Reformar la Constitución, ¿para qué?

El titular de este artículo no es un desprecio sino una pregunta real: ¿Para qué queremos reformar la Constitución?

Lo primero es saber que para hacer una tortilla hay que romper huevos. La idea de que todos los cambios se harán a partir de lo que hay y siempre para avanzar es errónea. Romper un acuerdo significa regresar cada cual a su casa para volver a reanudar el camino desde allí.

En mi artículo de esta semana en VozPópuli expreso mis dudas sobre la enorme superficialidad con que, a mi juicio, se dice que la Constitución de 1978 ha de ser reformada y afirmo que: si hay que ir por la senda del cambio constitucional se va, pero -por favor- que sea sabiendo para qué, porque ir por ir…


Puedes leerlo aquí.

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