El PP y Rajoy se seguirán agarrando a la estabilidad como valor y no les faltará razón; no hay mayor estabilidad que dejar las cosas como están, aun cuando para ello haya que arrinconar conceptos tan anticuados como la decencia y la moralidad.
Hay que entenderlo, Rajoy no necesita credibilidad, le basta el presupuesto.

