Ir a Mauthausen con una venda en los ojos

El horror de Mauthausen no cabe ni en todos los tuits que pudiera publicar la directora general de Memoria Democrática de la Generalitat en mil vidas que tuviera.

Allí se dejaron la vida quienes no encajaban en el diseño de una patria unitaria, limpia de extraños, cerrada a la diversidad y, por eso mismo, a cualquier clase de libertad.

En mi artículo de esta semana en Vozpópuli me rebelo contra la ceguera de quienes van por la vida envenenados por la toxicidad del nacionalismo y no son capaces de ver sus consecuencias ni aunque las tengan delante. Puedes leerlo aquí.

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