2020

Cuando en Euskadi faltó el aire

Después del asesinato de Fernando Buesa y de Jorge Díaz Elorza vinieron otros muchos, 53 en total, pero aquel atentado puso de manifiesto algo especialmente horrible: la división que entonces pareció irreparable de la sociedad vasca.

A los amigos de las grandes palabras, de manifestaciones de santa indignación por casi cualquier chorrada les convendría recordar que la exageración de la mística nacional lleva a caminos muy oscuros.

En mi artículo de Vozpópuli de esta semana, que por cierto será el último que publique, me asombro de la crispación y la vehemencia con la que parece que se nos presenta la inminencia del fin de la nación cuando lo que se está discutiendo en una España en paz es sobre reformas laborales, déficits presupuestarios, eutanasia o relaciones diplomáticas. Puedes leerlo entero aquí.

El Gobierno dirigirá al PSOE y a Podemos

El Gobierno ha decidido hacerse con la dirección de los partidos que lo sustentan para que estos puedan cumplir el papel que les corresponde como claque bien entrenada.

El partido que se dijo heredero de aquel 15 M asambleario y lleno de círculos se asienta como un círculo único y perfecto con un centro inamovible que es el vicepresidente del Gobierno.

Sánchez también recolocará a algunos cargos. Como si se tratase de un Real Decreto Ley hacia el partido, tales cambios quedarán validados a toro pasado sin ninguna duda.

Lla democracia burguesa, individualista, participativa, enredadora y siempre polémica ha sido reemplazada por tres pilares simples y efectivos: la imagen personal de los líderes, una identidad feroz contra “el otro” y un relato corporativo elaborado por profesionales de la comunicación.

En mi artículo de esta semana en Vozpópuli me fijo en cómo el Gobierno va a ocuparse de poner orden en los partidos desde los que espera recibir apoyo militante cada día. Puedes leerlo entero aquí.

Prohibido ser imbécil

En esta ocasión lo que se trata de legislar es el exceso alcohólico y el desmadre, dos conceptos que de toda la vida han ido ligados al puro caos y al descontrol pero que en los últimos años han derivado en una asombrosa oferta turística más.

Si resulta extraño que alguien trate de acotar con leyes y reglamentos el caos, aún es más paradójico que éste se oferte de manera tan organizada.

En mi artículo de esta semana Vozpópuli me fijo en lo extraño que resulta que haya que regular el desmadre y prohibir las estupideces más absurdas por ley y me pregunto si lo verdaderamente peligroso no será la infantilización de la sociedad. Puedes leerlo entero aquí.

Paisaje después del griterío

Para preferir estamos los ciudadanos. Los políticos electos están para decidir, no para preferir. Así que tenemos un gobierno sostenido por la única coalición posible. Extraña, incómoda, seguramente inestable pero -señorías- la única que ustedes han querido que exista. Convendría no olvidar eso.

Se abre ahora una etapa nueva, con un Gobierno débil pero que puede hacerse fuerte  a poco que no se cumplan las tremendas previsiones de los agoreros.

En mi artículo de esta semana en Vozpópuli me fijo en el poco resultado que en política da el mucho ruido y también en la sorpresa que a muchos ha causado que Sánchez haya captado más talento para su Gobierno del que sus adversarios esperaban. Puedes leerlo entero aquí.

El peligro de equivocarse de enemigo

La inmensa bronca en torno a la abstención de los independentistas ha resultado tan cegadora que nos ha impedido ver que el verdadero y profundo problema que tienen los grandes partidos nacionales es su incapacidad para distinguir a sus adversarios de sus enemigos.

Tan humanos son los socialistas que se animan con la “frescura y novedad” de las propuestas podemitas como lo son los conservadores a los que enardece la pasión nacionalista de Vox. Tan humanos como errados ambos.

Reanudo la publicación de mis artículos semanales con una reflexión sobre el peligro de no ver que el espectáculo político es el ecosistema ideal del populismo, no de la democracia. Puedes leerlo entero aquí.