2019

El chollo televisivo de los debates

Un debate en TV tiene algo de acto político, pero ante todo y sobre todo es un formato más de programación televisiva, sometida implacablemente a las reglas del medio, que son la espectacularidad y la emoción.

En los programas de ayer y de esta noche la confrontación es entre caras maquilladas gestos ensayados, datos parcialísimos, consignas tuiteras y, sobre todo, emociones como las del miedo y la rabia, que son las dos que están primando en esta campaña, para mal de España.

En mi artículo de esta semana en Vozpópuli opino que los debates televisivos se hacen a la medida de la TV y no del ciudadano. Por eso tanta espectacularidad, que es lo último que le hace falta a la política y por eso también ese horario completamente ajeno a la España que madruga. Puedes leerlo aquí.

Amor y demografía

Sorpresa: el principal motivo por el que las mujeres españolas retrasan hasta cuatro años la maternidad es porque no tienen una relación de pareja adecuada

Entre tanto gráfico electoral ha pasado casi desapercibido la última encuesta de fecundidad del Instituto Nacional de Estadística (INE) que nos enseña es que, además de consumidoras, compradoras y trabajadoras, las personas somos en primer lugar eso, personas sensibles que, además de porcentajes y ratios, también tenemos que lidiar con nuestros sentimientos, aprensiones y miedos; que no decidimos solo con la calculadora sino también con el corazón.

En mi artículo de esta semana en VozPópuli me refiero a que algunas de las cosas más importantes que pasan a nuestro alrededor  nada tienen que ver con lo que diga el Boletín Oficial. Puedes leerlo aquí.

Tú vota, que luego ya veremos

Cuando se estimula la testosterona nacional, se ignora la realidad, se excitan los sentimientos nacionalistas, se desdeñan las consecuencias o se miente directa y flagrantemente sobre ellas y se impulsa una votación al todo o nada, luego no hay manera de arreglarlo.

Los referéndums solo pueden ser el final de un proceso complejo, tomado absolutamente en serio, en el que el acuerdo previo sea muy amplio, las consecuencias, bien conocidas por todos y las dificultades nuevas e imprevisibles que vendrán -sin duda- plenamente asumidas.

Lo que el perverso referéndum del brexit nos ha demostrado es que lo de “Tu vota, que luego ya veremos” es siempre un engaño a ese pueblo al que se apela.

Theresa May, junto a Donald Tusk


En mi artículo de esta semana en Voz pópuli señalo las consecuencias de creer que las decisiones complejas pueden tomarse fácilmente en una votación a sí o no. Puedes leerlo aquí.

Macron no entiende a Rivera

Las palabras de Stanislas Guerini, portavoz del partido de Macron, apelando a un diálogo útil con los socialistas españoles no ha podido sentar nada bien en Ciudadanos, inmersos como están en plena campaña pública para alejarse todo lo posible de Sánchez “el maligno”.

La apuesta anti Sánchez de Ciudadanos es arriesgada porque, haciéndole perder amigos en Europa, que eso es seguro, podría pasarle que, a pesar de todo, no le salgan las cuentas en España.




En mi artículo de esta semana en Vozpópuli me refiero a las desventajas que tiene diseñar una campaña  esclava de los porcentajes demoscópicos de odio interno, como la que está haciendo Ciudadanos. Puedes leerlo aquí.

Constitución y Patria

La nación cívica, la constitucional de verdad, se basa en los derechos ciudadanos, es la heredera de la tradición liberal y no es la patria nacionalista que exige sacrificios y heroísmo, sino otra muy diferente, que solo pide respeto por la Ley y civismo.

Un poco más de sosiego constitucional y un poco menos de vocerío patriótico nos vendrían bien para encarar los acuerdos que tendrán que venir -seguro- después del 28 de abril.





En mi artículo de esta semana en Voz Pópuli señalo el deliberado error de querer confundir patriota con constitucionalista, que son cosas que se aparecen pero que no son lo mismo. Puedes leerlo aquí.

Los políticos que queremos

Si realmente queremos profesionales ‘en’ la política y no profesionales ‘de’ la política, mejor sería que las puertas giratorias empiecen a girar de verdad

En mi artículo de esta semana en Voz Pópuli vuelvo sobre las consecuencias negativas que  tiene nuestra aversión por las llamadas puertas giratorias que, pretendiendo pureza, lo que logra es impedir que la vida política se airee. Puedes leerlo aquí.

Euskadi, el consenso imposible

Pues claro que no. No va haber ningún consenso entre los vascos sobre lo que significó ETA y sobre cómo explicarlo a las generaciones futuras. Ni puede haberla, ni habrá una explicación “oficial” común y aceptada de lo que fueron cuatro décadas de terrorismo para Euskadi.

Lo que la gente no quiere es que le recuerden lo incómodo, lo cobarde que fue la sociedad vasca, lo bien que se adaptaba en silencio a los asesinatos de sus vecinos.

En mi artículo de esta semana opino que serán los artistas y no los políticos quienes decidan finalmente cómo se contará la parte de la historia más negra del País Vasco. Puedes leerlo aquí.

Si no hay mayoría, ¿cuál es el plan?

Las elecciones de abril no nos van a traer otro país, con otra gente, sino uno muy parecido al de este mes de marzo. ¿Y entonces qué?; ¿cuál es el plan?

No sé por qué se instala tan fácilmente esa certeza, absurda pero firme, de que las elecciones nos traerán las soluciones definitivas a los embrollos políticos.

Los mensajes, las consignas y las declaraciones van todas a muerte contra los adversarios, convertidos en enemigos irreconciliables a batir hasta su exterminio en los campos del honor electoral. Nada de eso tan épico va a pasar.

Foto Uly Martín en El Pais
Mi artículo de esa semana lo dedico a preguntarme lo que nunca se puede preguntar en una campaña electoral: ¿qué pasa si no salen las cosas como nos gustaría?. Puedes leerlo aquí.

Rivera se la juega con Arrimadas

Albert Rivera teme ahora que el gran asunto electoral de Cataluña acabe siendo aprovechado por otros y que le roben a los naranjas su pole position en la defensa frente a los independentistas.

Ciudadanos se la juega en estas elecciones a todo o nada: ser quien gobierne España como cabeza de la derecha nacionalista española (tras la socialdemocracia, arrumbaron también el civismo constitucional) o quedarse como otra interesante experiencia política que hubo una vez en España.

Mi artículo de esa semana en Voz Pópuli se centra en la arriesgada y posiblemente definitiva apuesta de Ciudadanos en estas elecciones. Puedes leerlo aquí.

Ni Casado ni Rivera aplicarán el 155

Será Quim Torra quien decida si dar o no motivos para que se aplique el dichoso artículo. Y tal vez lo quiera hacer, pero será su estrategia y su voluntad, no las de Casado ni las de Rivera

España no es el Reino Unido. Aquí el sistema autonómico está escrito negro sobre blanco en nuestra Constitución, no como allí, y aquí una autonomía no puede ser suspendida al gusto por el Gobierno (como sí pasaba allí con la del Ulster).

En mi artículo de esta semana me refiero a esa derecha española que cree que las autonomías son una concesión graciable que puede ser suprimida al gusto del Gobierno. Y lo peor es que ¡lo dicen con la Constitución en la boca!…. Puedes leerlo aquí.