2012

140 caracteres

Interés y brevedad son virtudes a las que aspiramos todos los que nos enfrentamos a una columna periodística como ésta que está usted leyendo. No es fácil casar lo que a mí me pueda importar con lo que a usted le interesa, así que cuando ocurre siento que el éxito, tan esquivo, me ha sonreído ese día.

La brevedad, no es solo la gran virtud destacada por Baltasar Gracián sino que también es una muestra de respeto por el tiempo del lector. Así que sepa usted que siempre repaso estos textos con una tijera tan inmisericorde como si fuera la del mismo Gobierno, cortando, simplificando y suprimiendo sin piedad.

Pero el peligro siempre acecha y la brevedad también tiene sus líneas rojas, que cuando se traspasan dan como resultado no la aclaración sino la amputación de las cosas contadas, que es algo muy distinto. Atribuyen a Albert Einstein la atinada expresión “las cosas deben explicarse de forma tan simple como sea posible, pero no más simple”.

Esta columna, con sus más de 2500 caracteres es un auténtico dinosaurio en comparación con el nuevo estándar actual de la comunicación: Los 140 caracteres de un tweet empiezan a ser lo máximo que estamos dispuestos a admitir como explicación de todo. Las enormes posibilidades que las redes sociales nos han abierto están cambiando muchas cosas, unas para bien y otras para no tan bien. Cierto es que hay una marea de inteligencia colectiva en marcha pero también hay una tormenta de tópicos y frases cortas que no siempre sirven para explicarlo todo.

La táctica de presentar las cosas complejas como si fueran sencillas es uno de los ingredientes que más han envenenado la política y la economía. Tanta falsa sencillez para ignorar lo ciertamente complejo, tanto tirar de lo banal para no enfrentarse a lo espinoso, tanto titular para tan poco contenido han desembocado en frustración y desconfianza de una ciudadanía a la que se ha tratado como público y no como pueblo, como consumidores de eslóganes y no como accionistas del Estado, que es lo que somos usted y yo. Y no es lo peor la falta de respeto que esa táctica conlleva. Lo peor es que sobran personajes en la política, la economía y la comunicación que de tanto banalizar, se han creído de verdad que todo es muy sencillo y que se arregla “en dos patadas”. Y tienen seguidores en Francia, en Grecia y en …más sitios.

Papá: explícame la Segunda Guerra Mundial” –me decía mi hijo cuando era pequeño- “pero en 30 segundos”…añadía enseguida. Él temía mis peroratas pero yo temo a una sociedad enseñada a exigir respuestas tan simples, tan infantiles y tan imposibles como la que entonces esperaba mi chico…y no existía twitter.

Publicado en Danok Bizkaia el 1 de junio de 2012

Cuánto fútbol

Foto «Mira lo que veo»

Es agradable que la ciudad esté alegre, que la gente hable con ilusión del partido de hoy, que cuelguen enseñas, banderolas y gallardetes en domicilios y establecimientos. Ver a la gente en la calle luciendo camisetas de camino a sus actividades cotidianas.

Esta misma columna se publicará, sin duda, rodeada de alusiones informativas y publicitarias al partido. Porque se empieza hablando del partido para pasar a hablar del partido y después hablar del partido. Los medios llevan semanas hablando del partido, luciendo portadas rojiblancas, interiores rojiblancos, fotos rojiblancas, columnas rojiblancas y los políticos locales, al parecer todas y todos forofos de siempre, se fotografían rojiblancos en alegre hermandad; un día los del Ayuntamiento y otro los de las Juntas Generales (que siempre hay clases).

En fin que toda la ciudad es una pequeña fiesta de esperanza. Aunque no por cierto de Esperanza Aguirre, que ha alimentado la hoguera de los nervios y los agravios con declaraciones estratégicamente dirigidas al público a quien quería dirigirlas, que no es a nadie de Bilbao y aledaños, no se engañen.

Hasta las instituciones más granadas y solemnes de la ciudad lucen en sus fachadas neoclásicas pendones y banderas. Choca ver paseantes ataviados con gafas rayadas en los colores de la camiseta (a 1,40 euros en Indautxu).

Te dan pañuelos de regalo en los bares habituales. Los vendedores barato barato, ya no muestran relojes o bolsos sino prendas, pulseras y otros elementos rojiblancos y supongo que las caretas de león estarán agotadas en las tiendas de disfraces de aquí hasta Bucarest. Es una cosa tan agradable que la pasión colectiva moviliza a los más tibios, arrastrándonos a todos esa marea de ilusión colectiva.

Es tanto el entusiasmo que incluso resulta un poquito sofocante ¡qué quieren que les diga! El equilibrio siempre es un concepto difícil para el corazón humano. Pasa en esto del fútbol como en todo lo demás; la frontera entre la alegría y la desmesura, entre la pasión y el paroxismo no es una línea demasiado nítida así que no sabría decirles a estas alturas dónde estamos ya.

Si, como yo, no es usted futbolero lo mejor es contagiarse voluntariamente de la alegría y esperar que tanto júbilo culmine adecuadamente en la travesía orgásmica de la gabarra para que poco a poco la ciudad recupere esa formalidad de la que solemos presumir los bilbaínos. Y que nos quede el poso de unos días felices, que no tenemos tantos. Que así sea.

Publicado en Danok Bizkaia el 25 de mayo de 2012

Una realidad irreal

Foto El Correo

Según los resultados constantes de las encuestas de opinión del CIS, el español está firmemente convencido (90%) de que la delincuencia es muy elevada y está aumentando en España. Sin embargo, lo cierto es lo contrario: la tasa de criminalidad española es la más baja de Europa (junto con Portugal) y está en descenso desde hace casi diez años.

Así empieza un excelente artículo de J. M. Ruiz Soroa titulado UNA REALIDAD IRREAL, publicado hoy en El Correo. Aquí van otros extractos que también me han parecido extraordinariamente interesantes aunque por respeto al autor creo que lo adecuado es leer su texto entero. Lo ha publicado la Fundación para la Libertad, aquí.

Para generar una distorsión como ésta ha sido necesaria la colaboración de muchos actores durante mucho tiempo. En primer lugar están los medios de comunicación, atentos a la explotación del filón emocional.

Los políticos (y en esto no existe ya diferencia de ideologías) se aprovechan oportunistamente de esta presentación del asunto, cuando no la inducen. Les permite desviar la atención de temas más difíciles y complejos y les concede la oportunidad de mostrarse como agentes activos y eficaces ante las demandas de la sociedad

Y los ciudadanos, no nos engañemos, no le hacemos ascos a este tratamiento. Ciertas cosas no llueven del cielo: hay políticos y medios populistas porque hay ciudadanos populistas.
Me gusta la gente que no se deja llevar por la corriente.

El consejero pasmado

En mis frecuentes viajes a lo largo de la Nacional 1 dispongo de mucho tiempo (los autobuses son cumplidores modélicos de la legalidad vial). Lejos de desesperarme por ello lo aprovecho para leer con placentera parsimonia. Un verdadero lujo.

Solo así es posible que el pasado domingo hincase el diente a un excelente reportaje en las páginas salmón del diario El País (es de caballeros señalar las virtudes de “la competencia”) que informaba de la creciente distancia entre los sueldos que las grandes empresas abonan a sus altos directivos y lo que pagan a sus empleados: 170 veces más en una, 157 en otra, 185 veces en esa, 233 en aquella y algún directivo hay que cobra hasta 1004 veces el salario medio de sus empleados.

Son empresas privadas, se nos dice, y con tal argumento quieren zanjar no ya las críticas sino cualquier atisbo de reprobación. Soy cliente de algunas de ellas así que no sé que bula se piensan que tienen para hacerme callar mi libre opinión sobre su libre política retributiva. Así que sigo leyendo -y opinando- y veo que los resultados en bolsa de tales empresas para nada se corresponden con lo que sus máximos directivos se embolsan. Todo lo contrario: Empresas que han perdido en cuatro años el 33% de su valor, el 44%, el 68%, el 76% y hasta el 89%, premian con inexplicable esplendidez a quienes las están conduciendo con habilidad tan discutible.

Precisamente los pocos casos de empresas citadas en el artículo que han ganado valor en bolsa, son los que corresponden -vaya por Dios- a directivos con sueldos más modestos, altísimos para usted o para mí pero calderilla para sus compañeros de página. Parece como si existiese una frontera prodigiosa y que una vez superado el listón mágico del millón de euros anuales (los hay que cobran 4, 6, 12 y hasta 20 millones) diese igual que el trabajo se haga bien o mal y que fuera lo mismo que sus accionistas ganasen millonadas o que se arruinasen.

Sí que son empresas privadas, o privatizadas (lo que quiere decir que una vez fueron nuestras, de ustedes y mías) pero no me negarán que asombra una prodigalidad tan injustificada de los Consejos de Administración hacia quienes dirigen sus empresas, esas con las que se supone que esperarían ganar dinero.

Tal vez en el fondo se trate del castizo “hoy por ti, mañana por mí”, pero entonces que no me hablen nunca más de la “indiscutible eficiencia” de lo privado frente a una supuesta incompetencia de lo público porque no cuela.

Y para que lo sepan todo yo también soy miembro de un Consejo de Administración, éste sí que público, y cobro por ello unas dietas mensuales de 126,45 euros, lo que hacen 1.517,4 euros brutos al año. Que no se diga. Pero palabrita que lo mío no es envidia, es pasmo.

Publicado en Danok Bizkaia el 18 de mayo de 2012

Estaciones de NO servicio

Antes las gasolineras se llamaban «estaciones de servicio». Un término en desuso que no sé si utilizan ya los conductores más jóvenes. Hoy, salvo muy contadas excepciones hay que salirse de las grandes autovías de la modernidad para encontrar gasolineras en las que alguien, con sus propias manos, te llene el depósito.

Lo último son los supermercados/gasolinera, donde uno puede comprarle al único empleado desde aceite de oliva, naranjas y paletillas de Jabugo hasta refrescos, cupones de rasca-rasca, teléfonos móviles y, por supuesto whisky, ron, ginebra y coñac. Vamos, lo imprescindible para un viaje.

Obviamente no pueden aducir como excusa una constante rebaja de los precios del combustible, sino todo lo contrario, por lo que la única explicación posible para esa destrucción de empleos y ese deterioro del servicio es la búsqueda indisimulada del máximo beneficio para las ya opulentas empresas del petróleo. Parece que en estos tiempos la codicia se ha convertido en virtud, visto el descaro y aun el orgullo con que se muestra, lo que no deja de ser un gran cambio cultural respecto a lo que nos enseñaron a los de mi generación.

Pero ya el colmo de la desfachatez es maltratar a los clientes, tratándonos como presuntos delincuentes y obligándonos a hacer cola antes de servirnos nosotros mismos, bien para pagar por adelantado o bien para «solicitar» el desbloqueo de un surtidor a cambio de dejar depositado en la caja el DNI, la tarjeta de crédito o el casco de la moto, en cuyo caso la cola hay que hacerla dos veces: una para pedir y otra para pagar y recoger lo dejado en «prenda».

Y tal cosa no ocurre en gasolineras pequeñas que puedan tener un momento de aglomeración sino en instalaciones enormes, con muchos surtidores y personal mínimo que se apura ya solo para cobrar. Es decir, diseñadas expresamente para el abuso y el desprecio al cliente. Hace unas semanas leí que se quejaban amargamente de la pequeñísima parte de gente que se iba sin pagar. Yo también me quejo hoy, pero de lo dura que tienen la cara ellos.

Seguramente están en su derecho legal a poner sus propias normas pero deberían recordar que nosotros también tenemos derecho legal, por ejemplo, a pedir que se compruebe in situ (con recipientes oficiales de los que deben disponer) la exactitud de las mediciones de todos y cada uno de los surtidores. Es decir, que se aprovechan descontando que los clientes renunciaremos a nuestros incómodos derechos.

¿Y si hacemos entre todos una lista de auténticas «estaciones de servicio»? Me pongo a ello.

Publicado en Danok Bizkaia el 11 de mayo de 2012

Unanimidad parlamentaria = censura informativa

Dicen que “periodismo es contar aquello que alguien no quiere que se sepa”.

Después de esperar unos días a ver si en algún medio se contaba lo que aprobamos el pasado jueves 3 de mayo en el Parlamento Vasco y viendo que a estas alturas nadie le dedicará ni una línea, ni un segundo, en ningún sitio, puedo decir que lo que aquí aprobamos hace una semana, efectivamente, alguien quiere que usted no lo conozca por lo que se ha convertido ya en noticia.

Y la voy a dar yo, desde este humilde blog, puesto que los medios de comunicación, que con tanto detalle siguen los plenos y hablan estos días de los votos con que cuenta cada cual, le han ocultado a usted algo que se aprobó por unanimidad, que se leyó como una declaración solemne del Parlamento Vasco y en la que se hace referencia a los recortes de plantilla en los medios de comunicación. Es esta:

DECLARACIÓN INSTITUCIONAL EN EL DIA DE LA LIBERTAD DE PRENSA

La actividad política es seguida por los periodistas con enorme atención, como debe ser, y quienes formamos parte de los parlamentos estamos permanentemente bajo los focos. Me parece bien y de hecho este parlamento ha reclamado en varias ocasiones que así siga siendo. Pero las empresas propietarias de medios de comunicación, tan exigentes con su derecho a saberlo todo de los demás, son increíblemente opacas cuando se trata de los problemas que les afectan a ellas mismas. Y precisamente porque no quieren que se conozca, lo que a ellas les incomoda también es noticia.

Gobierno Vasco en minoría SI, pero sólo si es nacionalista

Foto El Mundo

No sé si es o no conveniente adelantar las elecciones vascas después de que el líder del PP, que apoyaba en el parlamento al Gobierno, haya modificado su posición en solo 24 horas. Pensaré en ello cuando me recupere de la sorpresa que me causa ver la rapidez y la naturalidad con que la mayoría de los comentaristas políticos hablan, en horas, de “agonía” del Gobierno de López, todo porque pueda verse durante unos cuantos meses tan en minoría como estuvo el de Ibarretxe durante DIEZ AÑOS (excepto los nueve meses que le duró el embarazoso apoyo parlamentario de la izquierda abertzale).

Reconozco que, por delirantes y peligrosas, las propuestas del anterior Lehendakari absorbían tanta atención mediática y generaban una tensión informativa tan alta que el hecho de que sus Gobiernos estuvieran permanentemente en total minoría parlamentaria y no pudieran aprobar presupuestos era algo pasaba casi desapercibido, como un asunto menor al lado de sus «ruidosas» iniciativas.

Pero la realidad era que lo que le puede empezar a pasar al Gobierno Vasco actual fue el pan nuestro de cada día durante casi dos lustros en Ajuria Enea. Sin embargo, ni se oyó entonces al de Llodio hablar de adelantar elecciones, ni a los opinadores de la prensa constitucionalista reclamárselo. Pese a su flagrante y permanente minoría parlamentaria todo el mundo daba por hecho que el gobierno seguiría, una legislatura tras otra, naturalmente ¿naturalmente?.

Puesto que los nacionalistas llevan desde el primer día tratando al Gobierno como ilegítimo, nada de particular tiene que ahora aprovechen para remarcar tal posición pero que sectores que claramente son ajenos al mundo nacionalista le concedan a éste tanta sobrelegitimidad y tanta sublegitimidad al Gobierno de López no deja de asombrarme. Que a unos se les admitiese durante años con total normalidad lo que a otros no se les tolera ni un día, no me negarán que es chocante.

Entiendo que a los medios, que viven de contar las cosas que pasan, les interesa que, en efecto, pasen cosas. Y comprendo que a falta de estruendosas propuestas de independencia, exclusión, enfrentamiento con otras instituciones…que no tenían papel las portadas para tanto como había que narrar, les parezca hoy aburrida y tediosa esta normalidad política que ha venido de la mano del Lehendakari López y, en consecuencia, se animen a remover cuanto puedan a ver lo que se pesca.

Yo, sin embargo, tiendo a pensar que una de las grandes virtudes de la democracia es su previsibilidad. Aquello de que “en democracia si llaman a la puerta a las 4 de la mañana puedes estar seguro de que es el lechero”. Por eso me inclino hoy, como he hecho siempre, porque la política no sea una carrera de constantes y excitantes refundaciones y sorpresas, sino un camino, siempre más laborioso que brillante, de mejora diaria de la gestión de lo público y de apuestas pensadas para obtener resultados a largo plazo, que es hacia donde hay que mirar con inteligencia y sentido común. Oscar Rodríguez dice de mí que soy “rara avis” y debe tener razón.

Inseguridad Jurídica

A nada que se haya informado usted de las recientes expropiaciones que los Gobiernos de Argentina y Bolivia han hecho de filiales de empresas españolas habrá leído y escuchado que tales decisiones generan “una gran inseguridad jurídica” que es de lo peorcito que le puede pasar a un país.

Efectivamente, cuando se tienen hechas previsiones estratégicas, de inversión, de ingresos, facturación, ahorro, impuestos, etc. que venga un Gobierno y dé al traste con todo lo previsto para cambiar de la noche a la mañana las reglas con las que uno contaba es una cosa que no puede ser buena. Ni para las empresas ni tampoco para el país.

Y como no hay cosa mejor que los ejemplos imagine lo que pensaría usted si -un suponer- siendo un trabajador, que tenía unos derechos, se encontrase con que un Gobierno cambia un día las reglas para que pueda ser usted despedido si cae enfermo dos veces. O si, de repente, se convirtiese en legal tenerle a usted trabajando un año entero a prueba y despedirle entonces sin indemnización.

Piense usted la cara que se le pondría si, siendo jubilado, de pronto cambiasen las normas y tuviera que empezar a pagarse sus muchos medicamentos con su escasa pensión. O si fuese usted un investigador universitario y un viernes cualquiera, suprimiesen los fondos públicos y le dejasen colgado del microscopio.

No digamos lo que pensaría si hubiese hecho usted sus cuentas fiándose de una congelación de los impuestos asegurada una y mil veces y de golpe le subieran el IRPF y el mismo IVA. Y no le digo nada si un Gobierno aboliese la sanidad universal y su hijo, que no ha cotizado porque ha estado estudiando, perdiese la cobertura a los 26 años y tuviese usted que arruinarse si cae enfermo el chaval ¡Dios no lo quiera!

¿Y si tenía usted la ilusión de mandar a su chica a la universidad con una beca y ahora resulta que va un Gobierno y las reduce, dejando a su pequeña fuera? ¿Y si por fin se animó a tener familia contando con poder apoyarse en unas medidas de conciliación laboral-familiar que de pronto son suprimidas?

Piense también que, de suceder tales cosas su situación económica ya no sería la misma, por lo que la “cotización bancaria” de su familia se resentiría y le sería mucho más difícil conseguir crédito. Igualito que a las empresas expropiadas.

Pongo estos ejemplos tan cercanos para que usted se haga una idea de lo mal que lo deben estar pasando los miembros de los Consejos de Administración de Repsol y de Red Eléctrica. Todo por culpa de tanta “inseguridad jurídica” como hay……en Bolivia y en Argentina. Si es que no hay derecho.

Publicado en Danok Bizkaia el 4 de mayo de 2012

Utilizadas y traicionadas

Ángel Acebes en una manifestación de la AVT

El Partido Popular tiene ahora problemas con las asociaciones de víctimas, a las que no les hace ninguna gracia que les hablen siquiera de la posibilidad de que los presos de ETA puedan obtener ni la menor ventaja penitenciaria. Es comprensible que así sea, tratándose como se trata de familiares de asesinados. Por eso, las más exigentes han rechazado el plan que el Gobierno del PP quiere poner en marcha para acercar uno a uno a los presos que renuncien a la violencia y se separen claramente de la banda, que no es más que lo que dice la Ley.

Sin embargo estas asociaciones no han tenido siempre una posición tan estricta. Su radicalización es cosa de los años de gobiernos de Zapatero. Antes, aceptaron sin protestar decisiones mucho más «arriesgadas» como la de acercar a cárceles vascas a 135 presos etarras activos, cosa que llevó a cabo el entonces ministro del Interior, Jaime Mayor Oreja, en setiembre de 1999. Tan asombrosa elevación del listón de la exigencia, a la que no le sirve ya ni la aplicación estricta y sin excepciones de las leyes, no tiene nada de espontáneo sino que fue producto de un trabajo concienzudo y cuidadoso que el Partido Popular hizo durante 8 años para, utilizando los sentimientos de personas heridas, minar la credibilidad de la política antiterrorista de Zapatero, que fue la que acabó con ETA.

Pero ahora resulta que, con ETA derrotada oficialmente, el PP encuentra un escollo precisamente en aquellos sentimientos que con tanta intensidad como irresponsabilidad, enconó, manipuló y utilizó. Ahora algunas asociaciones van a ir descubriendo la triste verdad de que detrás de tanto aliento y tanto apoyo del PP como tuvieron, lo que había era una estrategia para utilizarlas como carne de cañón mediático en el asalto a La Moncloa. Justo lo que decían entonces los «pérfidos» socialistas que pasaba.
Van a ir viendo con tristeza cómo se han convertido en incómodos parientes para quienes se decían hasta ayer sus más firmes aliados. Y van a darse cuenta de que se equivocaron cuando creyeron lo que les susurraban al oído de que en el tema de terrorismo ellas eran tan importantes que tendrían siempre la última palabra. La decepción la tienen asegurada.
Doña Ángeles Pedraza, presidenta de la AVT, una de las asociaciones más activas, y más cruelmente utilizadas también, ha dicho que si se sienten traicionados, volverán a salir a la calle a manifestarse, como hacían contra Zapatero. Pues que vaya preparando las pancartas y sobre todo que haga muchas, porque ya no va a poder contar con el apoyo logístico y de convocatoria que se ponía a su entera disposición desde la calle Génova. A lo más que podrá aspirar será a que le acompañe Mayor Oreja, El Acercador.

Patadas si, besos no…¡que hay niños!

La comisión disciplinaria del fútbol mexicano ha enviado un escrito oficial de amonestación a un club local, el América, porque dos de sus jugadores se dieron un beso en la celebración de un gol. Al parecer la tal comisión ha mostrado su consternación por un hecho tan grave diciendo cosas como que “no es apropiado para el público”, “no queremos que sea un ejemplo para nadie” y –agárrese usted a la silla- “no es la imagen a los niños que queremos dar” (sic).

A la vista está que el fútbol no solo mueve dinero sino también muchas pasiones, tantas que cada vez más se asocia a disturbios crecientes en los campos y en su entorno, lo que es muy de lamentar. Los grupos de hinchas violentos hace tiempo que son una característica casi institucional en los clubes y en los partidos de mucha rivalidad ya vemos como algo perfectamente normal que las hinchadas estén estrictamente separadas y vigiladas dentro y fuera del campo, como si estuviésemos administrando fieras y no personas.

Los propios comentaristas deportivos disculpan con total normalidad terribles faltas y lesiones sobre el césped con el inapelable argumento de “no ha tenido otro remedio porque se escapaba”. No sé de qué nos extrañamos luego.

Hay, claro que sí, una mayoría de aficionados moderados y cabales, muchos de los cuales, deseosos de transmitir en herencia su propia ilusión llevan a sus hijos e hijas a los campos, donde los chavales y chavalas ven a esas hordas de gamberros, que pasan por ser los más fervientes hinchas del equipo de sus entrañas y que les muestran un modelo de participación colectiva en el deporte tan atractivo como peligroso.

A mi me parece que entre los muchos problemas que tiene el mundo del fútbol, con los dineros, con las radios, con las televisiones, algunas veces con los entrenadores y otras incluso con sus propios directivos, éste del vandalismo hooligan no es de los menores, pero parece que, como en tantas cosas, en esta también me equivoco, porque la comisión disciplinaria de México, que como todo el mundo sabe, es un país dechado de paz y de convivencia cívica, me saca de mi error para señalarme el meollo del auténtico problema. Así que yo, agradecido como soy, les mando un beso a todos los miembros de ese comité.

Publicado en Danok Bizkaia el 27 de abril de 2012