2011

Rumaseando

Parece que Ruiz Mateos no se ha enterado de que vivimos en una época diferente a aquella en que empezó con sus chanchullos. Su inveterada afición por los tarjetones le ha jugado una mala pasada y ha puesto al descubierto que era plenamente consciente del engaño al que estaba sometiendo a los inversores a los que pedía dinero.

Esto le escribía, de su puño y letra al presidente del Banco Santander:

«Quiero también que sepas que mucha de la publicidad y comentarios que de vez en cuando salen en los medios de comunicación, sobre inversiones y puestos de trabajo, forman parte del «marketing» de cara a la opinión pública, pues a la hora de la verdad, si lo analizas bien, cuando llevamos a efecto alguna operación mercantil, es porque recibimos más de lo que invertimos…»

«Los tiempos no están para invertir, sino para recoger… a veces es bueno aparentar de cara a sostener un clima de confianza y seguridad ante nuestros proveedores y clientes».

Lo que más me molesta es que a la mentira consciente, directa y pensada para engañar, en lugar de llamarla “pecado”, que es lo que le pega a este personaje, la llame “marketing. Me molesta a mí y seguramente a tantos otros profesionales que viven honestamente de eso que Ruiz Mateos utiliza para esconder sus intenciones.

A partir de ahora voy a sustituir el término estafar por “rumasear”.

Yo rumaseo, tu rumaseas, José Mª rumasea…

-Madoff está en la cárcel por el mayor rumaseo de la historia-
-Denuncian una oleada de rumaseos de la estampita-
-Alertan de la existencia de rumaseadores de los billetes tintados-…¡Tendrá cara dura el tío!

El Lehendakari en la London School of Economics

Foto: El Pais.com
Mucho más interesantes que las cosas sobre Sortu que todos sabemos y que los medios han reflejado profusamente, fueron las ideas que Patxi López expresó ayer en Londres sobre la política de la socialdemocracia, que era el título de la conferencia.
Ahí van algunas frases entresacadas de su discurso. Valen la pena. (Las negritas son mías)
La economía ha adoptado el rol que la naturaleza tenía para las sociedades primitivas: algo externo a la voluntad de las personas y que se impone con sus propias leyes.
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Yo quiero, frente a esta especie de fatalismo, reivindicar el triunfo del hombre sobre el estado de naturaleza. La autonomía de las sociedades, sobre las leyes físicas. Quiero reivindicar la economía como una actividad humana, plenamente humana, y, por lo tanto, sujeta a las decisiones colectivas y supeditada a los intereses generales de la sociedad.
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Los que reivindican la total independencia de la economía lo que realmente han conseguido es usurpar la capacidad de decisión de la sociedad en su conjunto, para dejar las decisiones en manos de unos pocos.
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La crisis que estamos sufriendo en la actualidad no es sólo una crisis económica. Sino que es también un fracaso de un modelo social determinado. Es el fracaso de una ideología que ha fraccionado a las sociedades modernas, que ha roto la solidaridad ciudadana y ha dejado al individuo aislado. Es el ejemplo claro de que si dejamos sin ningún tipo de control a los poderes económicos, crean desigualad, división social y terminan poniendo en riesgo todo el sistema.
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 Las clases medias que hoy disfrutan de bienestar han decidido, en gran medida, romper con su propio pasado. Han cortado el puente de la movilidad social después de haberlo cruzado. Reivindican su ascenso social como producto, únicamente, de su mérito personal, olvidando que son, también, el producto de la solidaridad del Estado del Bienestar.
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Sin embargo… la situación de las clases medias actuales es el resultado de una larga historia de solidaridad y de construcción de estructuras públicas, para garantizar la igualdad de oportunidades. Son el resultado de los sistemas de pensiones que han permitido, que los hijos, pudieran estudiar en vez de trabajar para mantener a sus padres. Son el resultado de los servicios públicos de enseñanza, que han garantizado a todos igualdad de acceso al conocimiento. Son el resultado de los sistemas de salud universales que han proporcionado seguridad ante la vida, permitiendo poder invertir recursos (no en su salud), sino en su propio proyecto vital.
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El Estado del Bienestar es un modelo social que pone al servicio de la ciudadanía, los recursos públicos y la economía. Y pide a cambio, a todos, colaboración y esfuerzo.
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Estoy planteando una democracia de la gente frente la gestión pública de las cosas.
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Sólo una sociedad solidaria y unas instituciones públicas fuertes, pueden garantizar a todos la posibilidad de progresar. Pero es un pacto de corresponsabilidad en dos direcciones: de todos con todos. Lo que debe definir las relaciones sociales, no es tanto la responsabilidad individual, como la corresponsabilidad de todos.
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Si quitamos el Estado, con su capacidad redistributiva; si renunciamos a los servicios públicos universales; si desmantelamos las prestaciones sociales; no surge, como nuevo amanecer, una sociedad vigorosa: sino que quedan a un lado, (en la penumbra que no queremos ver), los ciudadanos abandonados a su suerte que no consiguen salir de pobreza. En el centro, una contienda sin normas de todos contra todos. Y desde el fondo, surge un nuevo Estado, provisto esta vez, de policías, de jueces y de videocámaras para poner control en el desconcierto.
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Si queremos sostener el Estado del Bienestar, por todo lo que significa, tendremos que adoptar las decisiones necesarias que nos lleven a conseguirlo:
1º) Crecer económicamente.
2º) Tener unas cuentas públicas saneadas.
3º) Unos ciudadanos responsables que no utilicen de forma fraudulenta o abusiva los servicios y las ayudas públicas.
4º) Una administración eficiente y austera.
5º) Una fiscalidad suficiente para garantizar el sistema.

8 de marzo ¿Son los cambios demasiado lentos o es que vivimos demasiado poco tiempo?

La incorporación de las mujeres a la vida civil es si duda la revolución más importante que estamos viviendo. Creo que es un cambio tan decisivo como lo fue la revolución neolítica que, a través de la domesticación de animales y el cultivo de alimentos, sustrajo al ser humano de su dependencia del azar de la naturaleza y lo convirtió en lo que hoy somos. Parece una broma pero no lo es.

La píldora y la revolución sexual, junto con los cambios culturales del último siglo, han liberado a las mujeres de la servidumbre reproductiva y han abierto un nuevo horizonte de participación en sociedad para esa mitad de los seres humanos, lo que es lo mismo que decir para la humanidad entera, porque nadie puede quedar al margen de un cambio de tal envergadura.

Pero bajando la vista un poco hacia nuestro día a día hoy, 8 de marzo, es una buena ocasión para repensar y repasar lo muchísimo que hemos avanzado y los obstáculos que quedan, que también son muchos. Muchos obstáculos en nuestra autocomplaciente y confortable sociedad occidental y muchos más en las sociedades que aún mantienen más vivas sus propias tradiciones sexistas que, no obstante, también son día a día minadas por esta revolución que es mundial.

No podemos olvidar ni tolerar los abusos terribles que las mujeres sufren en otras partes del mundo pero tampoco pueden servirnos para relativizar o disculpar las injusticias cotidianas que nos rodean aquí mismo: la discriminación salarial o de promoción profesional, la invisibilidad del trabajo de las mujeres, su muchísima mayor precariedad laboral, la pérdida de talento obligada por los roles sociales. Obstáculos insidiosos y cotidianos a los que me he referido alguna otra vez en este blog.

Y, por supuesto, está la violencia sexista. La manifestación cruda y aplastante de la persistencia de un modelo cultural basado en la supremacía del varón en el ejercicio de la violencia. Es muy probable que esa brutalidad sea tan difícil de erradicar porque la fuerza física haya sido en el fondo la única “razón” en la que se ha sustentado una sociedad que margina a las mujeres. Eso y nada más que eso.

Las verdaderas revoluciones avanzan paso a paso, imparables, desesperantemente lentas para quienes las impulsan pero tan imposibles de evitar como la deriva de los continentes. Lo que pasa es que nos resulta insoportable darnos cuenta de que en esto, como en todo, nuestra aportación equivale a un suspiro. Porque -como decía el tango- “es un soplo la vida”. Así que hoy 8 de marzo, a soplar todas y todos.

Sí que hay nuevos modos de gobernar


Hoy la Consejera y portavoz del Gobierno de Patxi López, Idoia Mendia, ha comparecido en el Parlamento para explicar el proceso de liberación de datos públicos a través del portal Open Data Euskadi. Para decirlo en modo fácil: de cómo el Gobierno Vasco está poniendo los datos de que dispone a disposición de cualquier persona que los quiera o los necesite en Internet.
El movimiento  (Open Government) de apertura pública de datos es mundial y tiene mucho que ver con un nuevo modo de gobernar, transparente y responsable, del que el Gobierno Vasco del cambio está siendo pionero. De hecho Open Data Euskadi es el primer portal de datos abiertos no-anglosajón el mundo y a día de hoy tiene tantos conjuntos de datos como las Administraciones de Australia y Canadá juntas.
Idoia Mendía ha utilizado un símil afortunado. Ha dicho que quiere convertir una Administración que se parece a un palacio chino, lleno de escaleras y pisos a superar, en una plaza pública, accesible, sin barreras, con todo a la vista y con mucha luz.
Transformaciones como esta son las que de verdad acercan el Gobierno a la gente, certifican su buen funcionamiento cuando hay voluntad política al frente y, sobre todo, son soluciones que una vez instaladas, quedan para siempre. Bien por Idoia y por su equipo!

Príncipes, tiranos o imanes

Opulentos príncipes, incómodos tiranos o inquietantes imanes. Para la mentalidad de occidente los países árabes, del Magreb o de Oriente medio, tenían reducidas sus formas de gobierno a estos tres formatos. No parecía haber más opciones.
Los príncipes obscenamente ricos eran, y siguen siendo, los más confortables para nuestra mentalidad (y para nuestros intereses). Son exóticos, elegantes (aunque algo kistch) y, aunque mantienen a sus países anclados en sistemas políticos y sociales del Medievo, es tanta la riqueza  que acumulan que se pueden permitir un nivel de bienestar razonable incluso para los más pobres y marginados de sus propios súbditos. La enorme abundancia en la mesa de esos ricos hace que las migajas que caen de ella resulten suficientes para mantener tranquilos a los pobres.
Tales condiciones de bienestar material disimulan bien las obvias carencias de libertad de sus poblaciones. Mientras mantenemos la boca abierta, asombrados al mirar sus hoteles, sus palacios, sus islas artificiales, sus circuitos de carreras, sus puertos deportivos, etc. las prohibiciones indignas que, por ejemplo, sufren sus mujeres las vemos algo así como una curiosa peculiaridad cultural.
Cosa muy distinta sucede con los tiranos laicos como Mubarak, Ben Ali o Gadafi, que estos días están protagonizando la actualidad. Por supuesto que estos ni de lejos nos resultan tan glamurosos. Se trata de personajes a caballo entre la tradición tribal/local y el comunismo revolucionario. Resultan algo rudos y generalmente son muy opacos en sus actividades lucrativas pero también son de enorme utilidad para occidente, que con ellos se asegura  que, mientras se les deje hacer su voluntad, en esos países no habrá problemas. Mejor dicho no habrá problemas que nos puedan afectar a los occidentales, lo que pase con sus ciudadanos es harina de costal ajeno.
Estos personajes resultan tan convenientes para nuestros intereses económicos e industriales que hasta se les acepta que alimenten internamente su imagen de revolucionarios arabistas y pongan a bajar de un burro las corruptas democracias de occidente, cosa que hacen muy de boquilla y con escasas consecuencias ya que saben que su riqueza (la suya de ellos no la de sus países) depende de esos repugnantes clientes que somos nosotros. Admitimos en silencio ese tipo de regímenes para evitar las siempre temidas teocracias islamistas, que se nos presentan como la reencarnación del principal “peligro infiel” que durante siglos aterrorizó a Europa.

Cómoda para nosotros e injusta para las sociedades de esos países, esa simplificación tiene flancos tan débiles que en pocos días se está derrumbando ante nuestros ojos. En Túnez, Egipto, Argelia, Libia, Bahréin… lo mismo que en Europa y América, la sociedad cambia, evoluciona y lo hace seguramente con enorme rapidez. Impulsada a la vez por el huracán Internet, que es un motor de cambio mundial, y por la presión y el empuje de una generación de jóvenes que es allí tan enorme que no podemos ni recordar en Europa.
Es una buena noticia que las sociedades árabes depongan ahora a esos tiranos, protesten y pidan libertad, trabajo, bienestar, futuro, esperanza… más o menos lo mismo que nosotros deseamos y que tenemos en mucha mayor medida que ellos. Pero antes de sumarme al coro de los justicieros solidarios que claman ahora (ni un día antes) contra el intolerable cinismo y la hipocresía de nuestros gobiernos voy a hacer un sano ejercicio: mirarme en el espejo de las ventajas que todos hemos ido obteniendo de esa política internacional que con tanto brío se critica ahora. Me lo iré pensando con calma mientras conduzco a 110 km por hora para ahorrar gasolina.

De El Caserío me fío…De su dueño no

Ayer por la noche, mientras comentábamos las noticias del último escándalo de Ruiz Mateos, Josetxu tuvo la humorada de pronunciar la frase que titula este post. Me estuve riendo un buen rato y se la copié.
De verdad parece mentira que a estas alturas todavía haya gente que se haya atrevido a poner su dinero en una operación tan imposible como su promotor. Aun recuerdo los anuncios de televisión en los que, al estilo de un medicamento,  un texto avisaba al final de las condiciones de indefensión en que quedarían quienes suscribiesen la emisión; dentro del propio anuncio. Pues ni por esas, aún miles de personas pusieron parte o todos sus ahorros en manos de nuestro Madoff nacional. Asombroso.
 Tendría gracia si no fuera por la situación en que quedarán las 10.000 personas que trabajan en las empresas que este individuo ha ido adquiriendo para llevarlas a la quiebra.
Dice ahora que si no pudiera pagar a quienes le han prestado dinero (ojo, para ganar el 8%)”se pegaría un tiro…si no fuese porque se lo impiden sus creencias religiosas”. Esto puede que tranquilice mucho a su director espiritual pero no creo que logre el mismo efecto con los inversores.

3 minutos para recordar a los ausentes

Mi compañero Mikel me ha remitido este video de uno de mis referentes musicales de cuando era más joven. No es la canción de Imanol que más cantábamos pero sí una de las más sentidas.

El cantante Imanol Larzabal, tras vivir exiliado durante el franquismo, volvió a Euskadi con la democracia, trabajó y se ganó la vida actuando aquí y allá, manteniendo su compromiso con la libertad. Precisamente por ese compromiso y porque en este país nunca han faltado enemigos de la libertad, tuvo que volver a marchar de nuevo y separarse de su tierra, que es la mía. Nunca pudo regresar.

El Gobierno de Patxi López va a ofrecer facilidades para que regresen a Euskadi, si lo desean, los miles y miles de personas que tuvieron que exiliarse de Euskadi por miedo al terrorismo nacionalista de ETA o simplemente hartos de él. Una auténtica sangría que será seguramente imposible de reponer porque imposible es detener durante tantos años las vidas, los amores, los sueños y las penas de nadie. Imanol Larzabal fue uno de ellos. Partió para no volver, como tantos.

Sirvan estos tres minutos de su voz para recordar a todos aquellos y aquellas que, pensasen como Imanol o de cualquier otra forma, optaron por abandonar su tierra con miedo, rabia y pena por causa de los peores hijos de ella.

Obviedades higiénicas

Decir que alguien expresa obviedades suele ser habitualmente motivo de crítica. Sin embargo en Euskadi se ha tratado de torcer tanto la realidad que a mí me parece que recordar expresamente lo que es obvio resulta entre nosotros algo profundamente higiénico. Estas son algunas obviedades que me han gustado mucho de lo que esta noche ha dicho el Lehendakari en ETB.

  • El mundo de Batasuna se ha movido por la ley de partidos y por la tolerancia cero. Por eso es importante mantener la fortaleza democrática y la unidad de los demócratas.
  • Que Sortu sea legal es buena noticia porque significará que efectivamente empiezan ese recorrido democrático que todos les exigimos y que ETA estará en el final. Pero no les debemos nada. Quien puede despejar las dudas son ellos y solo ellos. No va a haber una alfombra roja.
  • Las autonomías han sido el mayor éxito de España.
  • Sostener la economía de un país es de izquierdas. Es de izquierdas hacer sacrificios para mantener la sanidad pública, la educación pública, las pensiones y los subsidios de desempleo que, en España, son los mayores de toda Europa.
  • Aunque sean para sostener las políticas sociales, algunos tenemos la sensación de que los sacrificios siempre son demasiado asimétricos.
A los políticos que hablan con limpieza sí que se les entiende todo. Y Patxi López es uno de esos.

¿Impostura o catarsis?

Foto El Correo
La presión de la Ley y de la democracia ha obligado a la Izquierda abertzale de obediencia etarra a moverse desde la supeditación absoluta a lo que ordenasen los asesinos hacia otra posición que ya veremos en qué queda finalmente.
Hasta ayer teníamos un grupo que aceptaba, defendía y jaleaba a los terroristas y desde ayer tenemos que ese mismo grupo dice ahora que han roto con “los modelos organizativos y formas de funcionamiento de los que se ha dotado ese espacio social y político en el pasado y, por tanto, con los vínculos de dependencia a que aquellos daban lugar», lo que -qué cosas- confirma de su puño y letra esa dependencia que todos conocíamos y que ellos negaban. Eso es lo que han escrito en el papel: Que siendo los mismos, han realizado una ruptura total con lo que hasta ahora han sido.
Ahora toca que vayamos conociendo si eso que está escrito en papel, tan pulcra, perfecta y exactamente ajustado a lo que la letra de la ley exigía (alguno dirá que sospechosamente ajustado) es la primera acción de alejamiento y condena de ETA y de su trayectoria o se va a quedar en una simple maniobra política impresa en DIN A4.
Pero importa que distingamos bien dos planos muy distintos del asunto:
  • Los jueces decidirán sobre los aspectos legales, revisarán los estatutos que conocimos ayer, mirarán la ley de partidos, los antecedentes, las pruebas policiales (si las hubiera) etc. y tomarán la decisión que corresponda ateniéndose a lo que es su función. Eso podría ser relativamente rápido.
  • Pero, independientemente de lo que diga la Administración de Justicia, será la sociedad quien en verdad juzgue la sinceridad de quienes dicen ahora haberse puesto del lado de la convivencia y haber abandonado la estrategia totalitaria. Será la ciudadanía quien valore al fin si estamos ante una impostura o ante una catarsis. Y esto llevará bastante más tiempo. No se digiere en uno o dos años el terror generado y alimentado durante cuarenta. Así que al tiempo.

140 millones de mujeres

Hace días que estoy pensando en escribir un post titulado NIEBLA SEXISTA acerca de los obstáculos impalpables que la sociedad pone a las mujeres. Me refiero a las costumbres y rutinas que están perfectamente instaladas en el uso común y que dan por hecho que las mujeres siempre deben estar en condiciones de atender con prioridad los asuntos domésticos, por ser éstas las únicas obligaciones realmente efectivas para ellas. Por supuesto no se dice, pero sí se aplica. 

  • Se da por hecho que cuando el o la profesora convoca a los padres -por ejemplo- a las 11:30 de un martes, “alguien” de la pareja tendrá tiempo de acudir. Aunque ese “alguien” casi nunca suele ser el padre.
  • Los comercios tradicionales siguen funcionando en gran parte como si en las parejas uno de los dos tuviera todo el día para ir de compras, de forma que los horarios comerciales todavía coinciden con los horarios laborales. Y ese “uno de los dos” casi siempre suele ser “una” de los dos.
  • Sé por experiencia que cuando un varón se ocupa de sus padres ancianos es visto casi como un héroe filial por familia y amistades, mientras que si es una mujer quien lo hace, se da por descontado que es lo normal y no se reconoce mérito alguno en las renuncias que ello conlleve. 

Son obstáculos que, como la niebla, impiden avanzar pero no pueden ser señalados, retirados ni eliminados. No se pueden tocar, son parte del “paisaje” y es muy difícil luchar contra ellos.

En estas estaba yo, con mi mentalidad occidental, cuando he sabido que hoy es el día contra la mutilación genital de las mujeres y, lo más terrible, que lo han sufrido entre 120 y 140 millones de mujeres, 3 millones de niñas -como la mía- al año. Espeluznante.

Porque no se trata solamente de una práctica dolorosa, peligrosa e inhumana, sino que, es un atroz sistema de disciplina sexual, que busca arrancarles a las mujeres su propia sexualidad, alegando que, de no hacerlo, serán infieles o no estarán preparadas para el matrimonio, como si fuesen esclavas sexuales y ese debiera ser su único destino.

Supongo que nos corresponde seguir eliminando la “niebla sexista” que nos rodea aquí, pero conviene que tampoco nos impida ver que fuera de nuestro confortable primer mundo los obstáculos de las mujeres aún son perfectamente concretos, visibles…y espantosos.