2011

Rumaseando

Parece que Ruiz Mateos no se ha enterado de que vivimos en una época diferente a aquella en que empezó con sus chanchullos. Su inveterada afición por los tarjetones le ha jugado una mala pasada y ha puesto al descubierto que era plenamente consciente del engaño al que estaba sometiendo a los inversores a los que pedía dinero.

Esto le escribía, de su puño y letra al presidente del Banco Santander:

«Quiero también que sepas que mucha de la publicidad y comentarios que de vez en cuando salen en los medios de comunicación, sobre inversiones y puestos de trabajo, forman parte del «marketing» de cara a la opinión pública, pues a la hora de la verdad, si lo analizas bien, cuando llevamos a efecto alguna operación mercantil, es porque recibimos más de lo que invertimos…»

«Los tiempos no están para invertir, sino para recoger… a veces es bueno aparentar de cara a sostener un clima de confianza y seguridad ante nuestros proveedores y clientes».

Lo que más me molesta es que a la mentira consciente, directa y pensada para engañar, en lugar de llamarla “pecado”, que es lo que le pega a este personaje, la llame “marketing. Me molesta a mí y seguramente a tantos otros profesionales que viven honestamente de eso que Ruiz Mateos utiliza para esconder sus intenciones.

A partir de ahora voy a sustituir el término estafar por “rumasear”.

Yo rumaseo, tu rumaseas, José Mª rumasea…

-Madoff está en la cárcel por el mayor rumaseo de la historia-
-Denuncian una oleada de rumaseos de la estampita-
-Alertan de la existencia de rumaseadores de los billetes tintados-…¡Tendrá cara dura el tío!

8 de marzo ¿Son los cambios demasiado lentos o es que vivimos demasiado poco tiempo?

La incorporación de las mujeres a la vida civil es si duda la revolución más importante que estamos viviendo. Creo que es un cambio tan decisivo como lo fue la revolución neolítica que, a través de la domesticación de animales y el cultivo de alimentos, sustrajo al ser humano de su dependencia del azar de la naturaleza y lo convirtió en lo que hoy somos. Parece una broma pero no lo es.

La píldora y la revolución sexual, junto con los cambios culturales del último siglo, han liberado a las mujeres de la servidumbre reproductiva y han abierto un nuevo horizonte de participación en sociedad para esa mitad de los seres humanos, lo que es lo mismo que decir para la humanidad entera, porque nadie puede quedar al margen de un cambio de tal envergadura.

Pero bajando la vista un poco hacia nuestro día a día hoy, 8 de marzo, es una buena ocasión para repensar y repasar lo muchísimo que hemos avanzado y los obstáculos que quedan, que también son muchos. Muchos obstáculos en nuestra autocomplaciente y confortable sociedad occidental y muchos más en las sociedades que aún mantienen más vivas sus propias tradiciones sexistas que, no obstante, también son día a día minadas por esta revolución que es mundial.

No podemos olvidar ni tolerar los abusos terribles que las mujeres sufren en otras partes del mundo pero tampoco pueden servirnos para relativizar o disculpar las injusticias cotidianas que nos rodean aquí mismo: la discriminación salarial o de promoción profesional, la invisibilidad del trabajo de las mujeres, su muchísima mayor precariedad laboral, la pérdida de talento obligada por los roles sociales. Obstáculos insidiosos y cotidianos a los que me he referido alguna otra vez en este blog.

Y, por supuesto, está la violencia sexista. La manifestación cruda y aplastante de la persistencia de un modelo cultural basado en la supremacía del varón en el ejercicio de la violencia. Es muy probable que esa brutalidad sea tan difícil de erradicar porque la fuerza física haya sido en el fondo la única “razón” en la que se ha sustentado una sociedad que margina a las mujeres. Eso y nada más que eso.

Las verdaderas revoluciones avanzan paso a paso, imparables, desesperantemente lentas para quienes las impulsan pero tan imposibles de evitar como la deriva de los continentes. Lo que pasa es que nos resulta insoportable darnos cuenta de que en esto, como en todo, nuestra aportación equivale a un suspiro. Porque -como decía el tango- “es un soplo la vida”. Así que hoy 8 de marzo, a soplar todas y todos.

Príncipes, tiranos o imanes

Opulentos príncipes, incómodos tiranos o inquietantes imanes. Para la mentalidad de occidente los países árabes, del Magreb o de Oriente medio, tenían reducidas sus formas de gobierno a estos tres formatos. No parecía haber más opciones.
Los príncipes obscenamente ricos eran, y siguen siendo, los más confortables para nuestra mentalidad (y para nuestros intereses). Son exóticos, elegantes (aunque algo kistch) y, aunque mantienen a sus países anclados en sistemas políticos y sociales del Medievo, es tanta la riqueza  que acumulan que se pueden permitir un nivel de bienestar razonable incluso para los más pobres y marginados de sus propios súbditos. La enorme abundancia en la mesa de esos ricos hace que las migajas que caen de ella resulten suficientes para mantener tranquilos a los pobres.
Tales condiciones de bienestar material disimulan bien las obvias carencias de libertad de sus poblaciones. Mientras mantenemos la boca abierta, asombrados al mirar sus hoteles, sus palacios, sus islas artificiales, sus circuitos de carreras, sus puertos deportivos, etc. las prohibiciones indignas que, por ejemplo, sufren sus mujeres las vemos algo así como una curiosa peculiaridad cultural.
Cosa muy distinta sucede con los tiranos laicos como Mubarak, Ben Ali o Gadafi, que estos días están protagonizando la actualidad. Por supuesto que estos ni de lejos nos resultan tan glamurosos. Se trata de personajes a caballo entre la tradición tribal/local y el comunismo revolucionario. Resultan algo rudos y generalmente son muy opacos en sus actividades lucrativas pero también son de enorme utilidad para occidente, que con ellos se asegura  que, mientras se les deje hacer su voluntad, en esos países no habrá problemas. Mejor dicho no habrá problemas que nos puedan afectar a los occidentales, lo que pase con sus ciudadanos es harina de costal ajeno.
Estos personajes resultan tan convenientes para nuestros intereses económicos e industriales que hasta se les acepta que alimenten internamente su imagen de revolucionarios arabistas y pongan a bajar de un burro las corruptas democracias de occidente, cosa que hacen muy de boquilla y con escasas consecuencias ya que saben que su riqueza (la suya de ellos no la de sus países) depende de esos repugnantes clientes que somos nosotros. Admitimos en silencio ese tipo de regímenes para evitar las siempre temidas teocracias islamistas, que se nos presentan como la reencarnación del principal “peligro infiel” que durante siglos aterrorizó a Europa.

Cómoda para nosotros e injusta para las sociedades de esos países, esa simplificación tiene flancos tan débiles que en pocos días se está derrumbando ante nuestros ojos. En Túnez, Egipto, Argelia, Libia, Bahréin… lo mismo que en Europa y América, la sociedad cambia, evoluciona y lo hace seguramente con enorme rapidez. Impulsada a la vez por el huracán Internet, que es un motor de cambio mundial, y por la presión y el empuje de una generación de jóvenes que es allí tan enorme que no podemos ni recordar en Europa.
Es una buena noticia que las sociedades árabes depongan ahora a esos tiranos, protesten y pidan libertad, trabajo, bienestar, futuro, esperanza… más o menos lo mismo que nosotros deseamos y que tenemos en mucha mayor medida que ellos. Pero antes de sumarme al coro de los justicieros solidarios que claman ahora (ni un día antes) contra el intolerable cinismo y la hipocresía de nuestros gobiernos voy a hacer un sano ejercicio: mirarme en el espejo de las ventajas que todos hemos ido obteniendo de esa política internacional que con tanto brío se critica ahora. Me lo iré pensando con calma mientras conduzco a 110 km por hora para ahorrar gasolina.

De El Caserío me fío…De su dueño no

Ayer por la noche, mientras comentábamos las noticias del último escándalo de Ruiz Mateos, Josetxu tuvo la humorada de pronunciar la frase que titula este post. Me estuve riendo un buen rato y se la copié.
De verdad parece mentira que a estas alturas todavía haya gente que se haya atrevido a poner su dinero en una operación tan imposible como su promotor. Aun recuerdo los anuncios de televisión en los que, al estilo de un medicamento,  un texto avisaba al final de las condiciones de indefensión en que quedarían quienes suscribiesen la emisión; dentro del propio anuncio. Pues ni por esas, aún miles de personas pusieron parte o todos sus ahorros en manos de nuestro Madoff nacional. Asombroso.
 Tendría gracia si no fuera por la situación en que quedarán las 10.000 personas que trabajan en las empresas que este individuo ha ido adquiriendo para llevarlas a la quiebra.
Dice ahora que si no pudiera pagar a quienes le han prestado dinero (ojo, para ganar el 8%)”se pegaría un tiro…si no fuese porque se lo impiden sus creencias religiosas”. Esto puede que tranquilice mucho a su director espiritual pero no creo que logre el mismo efecto con los inversores.

3 minutos para recordar a los ausentes

Mi compañero Mikel me ha remitido este video de uno de mis referentes musicales de cuando era más joven. No es la canción de Imanol que más cantábamos pero sí una de las más sentidas.

El cantante Imanol Larzabal, tras vivir exiliado durante el franquismo, volvió a Euskadi con la democracia, trabajó y se ganó la vida actuando aquí y allá, manteniendo su compromiso con la libertad. Precisamente por ese compromiso y porque en este país nunca han faltado enemigos de la libertad, tuvo que volver a marchar de nuevo y separarse de su tierra, que es la mía. Nunca pudo regresar.

El Gobierno de Patxi López va a ofrecer facilidades para que regresen a Euskadi, si lo desean, los miles y miles de personas que tuvieron que exiliarse de Euskadi por miedo al terrorismo nacionalista de ETA o simplemente hartos de él. Una auténtica sangría que será seguramente imposible de reponer porque imposible es detener durante tantos años las vidas, los amores, los sueños y las penas de nadie. Imanol Larzabal fue uno de ellos. Partió para no volver, como tantos.

Sirvan estos tres minutos de su voz para recordar a todos aquellos y aquellas que, pensasen como Imanol o de cualquier otra forma, optaron por abandonar su tierra con miedo, rabia y pena por causa de los peores hijos de ella.

140 millones de mujeres

Hace días que estoy pensando en escribir un post titulado NIEBLA SEXISTA acerca de los obstáculos impalpables que la sociedad pone a las mujeres. Me refiero a las costumbres y rutinas que están perfectamente instaladas en el uso común y que dan por hecho que las mujeres siempre deben estar en condiciones de atender con prioridad los asuntos domésticos, por ser éstas las únicas obligaciones realmente efectivas para ellas. Por supuesto no se dice, pero sí se aplica. 

  • Se da por hecho que cuando el o la profesora convoca a los padres -por ejemplo- a las 11:30 de un martes, “alguien” de la pareja tendrá tiempo de acudir. Aunque ese “alguien” casi nunca suele ser el padre.
  • Los comercios tradicionales siguen funcionando en gran parte como si en las parejas uno de los dos tuviera todo el día para ir de compras, de forma que los horarios comerciales todavía coinciden con los horarios laborales. Y ese “uno de los dos” casi siempre suele ser “una” de los dos.
  • Sé por experiencia que cuando un varón se ocupa de sus padres ancianos es visto casi como un héroe filial por familia y amistades, mientras que si es una mujer quien lo hace, se da por descontado que es lo normal y no se reconoce mérito alguno en las renuncias que ello conlleve. 

Son obstáculos que, como la niebla, impiden avanzar pero no pueden ser señalados, retirados ni eliminados. No se pueden tocar, son parte del “paisaje” y es muy difícil luchar contra ellos.

En estas estaba yo, con mi mentalidad occidental, cuando he sabido que hoy es el día contra la mutilación genital de las mujeres y, lo más terrible, que lo han sufrido entre 120 y 140 millones de mujeres, 3 millones de niñas -como la mía- al año. Espeluznante.

Porque no se trata solamente de una práctica dolorosa, peligrosa e inhumana, sino que, es un atroz sistema de disciplina sexual, que busca arrancarles a las mujeres su propia sexualidad, alegando que, de no hacerlo, serán infieles o no estarán preparadas para el matrimonio, como si fuesen esclavas sexuales y ese debiera ser su único destino.

Supongo que nos corresponde seguir eliminando la “niebla sexista” que nos rodea aquí, pero conviene que tampoco nos impida ver que fuera de nuestro confortable primer mundo los obstáculos de las mujeres aún son perfectamente concretos, visibles…y espantosos.

Euskara jalgi hadi plazara

Suelen ser los nacionalistas vascos extraordinariamente puntillosos en la definición de lo que es ser vasco y lo que no. Como todos los demás nacionalistas se creen depositarios de alguna clase de esencia que les faculta para definir el patriotismo y no suelen tener empacho en criticarnos a quienes -tercos- no encajamos en su estrecho corsé, bien porque no hablemos el idioma “que debiéramos”, porque no “sentimos” nuestra identidad como lo hacen ellos o porque mantenemos costumbres o aficiones “no vascas”. En tiempos utilizaron la raza con pasión pero en este momento la tienen ya guardada en el sótano ideológico.
Bajo el título Euskara jalgi hadi plazara, el Parlamento Vasco acoge estos días una exposición de antiguas ediciones de libros en y sobre el euskera. El ejemplar más destacado es el primer libro impreso en euskera: Lingua Vasconum Primitiae, de Beñat Etxepare, editado en Burdeos en 1545 y que ha sido cedido por la Biblioteca Nacional de París. También se exhiben otras 13 joyas datadas en los siglos XVI y XVII, algunas de Joanes Leizarraga, Pedro de Axular y Arnaut Ohiernat. El autor que protagoniza la muestra da nombre al Instituto Etxepare, que es la institución que se ocupa de promover el euskera en el mundo, al estilo de lo que es el Instituto Cervantes para el Español.
Mirando la exposición he pensado en la fortuna que tuvo Beñat, que pudo evitar en su tiempo a aquellos que, también entonces, se creían en el derecho de marcar la forma correcta de ser y de pensar porque, de no haber sido así y siendo él luterano, como era, lo más probable es que hubiese sido quemado en la hoguera junto con sus libros y hoy, 466 años después, no tendríamos el ejemplar del Lingua Vasconum Primitiae en nuestro Parlamento.
La exposición es muy didáctica y está hasta el 31 de marzo. Vale la pena.

¿A quién le importa EiTB?

De todas las instituciones que Euskadi ha ido creando a lo largo de las tres décadas transcurridas desde que los vascos aprobamos nuestro Estatuto de Gernika, la radiotelevisión vasca ha sido, y sigue siendo, una de las más simbólicas. Seguramente es por eso por lo que EiTB fue desde el primer instante blanco de tantas miradas y objeto de tantas expectativas. En año y medio se ha usado tan intensamente a EiTB como termómetro del cambio político que la importancia del termómetro mismo ha pasado a veces a un segundo plano.
Sin embargo EiTB es un patrimonio común que nos importa a muchos:
  • Le importa al Gobierno de Patxi López, que optó por estrenar un comportamiento nuevo en la historia del Ente Público proponiendo como Director General a un profesional sin adscripción partidaria y no, como había sido siempre, a un miembro del partido gobernante.
  • Le importa a la sociedad vasca, que valora un espacio en el que se reconozca a sí misma como sujeto colectivo, que sea un lugar de encuentro y convivencia y que refleje nuestra multifacética realidad.
  • Le importa a los trabajadores y trabajadoras de EiTB, que tienen ahora la primera oportunidad de dedicar sus esfuerzos a diseñar e impulsar una radiotelevisión pública de futuro, moderna, profesional, de calidad y que sea capaz de identificarse con una sociedad tan plural como es la vasca.
  • Le importa mucho al mundo del euskera y a sus hablantes, que con EiTB disponen de una herramienta única e insustituible para la normalización y para el desarrollo de la lengua.
  • Le importa a la cultura vasca, en todas sus manifestaciones, porque nuestra radiotelevisión es una ventana poderosa para su difusión y para su mismo desarrollo.
  • Le importa a la industria audiovisual vasca, dentro de la que EiTB ejerce una función dinamizadora y tractora.
Y nos importa sobre todo a quienes creemos que la libertad de prensa y de creación, que son básicas en cualquier sistema de libertades, no pueden estar solo en manos de los grandes grupos de comunicación privados.
Pero, si todo esto es cierto, también lo es que hay a quienes no les importa lo que le pase a EiTB. Son aquellos que dicen amarla cuando lo único que admiten es poseerla. A estos no les importa lo que le pase ya a la radiotelevisión de los vascos porque, acostumbrados a creerla suya, ven ahora con rabia y con alarma que ya no volverán a poder usarla para tratar de negar la Euskadi real, la de todos, y convertirla en la Euskadi identitaria y estrecha que solo ellos sueñan. A esos ya no les importa EiTB, y por eso la vapulean.
El futuro de EiTB está y estará del lado de aquellos a quienes nos importa el servicio público y no de que quienes pretenden mantenerla como un reducto de poder a la espera de ser reconquistado. Eso está tan claro como que la competencia privada espera ansiosa el botín resultante de la bronca.

Menos mal que es una cerilla

Impresionante imagen de la cabeza de una cerilla ardiendo, seleccionada por el amigo Antonio Martinez Ron, de fogonazos.
La cámara ultralenta modifica asombrosamente el sentido del tiempo y me ha hecho pensar si no estaremos haciendo esto mismo con el planeta en el que vivimos, solo que nuestra percepción del tiempo sería aún muchísimo más lenta que la de esta cámara.
 Espero que no sea tanto, pero da que pensar.

Un programa de auténtica televisión pública

Después del disgusto y de la verguenza humana y profesional de ver cómo CNN+ desaparecía del dial televisivo para dar paso a GH+, nuestra televisión pública vasca nos da una alegría en forma de programa realizado con calidad, interés y ritmo. José A. Perez y Luis Alfonso Gámez, junto con otros colaborares han dado forma a ESCÉPTICOS, algo que espero que tenga un buen recorrido en ETB. Después de la emisión ellos mismos se critican en sus blogs. Es lo que tienen los escépticos, que son la leche.

Si tenéis tiempo, vedlo, son 40 minutos pero pasan sin darse cuenta.