julio 2011

En España no somos racistas


Leía ayer de un inquietante estudio del Observatorio Español del Racismo y la Xenofobia. Parece que un 40% de los españoles considera que un inmigrante que pierda su trabajo debe ser expulsado del país. Ojo que no dicen que deba ser expulsado antes, mientras trabaja, sino cuando su presencia deja de reportar beneficios inmediatos.

No sé cuántos derechos está dispuesto a reconocerle ese 40% de encuestados al inmigrante productivo (aunque me pongo en lo peor) pero lo que está claro es que en el momento en que queda desempleado pasan a no reconocerle ningún derecho. Tan ninguno que prefieren que sea expulsado del país.

A las personas racistas les molestan las de otras etnias porque sí, porque los consideran inferiores o peligrosos y, por lo tanto, no los quieren nunca en ninguna circunstancia a su lado. Pero esta encuesta demuestra que hay un número escalofriante de personas que no son racistas clásicos sino que piensan en las personas extranjeras como si fueran útiles pañuelos desechables.

Va a resultar cierto que -como se ha dicho tantas veces- en España no somos racistas, que lo que somos es unos hijos de puta a secas.

¿Materiales vivos en la alhóndiga?

Conocía los líquidos magnéticos, que adaptan su forma a los campos a los que se les somete. La primera vez que los vi me pareció una curiosidad científica, una forma asombrosa de la materia. Pero hoy he visto a esos ferrofluidos cobrar vida y convertirse en arte a través de la imaginación y la destreza de la artista japonesa Sachiko Kodama. Impresionante.

También conocía los “strandbeest”, esos monstruos amables, algo inquietantes y no menos asombrosos del holandés Theo Jansen, un estudioso del movimiento que también se supera en audacia e imaginación.


Visita muy recomendable a la muestra “Artfutura XXI, Repasando el futuro” en la Alhóndiga Bilbao que hace precisamente un repaso a los 21 años de este festival, en el que las nuevas tecnologías son la herramienta de la creatividad y del arte.

El último zulo

No sé si tendré mañana cuerpo para leerme enterito el comunicado que ha anunciado ETA y que presumo farragoso y aburrido, hinchado de todos los topicazos y conceptos tóxicos con los que llevan tanto tiempo atizándonos. Ya anuncian hoy, en un breve, los principales conceptos con los que han perpetrado el texto de mañana y, la verdad, leyéndolos se le quitan a uno las ganas de molestarse.

Atentado de ETA contra la casa cuartel de Vic. 29 de mayo de 1991. Foto EFE

Han descubierto, al parecer, que ha empezado un tiempo nuevo. Hasta ahí bien. Pero lo que no dicen es que es el tiempo de su derrota definitiva y muy probablemente el inicio del tiempo de la derrota de sus ideales totalitarios, porque sin la presión de las pistolas va a ser muy difícil que, incluso los que aún les justificaron hasta ayer, mantengan la tensión política a favor de una opción que a partir de ahora tendrá, además, que convertirse en algo más que una amenaza y un grito.

Muy al contrario de lo que dicen han perdido la batalla política para siempre aunque falten muchas cosas y algunos de los viejos tics sigan y seguirán presentes durante algún tiempo. Les queda camino por recorrer (profundizar dicen ellos) en la derrota: Les queda reconocer que la violencia que ejercieron nunca sirvió para nada salvo hacer crecer la injusticia. Les queda asumir que sus presos no son héroes y que muchos de ellos ya van abandonando más o menos discretamente la asamblea. A los que están en la calle les queda vivir cerca de las víctimas que levantaron la voz y de los muchos que no la levantaron por miedo.

Es verdad que pronto viviremos en un país en paz (y no en un “escenario” del que hablan, como si la sociedad estuviese sentada mirándoles) y va a ser así porque la democracia se ha impuesto a la tiranía con los propios métodos de la democracia, que son lentos y cautelosos pero invencibles. Armas como el respeto por la ley y por la voluntad general democráticamente expresada, la verdad, la justicia y también la memoria. Si, la memoria de nuestro holocausto local.

ETA está acabada. El único camino en el que le queda “profundizar”es en el que le ha colocado la policía. Aún puede disolverse por voluntad propia, declarando expresamente su final, o esperar a que sea detenido y encarcelado el último de sus miembros y descubierto el último zulo. Lo que pudo parecer imposible ahora parece inminente. No creo que tengan mucho tiempo para decidirse.

Demasiados periódicos vendidos

News of the World (NOTW) es un periódico muy vendido en el Reino Unido y del que es propietario Rupert Murdoch, uno de los hombres más ricos e influyentes del mundo. El diario es una más de las muchas cabeceras de su propiedad. El histórico The Times es también parte de su cuadra de medios.

Murdoch es un buen ejemplo de quienes entienden el periodismo como un producto más con el que hacer dinero. Cada uno de sus periódicos se especializa en una línea editorial al gusto de los consumidores (antiguamente lectores) a los que pretende y aquí paz y después gloria. En España también pasa. La calidad, el derecho a la información, la honestidad profesional y el propio respeto por las personas son, para este tipo de empresarios, pintorescas rarezas del sector en el que ellos están para ganar siempre. Rarezas que -claro está- decaen en cuanto se trata de facturar.

Scotland Yard investiga ahora si los periodistas del diario interceptaron o no teléfonos móviles de víctimas de los atentados del 7 de julio de 2005 en Londres para obtener titulares sensacionalistas tras haberse sabido que el periódico pinchó efectivamente el buzón de voz del móvil de Milly Dowler, una niña de 13 años que desapareció en marzo de 2002 y apareció asesinada seis meses después. El investigador encargado no sólo interceptó los mensajes que entraban en el móvil de la niña, sino que cuando el buzón se llenó borró los más antiguos para que pudieran seguir grabándose nuevos mensajes y poder así seguir suministrando información al periódico que le pagaba. Mientras tanto los padres de la niña secuestrada y asesinada mantenían la esperanza en base a los movimientos de su teléfono, ignorando que quien borraba los mensajes no era su hija Milly sino alguien al servicio de la cuenta de resultados de un periódico.

Existe la sospecha de un sistema perfectamente organizado de pinchazos en líneas privadas y por eso Scotland Yard examina ahora con lupa cada caso mediático de asesinato o secuestro en el país desde 2001. Sospechan que los familiares de desaparecidos o asesinados también podrían haber sido espiados, incluidos los de la niña Madeleine McCann, desaparecida en el Algarve Portugués.

Lo cierto es que, aunque el escándalo ha estallado ahora, no hay ninguna diferencia moral entre pincharle el teléfono a alguien de la Casa Real Británica, a un famoso, a una modelo, tal y como ese periódico había hecho ya antes a menudo, o hacérselo a una niña secuestrada o a la víctima de una bomba. Lo que importaba era la noticia, la sensación y el gran titular. No sé si son demasiados periódicos vendidos o periódicos demasiado vendidos.

La facción determinista de nuestra patronal

La Confederación Española de Organizaciones Empresariales (CEOE) ha hecho público un informe que llama la atención por varias cosas, pero fundamentalmente por su escasa relación con las actividades empresariales.

Sin embargo, parece que la CEOE dispone de un denominado Instituto de Estudios Económicos que se ha descolgado con un informe titulado Educación y Formación Profesional en el que se defiende que, en materia educativa, los condicionantes sociales y genéticos están por encima del origen socioeconómico y cultural de la familia. Los científicos y los expertos en educación siempre han sostenido que el éxito escolar es mayor entre los chicos y chicas que proceden de familias con más nivel cultural y con menos dificultades económicas. Pero hete aquí que los empresarios vienen a pagar un estudio que dice que de eso nada. Que la cosa no viene “de familia” sino “de nacimiento” y lo demuestran –dicen- estudiando las diferencias entre hijos naturales y adoptados, entre otras cosas

Y ya puestos a opinar con la autoridad de quien tiene dinero para pagar sus propios informes, dicen también que la feminización de la educación ha supuesto una mala práctica, al eliminar las jornadas partidas ya que las mujeres, en su deseo de conciliar, “tienden a convertir en trabajos a tiempo parcial tareas que no lo son” como la educación.

Queda claro, para empezar, que la conciliación es para la CEOE un problema de las mujeres. Pero también denuncian que “medio millón de mujeres y cerca de un cuarto de millón de varones han logrado unas magníficas condiciones para la conciliación a costa de ponerlo más difícil para el resto de la población”. Queda así muy clarito, también, que la CEOE no tiene ninguna intención de que sus empresas contribuyan a facilitar la conciliación sino, muy al contrario, de denunciar las dificultades adicionales que quienes concilian les crean a los trabajadores y trabajadoras que no deben esperar facilidad alguna por parte de las empresas de la CEOE.

Por último sostienen que el gasto en educación no es lo más importante para la obtención de resultados académicos (aunque debo decir que no he podido saber si llaman buenos resultados a que los listos “de nacimiento” saquen buenas notas o a que el conjunto de la población tenga un mejor nivel educativo)

Quedo a la espera de que los sindicatos de maestros y maestras de primaria hagan un informe científico sobre la idoneidad de los empresarios para su labor, sobre la conveniencia de las inversiones productivas y no especuladoras, ah! y que contemple también lo que las personas que educan a nuestros niños y niñas piensan sobre las remuneraciones y bonos de los altos directivos de las empresas.

La búsqueda de la competitividad en base al deterioro de las condiciones laborales me parece a mí un camino sin salida, en el que los países emergentes nos ganarán siempre. Por el contrario una sociedad más culta, mejor educada, más imaginativa y creadora nos garantiza mucho mejor la prosperidad. Son precisamente esas cosas para las que sirve la educación y sus correspondientes inversiones. Eso sí, yo no tengo ningún estudio que lo ratifique, me tengo que conformar con el sentido común.