2015

Occidente es malo pero muy importante

Hay quien cree que las pirámides de Egipto y de Mesoamérica son obra de extraterrestres, simplemente porque no imaginan que un pueblo no europeo-blanco fuese capaz de tales obras. Es el mismo eurocentrismo de quienes creen ingenuamente que impedir una guerra es pan comido para las “potencias occidentales”, que basta con que llegue un comandante de la ONU y mande a parar.

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Apátridas en su propio país. (En República Dominicana, claro)

El terremoto de 2010 levantó una ola de solidaridad en todo el mundo

No falla. No hay ninguna forma de nacionalismo al que no le sobre una parte de sus ciudadanos. Pasa siempre porque ninguno renuncia jamás a establecer un paquete cerrado de requisitos para ser “un buen…lo que sea” (el kit suele incluir una o varias de estas variables: idioma, religión, ideología, origen, raza, color de piel, tradiciones, etc.). La diversidad es lo que más incomoda a los patriotas.

Recuerdo bien la coplilla:

Quien al oír: ¡Arriba España!…con un ¡Arriba! no responde…si es hombre no es español,…si es español, no es hombre.

…que a la dura exigencia ideológica del nacionalismo fascista español añadía un provocador tufo homófobo.

El pastoso y cálido concepto de “pueblo” siempre es más exigente que el frío e individualista “ciudadano” y cuando se pone en marcha la cosa patriótica la única duda que cabe es cuándo y con qué intensidad se aplicará la limpieza a los “ajenos”, si en un futuro lejano, próximamente o de forma inmediata.

El futuro lejano ya ha llegado a la isla caribeña de La Española donde el Presidente Dominicano, Danilo Medina, se dispone a poner en marcha la deportación de cientos de miles de sus propios ciudadanos que incumplen los requisitos para ser “un buen dominicano”. Se trata de las personas que carecen del requisito de origen por ser haitianos, hijos de haitianos o nietos de haitianos.

Da igual que hayan nacido en República Dominicana, que ese sea su país y el de sus hijos, que hablen su idioma, que no conozcan otro. Serán ciudadanos pero, al faltarles el requerimiento étnico, ya no son parte del “pueblo dominicano”. Así se ha decidido y así lo ratificó el propio Tribunal Supremo al determinar que las familias de padres haitianos estaban “temporalmente” en el país, aunque la realidad sea que llevan ahí tres generaciones. Como consecuencia, el objetivo declarado es deportarlos a todos.

Entre los afectados que han descubierto súbitamente que no eran compatriotas de sus vecinos hay muchos miles de personas, que nacieron en el que creían su país y que no tienen ninguna otra patria, cualquier cosa que eso signifique.

Haití, a donde quieren enviar a cientos de miles de personas, no solo es uno de los países más pobres de la tierra sino que aún no se ha recuperado del terremoto que, en enero de 2010, prácticamente destruyó el país, mató a más de 300.000 personas y dejó a más de millón y medio sin hogar. Una de las catástrofes mayores de la historia reciente, puede que aún lo recuerden, el humorista Forges hizo todo lo posible para que no nos olvidásemos.

Lo curioso es que el 95% de la población de aquel país tiene su origen étnico en los miles de esclavos llevados allí desde África para trabajar en las plantaciones de caña, supongo que “temporalmente” según la doctrina del Tribunal Supremo de la patria vecina.

Qué cosas pasan en el Caribe ¿verdad?


NOTA:
Este artículo recibió una réplica por parte de la Embajada de la República Dominicana en España que puede usted consultar aquí.

La «mano invisible» tiene sede en Alcalá 47

En pleno siglo XVIII, Adam Smith publicó su obra “An Inquiry into the Nature and Causes of the Wealth of Nations”, más conocida como “La riqueza de las naciones”. Una obra fundamental en teoría económica en la que aparece la metáfora de la “mano invisible” con la que el autor trata de hacer ver que el capitalismo gozaría de una ventaja derivada de tratarse de un supuesto “sistema de libertad natural”.
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Alcaldes low cost

Mauricio José Schwarz

Mi amigo Mauricio, un personaje muy activo en las redes sociales, inteligente y extraordinario de conocer en persona, asturiano de adopción nada menos, ha colgado esta oferta de empleo.

Es muy interesante, no por deseable sino porque deja claro cómo los ciudadanos estamos pretendiendo ofrecer como exigentes empleadores de nuestros alcaldes condiciones que, con toda razón, tildaríamos de absolutamente intolerables si se nos ofreciesen como empleados. Es esta:

Se precisa persona preparada, responsable, dedicada, consciente y decidida para que se haga la máxima responsable de nuestra organización, que tiene un movimiento financiero de varios cientos de millones de euros anuales. Deberá ser responsable último del desempeño de un par de decenas de miles de empleados y gestionar de modo responsable y fiable créditos por decenas de millones de euros, además de mantener un sistema oportuno y eficaz de pagos a proveedores, supervisar concursos de adjudicación de contratos, tomar decisiones (con un mínimo de asesores, de preferencia ninguno) sobre aspectos urbanísticos, de tráfico, distribución de agua, red de drenaje, policía, bomberos, protección civil, cuidado del medio ambiente, protección a personas con dificultades o excluidas, organización y autorización de establecimientos comerciales, relaciones con otras empresas, gobiernos y personas individuales.

Entre otras muchas responsabilidades que le corresponderán y por las cuales deberá responder legal, civil, penal y socialmente.

Sueldo 1900 euros.

A Mauricio se le ha olvidado añadir otro requisito: Que tenga puesto de trabajo al que regresar una vez que sea despedido y que éste sea completamente ajeno a la responsabilidad por la que se le contrata ahora, ya que de otro modo será acusado y perseguido por supuesto aprovechamiento de los contactos y conocimientos obtenidos durante su periodo de ejercicio.

No hay día en que los periódicos no se hagan eco de cuánto se sube, no se sube o se baja el sueldo cada alcalde de los recientemente electos, incluso he leído un titular que criticaba a un regidor (no recuerdo de dónde, ni me importa) por “mantenerse el sueldo mientras hacía despidos”. Es decir que solo el hecho de tener un sueldo le incapacita, al parecer, para tomar decisiones (!!).

Parece que ahora lo más importante es que los alcaldes cobren poco y, cuando es así, cuando cobran muy poco, el titular buscará el porcentaje que siempre es alto por pequeña que sea la subida real.

Evidentemente el motivo es la desafección general que ha sufrido la política pero, una vez expresada la mala leche, solo encuentro tres vías de explicación a que se mantenga este delirio. A cual peor:

  1. No nos importa si los ayuntamientos y entornos públicos funcionan mal o bien. Peor aún, damos por hecho que funcionan y seguirán funcionando irremediablemente mal, por lo que una vez desahuciados y sin esperanza, optamos porque al menos nos cuesten lo mínimo posible. En tal caso no entiendo por qué no gratis, es decir, por qué simplemente no disolvemos los ayuntamientos al grito de ¡Dios proveerá!. Servicios públicos cero a precio cero (el paraíso de los ricos)
  2. Hay un segmento de personas que piensan que rebajando la remuneración de los políticos ellas sí podrán acceder a tales puestos dado que el nivel de exigencia de sus conciudadanos disminuirá proporcionalmente y podrán ocupar cargos sin que se les pidan resultados, bastará con que sean honrados. Probablemente no alcancen las exigencias que describe Mauricio y hasta la líen como alcaldes pero en el camino se harán populares. Que igual es eso.
  3. Estamos abriendo la puerta a que, de nuevo, los ricos de familia o empresarios se ofrezcan a hacerse cargo “gratuitamente” de las responsabilidades políticas. “Por los colores” tal como pasa con los presidentes de muchos clubes de fútbol ¿verdad? o como ocurría cuando la política era realmente cosa de una verdadera casta de ricos. Habría que recordar a los olvidadizos que, en tiempos, para acceder a un cargo no bastaba con obtener votos sino que la ley obligaba a demostrar que se tenían bienes considerables.
A mí me gustan las compañías low cost y no me quejo cuando el espacio del asiento es reducido, ni cuando tengo que imprimirme yo en casa la tarjeta de embarque, ni cuando solo me permiten un bulto y no aceptan ni siquiera una bolsa de revistas adicional. Muchos se quejan pero yo no. Es así, lo sé desde el principio y lo acepto sin malas caras. Probablemente porque es un servicio que no utilizo a menudo. Pero no compro zapatos baratos de plástico, ni ahorro en el dentista, ni pongo pastillas de freno usadas al coche, ni aceptaría que me operasen en un quirófano que se limpiase una vez por semana (afortunadamente creo que no los hay).

Pues eso, que espero que esta fiebre de alcaldes low cost no se prolongue mucho más porque entre estrellar nuestras instituciones cobrando una pasta, como en algunos casos ha pasado hasta ahora, y estrellarlas igualmente pero cobrando muy poco, yo prefiero que no se estrellen, incluso pagando razonablemente a gente razonable o incluso excelentemente a personas excelentes. Solo que temo que ni unas ni otras de éstas aceptarán la oferta de empleo de Mauricio.

Como si fuéramos “La Roja”, Txarlie

Txarlie García tiene un blog que sigo y algunos de cuyos
post he rebotado en ocasiones. Sé que él también sigue el mío y ha manifestado su opinión respecto a uno de mis post.
A menudo coincidimos en muchas cosas y respecto a mi post
El lechero, el adanismo y la bandera de Pedro Sánchez” también lo hacemos en
parte. Concretamente Txarlie dice coincidir conmigo en el buen trabajo de
marketing del acto en que Sánchez se presentó con una gran bandera de España de
fondo. Debo aclarar que Txarlie y yo tenemos en buen concepto el marketing y no
consideramos tal término como algo insultante sino como una herramienta imprescindible
en la sociedad actual ¿digo bien?.
Me atrevo a esta aclaración a riesgo de introducir más
confusión pero sin pizca de miedo a la discrepancia, menos aún si ésta es
civilizada, respetuosa y cabal, como lo es con Txarlie. Puede ser que mi
licencia redaccional de referirme al aburrimiento como una de las virtudes de
la democracia haya llevado a confusión. Mea culpa si así hubiese sido.
Txarlie me dice en su blog que, sin embargo, discrepa
conmigo respecto al resto de mi argumentación, es decir, en lo principal, que
básicamente es que aplaudo que el candidato socialista utilice la bandera del
país que quiere gobernar.
El PSOE es un partido que ha peleado por que España tuviera un
sistema democrático que no tenía. Por que hubiese unas reglas de juego
equiparables a las democracias europeas que España nunca había sido. Esa labor de
“construcción” debe ser reivindicada, en mi opinión.  Guste más o menos insisto en que la bandera
que representa ahora ese proyecto es la que tenía Pedro Sánchez detrás en el
acto del Circo Price. Naturalmente, como ya digo en mi post original, hubo
otros intentos de democracia: las dos repúblicas fueron algunos de ellos, pero
el más exitoso de todos y aquel en el que el PSOE ha tenido más protagonismo y
responsabilidad ha sido el que se inicio
con la ﷽ que se inicisabilidad que el PSOE ha tenido mia y con otras banderas
pero el m nunca hab
ó con la hoy denostada transición. Como decía en mi
post original, nadando contra la corriente actual de descrédito, se trata de un
“régimen” que brilla en comparación con cualquiera de los que España ha sufrido
a lo largo de su historia. Por tanto, que el candidato socialista reivindique
que somos constructores de la estructura democrática de España me parece no
solo un acierto sino una obligación, además de –permítanme que insista- un
excelente marketing político.
Todo esto no tiene nada que ver con quedarse quieto, ni
“formal” ni callado, Txarlie. Un partido de fútbol puede ser de máxima
rivalidad sin que se discuta si deben ser once los jugadores o el tamaño de las
porterías o si el balón puede o no cogerse con la mano. Las reglas no impiden
la competición, tampoco en democracia, sino que son lo que la hace posible. Es
más dicen, con razón, que la democracia son las formas.
En segundo lugar, ha sido bajo ese “régimen” cuando España,
de la mano del PSOE ha ido introduciendo derechos y libertades contra las que una
poderosa derecha rancia (que es la que mayoritariamente hay ¡qué le vamos a
hacer!) ha peleado siempre: Desde el divorcio, al aborto, hasta las autonomías
y el derecho universal a la sanidad y a la educación. Todos esos derechos que
los españoles hemos adquirido no venían “de serie” sino que han tenido que ser
insertados de la mano del PSOE en la legislación de la España constitucional, y
ha sido siempre en contra de la derecha y, por cierto,  sufriendo el desprecio de los comunistas de
todas clases, colores y purezas a los que hoy se les llena la boca hablando de las
virtudes de la socialdemocracia. ¡Lo que hay que oír!
Sería estúpido, e injusto, dejarle a aquella derecha el
monopolio de una bandera que, gracias al esfuerzo de la-izquierda-que-sirve-para-algo representa hoy algo muy diferente a lo que era
cuando se inició la transición. Lo que hizo Pedro Sánchez me gustó, insisto de
nuevo, por esas dos razones: primero para recordar nuestra tarea como
coarquitectos del edificio mismo de la democracia española y en segundo lugar
para reivindicar que en ese edificio el mobiliario de derechos no venía
incluido sino que se construyó en los talleres del PSOE.

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Que ahora enfrentemos nuevos desafíos, como ocurre, no me
parece razón para desdeñar lo conseguido. Es más puede que uno de esos
muchos desafíos, además de la corrupción, la selección de los gobernantes, la
destrucción de los derechos de los trabajadores, la tambaleante igualdad de las
mujeres, el descenso de la población, las burbujas económicas…sea también que
la izquierda utilice la bandera del país con normalidad, como si fuéramos la
selección de futbol.

Mi primer Aurrulaque

Mi amistad con Antonio Sáenz de Miera se forjó hace ya años a base de paseos por los montes guipuzcoanos. Antonio es un hombre inabarcable, de actividad imparable, ingenioso, culto y excelente conversador.

Por fin he podido asistir al primero de sus Aurrulaques, a los que insistía siempre en invitarme. Se trata de una excursión a la sierra de Guadarrama que Antonio organiza desde hace varias décadas (ni siquiera recuerda bien cuantas) pero en la que no falta nunca ni el humor ni el espíritu cívico de defensa de la sierra como patrimonio natural de todos.

Como se dijo ayer, la sierra de Guadarrama es no solo un espacio físico extraordinario, sino también un universo de literatura, historia, poesía y ciencia. Los árboles, los pedregales, los ríos, la fauna pero también las memorias, los versos y los relatos son parte de Guadarrama.

Precisamente la edición de ayer (mi primer aurrulaque pero seguro que no el último) conmemoraba el centenario de la muerte de Francisco Giner de los Ríos, guadarramista, creador de la Institución Libre de Enseñanza y uno de los hombres clave de la historia de la cultura española.

Allí arriba, en el mirador Luis Rosales se leyó el poema que Antonio Machado le dedicó a los pocos días de su fallecimiento.








A don Francisco Giner de los Ríos 
Como se fue el maestro, 

la luz de esta mañana 

me dijo: Van tres días 

que mi hermano Francisco no trabaja. 

¿Murió? . . . Sólo sabemos 

que se nos fue por una senda clara, 

diciéndonos: Hacedme 

un duelo de labores y esperanzas. 

Sed buenos y no más, sed lo que he sido 

entre vosotros: alma. 

Vivid, la vida sigue, 

los muertos mueren y las sombras pasan; 

lleva quien deja y vive el que ha vivido. 

¡Yunques, sonad; enmudeced, campanas! 



Y hacia otra luz más pura 

partió el hermano de la luz del alba, 

del sol de los talleres, 

el viejo alegre de la vida santa. 

. . . Oh, sí, llevad, amigos, 

su cuerpo a la montaña, 

a los azules montes 

del ancho Guadarrama. 

Allí hay barrancos hondos 

de pinos verdes donde el viento canta. 

Su corazón repose 

bajo una encina casta, 

en tierra de tomillos, donde juegan 

mariposas doradas . . . 

Allí el maestro un día 

soñaba un nuevo florecer de España.

Tetrabrick y ropa usada

Hace bastantes años leí un curioso informe sobre tetrabrick (que no he vuelto a encontrar). Yo estaba entonces plenamente convencido de que una botella de vidrio, que puede utilizarse muchas veces (devolviendo “el casco”) y que, además, puede reciclarse al fin como vidrio, era a todas luces mejor desde el punto de vista ambiental.

Pero mi vida es un sendero en cuyas cunetas voy dejando todas las certezas y allí dejé una más, al saber que el consumo energético y la huella ambiental de un envase de cartón y aluminio, de una sola vida (que entonces no era siquiera reciclable) era mucho menor que cada uno de los usos de una pesada botella reutilizada y finalmente reciclada. En realidad la botella podía alcanzar al tetrabrick en costo por cada uso, siempre que fuese utilizada al menos 14 veces, cosa que estadísticamente era casi imposible que ocurriese. Supongo que hoy, en que ya es posible reciclar esos envases de cartón y aluminio, la diferencia será aún mayor.

Mi conclusión fue entonces que, como en casi todo, había que pensar un poco más porque las cosas no eran nunca tan claras ni tan simples, como seguramente tampoco lo son con el tetrabrick.

Aprendí a ver que reciclar no solo no es gratis sino que es muy caro. En dinero, en energía, en tiempo y –vaya por Dios- también en “huella ecológica”.

Lo que aporta valor al reciclaje no es cada una de las piezas que entran en él sino el hecho de estar reunidas en una gran cantidad. Cada elemento no vale nada, lo que vale es que haya miles juntos en un mismo lugar. Y para eso “alguien” tiene que juntarlos. Les pasa como a las monedas, pero eso es otro negociado…

Como usuarios-consumidores que somos ahora (una vez que abandonamos la incómoda categoría de ciudadanos) solemos creer que el único esfuerzo necesario para reciclar es que bajemos las botellas o los cartones, o la ropa al contenedor. Terminada “nuestra tarea” damos también por terminada nuestra preocupación y, es por eso que tendemos a creer que una vez realizado tan buen gesto se pondrá en marcha una especie de sistema benéfico y “mágico” de protección de la naturaleza.

Solo si dedicásemos un pensamiento a ese proceso, se nos ocurriría que tal vez, solo tal vez, hagan falta camiones (muchos camiones) operarios, centros de clasificación y de envasado, cintas transportadoras, aviones de transporte, etc. Todas ellas cosas carísimas que empiezan a funcionar justamente cuando nosotros creíamos que todo terminaba, en el contenedor. Esto, naturalmente, nos resulta muy inquietante y nada mejor que asignar todas estas cosas a alguna ONG, que se ocuparía de continuar nuestro gesto limpio con el mismo altruismo que nosotros, sin contaminarlo de ningún interés económico.

Y como esto es lo que queremos oír, esto es justamente lo que se nos dice. Como se hace siempre con los consumidores.

Solo que, claro está, tal cosa es imposible a largo plazo o para grandes cantidades porque “los niños amigos del cartón” siempre serán menos eficaces que un departamento de la compañía papelera y, además, ni a los unos ni a la otra le va a regalar nadie los contenedores, ni los camiones, ni el gasoil ni el sueldo de los conductores/operarios. Pero como el consumidor pide ONGs pues se le venden ONGs.

Solo así es posible que una empresa normal, con legítimo ánimo de lucro, como todas, se llame Eco Textile Solidarity. Lo que hace pensar que en este sector hay que entrar con cara de Madre Teresa de Calcuta para que te abran la puerta. Eco Textile Solidarity es el nombre de compañía ganadora del concurso para reciclar la ropa usada en Madrid. Su oferta resultó insuperable ya que elevaba de 516 a 3.200 euros (¡) el canon anual que deberá abonar al Ayuntamiento de la capital por cada uno de los 175 contenedores de ropa, que además instalará la propia empresa. ¿De dónde va a salir tanta tela?

La perdedora ha sido Humana, una “entidad” supuestamente sin ánimo de lucro, a la que sin embargo, se le ha acusado no solo de tener tiendas donde vende la ropa, cosa que es cierta, sino de vinculaciones financieras con una secta supuestamente “destructiva”, que es una cosa muy mala, mucho peor que ser de una secta “constructiva” (no me hagan dar nombres).

He dejado tantas certezas en el camino que ya no sé qué pensar pero el sentido común me dice que posiblemente las cosas irían mejor si aceptásemos que una actividad tan importante, y tan beneficiosa como es el reciclaje, aunque comience a partir de nuestro gesto desinteresado de separar los residuos, no puede, ni debe, ser una actividad marginal, sostenida en la buena voluntad y realizada por aficionados que viven de otra cosa sino que sería mucho mejor que funcionase como una industria.

Mientras tanto sospecho que nos seguirán ocultando la verdad que no queremos oír: que detrás de las entidades que se ocupan del reciclaje hay negocio, incluso puede que negocio oscuro.

No he encontrado aquel informe (de antes de Internet) pero sí algunos links.