2017

ETA quiere una foto

ETA, o lo que quede de ella, necesita una imagen de cierre urgentemente, antes de que caduque la escasa atención que aún concita. Y necesita que esa foto no sea como la que le hicieron al peruano Abimael Guzmán, vestido con un traje a rayas y tras las rejas de la prisión.

EFE

Mi columna de esta semana en el diario Vozpópuli vuelve sobre un viejo tema vasco. Puedes seguir leyéndola aquí

Y esos militantes ¿quiénes son?

Los militantes, una figura que teníamos algo orillada y sobre la que nadie había reflexionado demasiado se han convertido en el nuevo factor de incertidumbre que se añade a los muchos otros que adornan la política española.

EFE

Con un poco de retraso subo mi columna de esta semana en el diario Vozpópuli. Puedes seguir leyéndola aquí

ETB. Fuera de contexto

Tienen razón sus responsables cuando deploran que el programa de marras haya sido sacado de contexto. Claro que sí, ha sido sacado de ETB1, que es el contexto para el que se creó y realizó. Nadie pensó que esa telebasurilla pensada para consumo de los propios fuera a salir del circulito pequeño, cerrado y confortable, donde “hacer unas risas” contra los españoles sería un divertimento.

Isla de Izaro. Frente a Bermeo 

Mi columna de esta semana en el diario Vozpópuli. Puedes seguir leyéndola aquí

El PSOE tiene que empezar a hablar de cómo crear riqueza






Un partido que quiera ser alternativa tiene que decirnos no solo cómo va a establecer la redistribución de lo que se genere sino cuál es la estrategia que nos propone para que el país que quiere gobernar prospere y genere esa riqueza que luego se repartirá.


Mi columna de esta semana en el diario Vozpópuli señala una asignatura pendiente de la socialdemocracia. Puedes seguir leyéndola aquí

Monarquía anacrónica

Precisamente en ese anacronismo, en esa desincronización con el tiempo que le rodea tiene la Corona su principal fortaleza. Cuando los tiempos que se viven son de barullo, incertidumbre y ruido, estar desacompasado con ellos se convierte en virtud y no en defecto.

Foto EFE
 Mi columna de esta semana en el diario Voz Populi va del anacronismo como virtud.
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Cataluña. El fracaso de qué política


Un adulto que se expresa con tanta claridad como lo han hecho una y otra vez tiene tanto derecho a que se le respete como obligación de entender que no se le tiene por qué dar la razón y que, si opta por saltarse la Ley a la torera presumiendo, además, de hacerlo, por muy en nombre del destino histórico de un pueblo que diga hablar, lo normal es que actúe la justicia.

 Mi columna de esta semana en el diario Vozpópuli va del innegable fracaso de «la política» en Cataluña
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Los tiranos simpáticos

No se deje engañar, al principio todos son muy simpáticos y razón tienen cuando señalan lo mucho malo que hay pero no se crea nunca que su intención es renovar y reparar las estructuras de poder que funcionan tan mal como dicen, ni siquiera suelen tratar de controlarlas, como hicieron quienes sí las deterioraron. Ellos lo que buscan es sencillamente suprimirlas.


 Mi columna de esta semana en el diario Vozpópuli es una pequeña guía para desenmascarar tiranos

Chaplin en el papel del dictador Adenoid Hynkel. Trailer screenshot

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Puesto que parece haber un problema con la página del periódico, añado a continuación el texto del artículo.



No se equivoque usted pensando que un tirano es un militar malencarado y lleno de ridículo orgullo. Los dictadores no se caracterizan por sus medallas o sus bandas brillantes cruzándoles el pecho. Si quiere reconocerlos no se fije en las gafas de sol, ni en su aspecto físico, ni siquiera en su orientación ideológica y menos aún en su campechanía o en la genialidad de sus ideas. Atienda mejor a otras actitudes que todos ellos comparten y que le ayudarán a verlos venir en cuando inicien su carrera. No es difícil. Basta con no dejarse llevar y fijarse sobre todo en las tres cosas que les definen: el gusto por mandar, la apelación a grandes conceptos inasequibles y la deslegitimación del oponente. Casi todos los políticos caen a menudo en alguno de estos defectos pero si ve alguno que concita simultáneamente los tres, póngase en guardia.

 

A los tiranos les gusta mandar, no gobernar sino mandar, que no es lo mismo. Gobiernan al principio, mientras no les queda más remedio. Es decir mientras tienen que lidiar laboriosamente con el resto de estructuras y contrapoderes que todo grupo o país democrático tiene establecidos. Pero su objetivo siempre es terminar, poco a poco o rápidamente, con esos contrapoderes y frenos que podrían amargarles el disfrute completo del poder. Porque mandar no es solo gobernar. Mandar es que el dirigente no se vea obligado a dar explicaciones, pedir permisos o negociar nada con nadie. Admiten críticas de amigos y colaboradores, incluso de aparente buen grado, pero siempre que estas no vengan de ninguna estructura que les dispute el poder. Consejos sí pero contraórdenes, jamás.

 

Toda organización democrática, y por supuesto un país, se ha de dotar de instituciones en las que se exprese la diversidad de intereses y de puntos de vista. Hay espacios reglados y otros que no lo son pero, unos más y otros menos, todos esos contrapoderes, en conjunto, contribuyen a la calidad democrática. Y son la pesadilla del tirano.

 

Su oportunidad le llega cuando esos contrapoderes han perdido calidad: cuando la prensa es sectaria, cuando los comités de tu partido son una jaula de grillos, cuando la Judicatura se desprestigia, cuando el Legislativo se hace inoperante. En general cuando los problemas no se solucionan y todo se ve en la calle como pegas y excusas de esta o aquella “casta” o del “establishment”. Ahí es cuando llega el momento de los tiranos. Es entonces cuando pueden señalar, normalmente con razón, las viejas estructuras anquilosadas, la decadencia de todo lo que les rodea y que les dificulta sus movimientos. “Hay que limpiar”, “hay que acabar con los frenos que nos impiden avanzar”, “hay que abrir una etapa nueva”, suelen ser los mantras que todos comparten. 

 

Como aquí somos muy de buscar culpables se podría decir, y es verdad, que la culpa de que estos salvadores tengan tan terrible ocasión es de todos aquellos que, con esfuerzo y tesón, fueron degradando las estructuras de poder intermedias, copándolas y poniéndolas al servicio de sus intereses privados e inmediatos, mientras desconocían o desdeñaban su importante y a veces no demasiado visible función equilibradora.

 

Unas estructuras intermedias de poder eficientes, dinámicas, honestas y conscientes de su verdadera importancia resultan invencibles, pero cuando se debilitan es cuando se hacen vulnerables a la crítica y abren la puerta a la demagogia.

 

Así que no se deje engañar, al principio todos son muy simpáticos y razón tienen cuando señalan lo mucho malo que hay pero no se crea nunca que su intención es renovar y reparar las estructuras de poder que funcionan tan mal como dicen, ni siquiera suelen tratar de controlarlas, como hicieron quienes sí las deterioraron. Ellos lo que buscan es sencillamente suprimirlas.

 

La otra gran característica del tirano es, precisamente, la apelación a altísimos principios y conceptos, inatacables por definición, de los que se dicen representantes privilegiados y -si cuela- únicos. La Patria, la Grandeur, Dios, el Pueblo, la Militancia, el Partido, la Identidad, La Verdadera Democracia, La Revolución, la Raza, la Nación (todo con mayúsculas, por supuesto) son algunos de los grandes conceptos que han servido a lo largo de la historia para llenar de entusiasmo los pulmones y vaciar de reflexión los cerebros de sus seguidores. Esa  vinculación personal inseparable del líder con el concepto que encarna le permite, además, convertir cualquier crítica hacia él en un ataque a la causa misma.

 

Y por último, la tercera pata de su discurso es la expulsión a las tinieblas públicas de los desafectos. La negación de legitimidad a todo aquel que no se avenga a aceptar los grandes principios indiscutibles que representa. Su seguridad de tener de su parte la verdad y la razón no admite matices ni componendas por lo que nadie tiene derecho a argüirles si no quiere quedar excluido de la enorme y decisiva misión en la que todo el mundo está implicado menos tú, ¡pringao!.

 

Así que ya sabe. Mire por ahí a ver cuántos encuentra. Y, sobre todo, no se deje llevar por su simpatía, mire mejor las tres patas del tirano: mandar solo, apelar a cosas enormes y arrinconar a los ajenos. Las tres juntas no fallan.

Tampoco hace falta que los banqueros canten



Quien hoy se hace el tonto para ver si le reintegran una inversión fallida es porque sabe que muchos responsables bancarios se hicieron antes los tontos para vender productos complejos a personas que ni los entendían ni los podían entender.


 Mi columna del diario Vozpópuli va esta vez de banqueros y de Mary Poppins

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Ahí la tienes: quitándole el pan a un padre de familia

A un país que pierde población primero le sobran columpios y plazas de guardería, pronto los estudiantes se encuentran más anchos en las aulas que aún quedan abiertas, pero antes de lo que se piensa empiezan a faltar trabajadores, consumidores, contribuyentes y, sobre todo cerebros que lo sigan impulsando y haciéndolo avanzar.

Hoy comienzo una colaboración con el diario Vozpópuli con este primer artículo. Espero que te interese.

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El PSOE tiene suerte

Y, por supuesto no me refiero a los números de la lotería, que le han supuesto otro aluvión de pulgas al perro flaco. Lo digo porque cuando el Partido Socialista se encuentra más debilitado, sin líder, sin saber de firme quién podría serlo a la vuelta de primavera, con un segmento de su militancia aún encendido por lo sucedido con Pedro Sánchez y con todo el partido sumido de hecho en la incertidumbre, justo ahora en que se encuentra en la posición más vulnerable, sus adversarios y competidores van a distraerse y le dejarán algún tiempo para reponerse.

Podemos, que ha constituido su principal enemigo electoral, no solo se dispone a celebrar el mes que viene en Carabanchel una asamblea reconstituyente de hecho, sino que va a hacerlo a tortas y eso no va a haber ya quien lo pare. La pelea entre las esencias quicememeras, la deseada y al mismo tiempo despreciada transversalidad, el hiperliderazgo de Iglesias y los tradicionales tics depuradores de las izquierdas revolucionarias terminarán seguramente mal. Por si fuera poco todo ello irá aderezado con el imprescindible ingrediente de la bronca en twitter, de forma que la alternativa más visible al PSOE se debilitará, tanto entre los votantes que esperaban algún resultado concreto, inexistente por ahora, como entre los más comprometidos con la causa.

Mientras Monedero, más tradicional, lo achaca todo al intento impenitente del sistema por acabar como sea con ellos, Miguel Urbán, el anticapitalista, borda el motivo de la desafección: «El problema es que la gente no entiende el debate que estamos teniendo porque no lo entendemos ni nosotros mismos«. Ole!

Por ese lado el PSOE ganará un rato de tranquilidad que, si sabe aprovechar, puede que tacita a tacita parlamentaria le reporte una cierta recuperación de su imagen de izquierda útil. Todo sea que los socialistas sean capaces de aprovechar esa tregua evitando hacer de su congreso un auto de fe con hogueras y capirotes. Está por ver que lo consigan, pero oportunidad tienen.

Por el lado contrario el PSOE tiene un PP cuyo único propósito es mantener a Rajoy a toda costa, 12 años o los que sean, porque de otro modo tendría que afrontar un debate sobre sí mismo que no quiere acometer, como bien ha visto Aznar, y también a levantar alfombras que mejor sería ni tocar. El poder es el asidero que permitirá a los populares aplazar cualquier discusión y, precisamente por eso, no lo soltarán, aunque corran el riesgo de tener que apoyarse tanto en el grupo parlamentario socialista que desdibujen su propio proyecto, como atinadamente ha señalado Gabriel Elorriaga.

El PSOE es un partido grande al que, por eso mismo, le costará levantarse de la lona pero con el inicio de la legislatura ha sonado la campana salvadora. Si es capaz de aprovechar esa pausa para ponerse en pie, aun tambaleante, será difícil que vuelvan a derribarlo. Veremos.
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