febrero 2011

De El Caserío me fío…De su dueño no

Ayer por la noche, mientras comentábamos las noticias del último escándalo de Ruiz Mateos, Josetxu tuvo la humorada de pronunciar la frase que titula este post. Me estuve riendo un buen rato y se la copié.
De verdad parece mentira que a estas alturas todavía haya gente que se haya atrevido a poner su dinero en una operación tan imposible como su promotor. Aun recuerdo los anuncios de televisión en los que, al estilo de un medicamento,  un texto avisaba al final de las condiciones de indefensión en que quedarían quienes suscribiesen la emisión; dentro del propio anuncio. Pues ni por esas, aún miles de personas pusieron parte o todos sus ahorros en manos de nuestro Madoff nacional. Asombroso.
 Tendría gracia si no fuera por la situación en que quedarán las 10.000 personas que trabajan en las empresas que este individuo ha ido adquiriendo para llevarlas a la quiebra.
Dice ahora que si no pudiera pagar a quienes le han prestado dinero (ojo, para ganar el 8%)”se pegaría un tiro…si no fuese porque se lo impiden sus creencias religiosas”. Esto puede que tranquilice mucho a su director espiritual pero no creo que logre el mismo efecto con los inversores.

3 minutos para recordar a los ausentes

Mi compañero Mikel me ha remitido este video de uno de mis referentes musicales de cuando era más joven. No es la canción de Imanol que más cantábamos pero sí una de las más sentidas.

El cantante Imanol Larzabal, tras vivir exiliado durante el franquismo, volvió a Euskadi con la democracia, trabajó y se ganó la vida actuando aquí y allá, manteniendo su compromiso con la libertad. Precisamente por ese compromiso y porque en este país nunca han faltado enemigos de la libertad, tuvo que volver a marchar de nuevo y separarse de su tierra, que es la mía. Nunca pudo regresar.

El Gobierno de Patxi López va a ofrecer facilidades para que regresen a Euskadi, si lo desean, los miles y miles de personas que tuvieron que exiliarse de Euskadi por miedo al terrorismo nacionalista de ETA o simplemente hartos de él. Una auténtica sangría que será seguramente imposible de reponer porque imposible es detener durante tantos años las vidas, los amores, los sueños y las penas de nadie. Imanol Larzabal fue uno de ellos. Partió para no volver, como tantos.

Sirvan estos tres minutos de su voz para recordar a todos aquellos y aquellas que, pensasen como Imanol o de cualquier otra forma, optaron por abandonar su tierra con miedo, rabia y pena por causa de los peores hijos de ella.

140 millones de mujeres

Hace días que estoy pensando en escribir un post titulado NIEBLA SEXISTA acerca de los obstáculos impalpables que la sociedad pone a las mujeres. Me refiero a las costumbres y rutinas que están perfectamente instaladas en el uso común y que dan por hecho que las mujeres siempre deben estar en condiciones de atender con prioridad los asuntos domésticos, por ser éstas las únicas obligaciones realmente efectivas para ellas. Por supuesto no se dice, pero sí se aplica. 

  • Se da por hecho que cuando el o la profesora convoca a los padres -por ejemplo- a las 11:30 de un martes, “alguien” de la pareja tendrá tiempo de acudir. Aunque ese “alguien” casi nunca suele ser el padre.
  • Los comercios tradicionales siguen funcionando en gran parte como si en las parejas uno de los dos tuviera todo el día para ir de compras, de forma que los horarios comerciales todavía coinciden con los horarios laborales. Y ese “uno de los dos” casi siempre suele ser “una” de los dos.
  • Sé por experiencia que cuando un varón se ocupa de sus padres ancianos es visto casi como un héroe filial por familia y amistades, mientras que si es una mujer quien lo hace, se da por descontado que es lo normal y no se reconoce mérito alguno en las renuncias que ello conlleve. 

Son obstáculos que, como la niebla, impiden avanzar pero no pueden ser señalados, retirados ni eliminados. No se pueden tocar, son parte del “paisaje” y es muy difícil luchar contra ellos.

En estas estaba yo, con mi mentalidad occidental, cuando he sabido que hoy es el día contra la mutilación genital de las mujeres y, lo más terrible, que lo han sufrido entre 120 y 140 millones de mujeres, 3 millones de niñas -como la mía- al año. Espeluznante.

Porque no se trata solamente de una práctica dolorosa, peligrosa e inhumana, sino que, es un atroz sistema de disciplina sexual, que busca arrancarles a las mujeres su propia sexualidad, alegando que, de no hacerlo, serán infieles o no estarán preparadas para el matrimonio, como si fuesen esclavas sexuales y ese debiera ser su único destino.

Supongo que nos corresponde seguir eliminando la “niebla sexista” que nos rodea aquí, pero conviene que tampoco nos impida ver que fuera de nuestro confortable primer mundo los obstáculos de las mujeres aún son perfectamente concretos, visibles…y espantosos.

Euskara jalgi hadi plazara

Suelen ser los nacionalistas vascos extraordinariamente puntillosos en la definición de lo que es ser vasco y lo que no. Como todos los demás nacionalistas se creen depositarios de alguna clase de esencia que les faculta para definir el patriotismo y no suelen tener empacho en criticarnos a quienes -tercos- no encajamos en su estrecho corsé, bien porque no hablemos el idioma “que debiéramos”, porque no “sentimos” nuestra identidad como lo hacen ellos o porque mantenemos costumbres o aficiones “no vascas”. En tiempos utilizaron la raza con pasión pero en este momento la tienen ya guardada en el sótano ideológico.
Bajo el título Euskara jalgi hadi plazara, el Parlamento Vasco acoge estos días una exposición de antiguas ediciones de libros en y sobre el euskera. El ejemplar más destacado es el primer libro impreso en euskera: Lingua Vasconum Primitiae, de Beñat Etxepare, editado en Burdeos en 1545 y que ha sido cedido por la Biblioteca Nacional de París. También se exhiben otras 13 joyas datadas en los siglos XVI y XVII, algunas de Joanes Leizarraga, Pedro de Axular y Arnaut Ohiernat. El autor que protagoniza la muestra da nombre al Instituto Etxepare, que es la institución que se ocupa de promover el euskera en el mundo, al estilo de lo que es el Instituto Cervantes para el Español.
Mirando la exposición he pensado en la fortuna que tuvo Beñat, que pudo evitar en su tiempo a aquellos que, también entonces, se creían en el derecho de marcar la forma correcta de ser y de pensar porque, de no haber sido así y siendo él luterano, como era, lo más probable es que hubiese sido quemado en la hoguera junto con sus libros y hoy, 466 años después, no tendríamos el ejemplar del Lingua Vasconum Primitiae en nuestro Parlamento.
La exposición es muy didáctica y está hasta el 31 de marzo. Vale la pena.