra intención de ponernos delante de él, esto es, que tenemos intención de atentar contra el principio básico. Por supuesto que ante tamaña amenaza su reacción, lógica en aplicación del principio NIFOM, será acelerar a toda prisa para tapar ese hueco que sin duda en un momento de descuido imperdonable había dejado delante y que usted, taimadamente, pretendía ocupar ¡Hasta ahí podíamos llegar!

Como cambiar de carril es inevitable para conducir por la ciudad, se han inventado una forma típicamente madrileña que sustituye al engorroso trámite de los intermitentes. Se trata de la denominada “maniobra guas”. Consiste en que cuando ve usted un hueco entre dos coches, sin previo aviso y en un rápido movimiento de volante, hace ¡guas! y se mete. Es lo que hay.

¡Ojo! La maniobra guas, para merecer tal nombre, requiere que se realice con rotundidad e inmediatez, nada de torpes acercamientos previos ni avisos o tentativas timoratas que le restan su particular elegancia y brillantez, virtudes que a veces (no siempre) le valen incluso el reconocimiento del coche adelantado a la voz de: ¡Mira qué listo!