2010

Alcohol a menores

m
Emocionante llegada de Marc Marquez como ganador hoy en la carrera de 125 cc en Mugello. Ha sido enternecedor oírle decir con ingenuidad y con esa cara de niño que tiene: “entraba en la recta y veía que nadie me pasaba”. Ha hecho una gran carrera.

Aún recuerdo que el año pasado competía con la moto lastrada porque no daba el peso mínimo exigido para poder correr. En fin hoy, con sus 17 años, se ha subido a lo más alto del podio y le ha dado el obligado arreón a la botella de cava.

La realidad siempre va más rápido que la ley, sobre todo en el mundo de las carreras. Nadie imaginó que un menor de edad tuviese la oportunidad de brindar como campeón, y además ni siquiera es la primera vez que eso sucede.

¡Felicidades chaval!

(La foto está tomada de RTVE)
m

Buitres arriba y ampollas abajo

Coincidiendo casualmente con el Día Mundial del Medio Ambiente hemos hecho una fantástica excursión al monte Gorbea, por una ruta que no conocía (lo que no es mucho decir porque solo conocía una).

El tiempo nos ha acompañado y ha sido una gozada. El camino del río Bayas es cómodo y los recodos del agua, como de postal. Aunque una vez que se abandona el río la cosa se pone realmente empinada.

Arriba los buitres leonados se turnaban encima de nuestras cabezas con las chovas piquigualdas, éstas atentas a los restos de bocadillos y aquellos… mejor no saber a la espera de qué.

Pero lo más curioso ha sido que paso a paso, o mejor jadeo a jadeo, he ido dando vueltas al magín y creo que he encontrado solución a algunos asuntos del Parlamento que no tenía muy claro cómo acometer, no hay como el aire libre. O sea que un éxito total. Bueno, casi, porque mis pies están ya desacostumbrados a la marcha y tendré ampollas unos días. Pero ha valido la pena.

La copla, arqueología sociológica. Primera entrega: “A la lima y al limón”

Dicen quienes saben de niños que los peques sienten que el mundo nació con ellos, que antes no hubo nada y que estrenan el planeta. A medida que crecen tal espejismo va diluyéndose y empiezan a entender que antes de que nacieran pasaron muchas cosas, y cosas –además- que conviene que conozcan para entender su propio mundo. Su curiosidad hace el resto.

Sin embargo a menudo la sociedad adulta, más torpe o más cínica que los niños, actúa como si no existiese el pasado. Posiblemente aquejada de una especie de “adolescentelización” colectiva que ya tendré ocasión de comentar.

Sospecho que no es tanto el olvido como el pudor de reconocer que vivieron en un mundo en el que se daban por buenas cosas que hoy resultan inadmisibles. Tal vez tememos que una opinión pública, o publicada, tan aficionada a ese inmaduro “adanismo” juzgue nuestra actuación en el pasado a través de las creencias y certezas de hoy. Pero creo que es peligroso desdeñar la memoria del ayer porque nos impide entendernos a nosotros mismos en el hoy.

No hay que irse muy lejos para ver, y oír, cuál era el papel que la sociedad reservaba a la mujer hasta hace bien poco. Ahí está algo tan popular como la copla, que describe con enorme precisión lo que era o no correcto en tiempos de nuestras abuelas, y aún después.

La copla es un tratado amplio y profundo de urbanidad, de moralidad y sobre todo es un testigo sincero que nos describe sin disimulo alguno cómo era la vida, sobre todo la de las mujeres. Hoy empiezo a explotar este filón sociológico con la conocida canción “A la lima y al limón” que detrás de su aparente gracejo esconde una letra espeluznante en la que el papel de la mujer y lo que de ella esperaba la sociedad queda reflejado con enorme claridad – y crueldad.

Es la historia de una mujer fea a la que la paciencia y la suerte le permiten salir al final de su casi segura desesperación por el único camino que le es permitido: el del matrimonio. Escúchenla y tiemblen, pero no se avergüencen. Era así.

Seguiremos explorando.

La vecinita de enfrente no, no,
no tiene los ojos grandes.
ni tiene el talle de espiga, no, no,
ni son su labios de sangre.
nadie se acerca a su reja,

nadie llama en sus cristales.
que sólo el viento de noche
es quien le ronda la calle.
Y los niños cantan a la rueda, rueda.
esta triste copla que el viento le lleva.

A la lima y al limón,
tu no tienes quien te quiera.
A la lima y al limón,
te vas a quedar soltera.
Que penita y que dolor.
Que penita y que dolor,
la vecinita de enfrente soltera se quedó.
Solterita se quedó.
A la lima y al limón.

La vecinita de enfrente no, no,
nunca pierde la esperanza.
y espera de noche y día, si, si,
aquel amor que no pasa.
Se han casado sus amigas,
se han casado sus hermanas.
Y ella compuesta y sin novio
se ha quedado en la ventana.

Y los niños cantan a la rueda, rueda.
el mismo estribillo que el viento le lleva.

A la lima y al limón,
tu no tienes quien te quiera.
A la lima y al limón,
te vas a quedar soltera.
Que penita y que dolor.
Que penita y que dolor,
la vecinita de enfrente soltera se quedó.
Solterita se quedó.
A la lima y al limón.

La vecinita de enfrente si, si,
a los treinta se ha casado,
con un señor de cincuenta, si, si,
que dicen que es magistrado.
Lo luce por los paseos,
lo luce por los teatros.
Y va siempre por la calle
cogidita de su brazo.
Y con ironía siempre tararea,
el mismo estribillo de la rueda, rueda.

A la lima y al limón,
que ya tengo quien me quiera
A la lima y al limón,
que no me quedé soltera.
Ya mi pena se acabó.
Ya mi pena se acabó,
que un hombre llamó a mi puerta
y le dí mi corazón,
y conmigo se casó.
A la lima y al limón.

Letra tomada de La poesía de la copla

Atardecer azul en Madrid

La imagen que tenemos de las ciudades casi siempre está vinculada a la prisa. Nos es fácil sentir una ciudad como algo apresurado, anónimo e impersonal. Aunque si reflexionamos un poco también seremos capaces de ver oportunidades, matices, sorpresas…espectáculo.

Me gustan las ciudades y me gusta cuando una ciudad se reconoce a sí misma como escenario de convivencia, con todo el valor que eso tiene. Cuando se mira y descubre lo espléndida que está.

Con motivo de su primer centenario, la Gran Vía de Madrid se abrió a ser paseada por todo el mundo. El escenario se convirtió en protagonista y el suelo se hizo más humano para que la gente se animase a pisarlo sin prisa. Una gozada.

Des-Concierto


m
Una vez más, como es mi costumbre, me equivoco. Hablaba el miércoles de las “fuerzas vivas guipuzcoanas” y de sus intentos para que la futura sede de Tecnalia se ubique en el Parque Tecnológico de Miramón. Pues bien, como era de temer ya ha surgido la contestación activa tanto en Vizcaya como en Álava (menos mal que sólo somos tres territorios). Como aquí cada cual tenemos nuestro parque tecnológico, y nuestra asociación de empresarios, por supuesto, todos nos hemos puesto a la tarea de captar esa sede.

Seguramente tan extrema actitud reivindicativa sea un efecto secundario del Concierto Económico, que reserva para cada uno de los territorios la recaudación de los impuestos. Confío, de hecho, en que ésta sea la razón y no estemos ante un aldeanismo puro y descarnado.

Pero lo que me inquieta de verdad es que después de tanto ruido, la instalación de una sede pequeña, como la que seguramente corresponde, pudiera ser vista como un desdoro y para evitarlo nos encontremos con que Tecnalia se vea obligada a montar una sede mucho más grande y aparatosa de la que precisa para así no desairar a Álava, Guipuzcoa o Vizcaya… que tanto han trabajado por acogerla.

Espero no equivocarme también en esto.

m

La aldea vasca

Este es un país en el que las disputas territoriales son causa de pasiones tan grandes como vacías. Euskadi se recorre en coche de punta a punta en dos horas y pico, pero en ese breve recorrido sin darnos cuenta habremos atravesado una verdadera malla de sentimientos de pertenencia e identidad.

Ser de Bilbao es como ser de la capital del mundo para algunos. Los VTV’s (Vitorianos de Toda la Vida) nada tienen que envidiar a los Donostiarras de la Bella Easo, que con justicia reivindican sus asombrosas fiestas de invierno que solo tienen competencia en los muy distintos carnavales de Tolosa. Pero tampoco podemos olvidar a los Jarrilleros de Portugalete, totalmente diferentes a los devotos de la Virgen del Carmen de Santurce, de los que les separa… una calle.

Para carácter el de los Bermeanos, y muy especialmente el de las bermeanas. En el extremo oriental tenemos a los que en una verdadera declaración de autenticidad se dicen a sí mismos de Irun Irun. Así, dicho dos veces seguidas. Hay ejemplos mil.

Ya el viejo juramento de los señores de Vizcaya nos apunta a que nuestra afición “hiperlocal” tiene raíces en la tradición más rancia puesto que no se limitaba jurar los fueros en general, así a lo tonto, sino que descendía al detalle concreto, para que no quedasen dudas: “Juro que bien verdaderamente le guardar a la Tierra llana, y villas, y ciudad, de él y Durangueses y Encartaciones y a los moradores de ellas y en cada una de ellas…”.

Sobre las rivalidades futbolísticas no pondré una línea porque sería jugar con gasolina y cerillas. Hace unas semanas se desató una pequeña tormenta sobre cuál es la capital de Euskadi que encendió los ánimos y que aún colea intentando vencer a la tranquila cordura que parece que se ha impuesto provisionalmente.

Todo esto, por supuesto, da un juego infinito para los chistes y está bien mientras se quede en eso.

Pero estos días el localismo se ha conjugado con otra visión no menos tradicional entre los vascos: la de las grandes empresas con grandes sedes, de grandes arquitectos, con mucha gente entrando y saliendo bajo grandes carteles luminosos en la fachada.

Andan las fuerzas vivas guipuzcoanas enceladas en conseguir que la sede de Tecnalia se instale en San Sebastián. Loable deseo. Tecnalia es una corporación formada por empresas de alta tecnología que después de discurrir durante años colaborando entre ellas pero cada cual en su propia casa, va a constituirse como un grupo estratégico más unitario, aun con divisiones especializadas. Parece que a nadie se le ha ocurrido pensar que cuando se trata de unas empresas del alto nivel tecnológico y de gestión de las implicadas lo de menos es la ubicación física de cada cual (teniendo en cuenta que todas están en Euskadi, ya están bastante cerca unas de otras) y que sería perfectamente posible que estuviesen incluso mucho más alejadas ya que su valor reside en la red, la información, la comunicación y el talento y no en la mera cercanía física.

Si hasta yo, que justo me defiendo en esto de la tecnología, trabajo en 3 ó 4 ubicaciones distintas, fíjense lo que no serán capaces de hacer nuestras empresas más punteras en tecnología. Seguramente, para que no se diga, tendrán una sede pero la imagino pequeña, funcional, con poquísimo personal y medios telemáticos a disposición de sus directivos para poder comunicarse desde sus sedes propias, o desde Palo Alto y Kuala Lumpur, por poner.

Donosti es, sin duda, una ubicación excelente para esa sede, como para cualquier otra cosa, pero creo que sería un error pensar en un gran edificio “emblemático” que quizás es lo que esperan sus defensores.

Aunque no sé para qué me meto porque vista nuestra tradición, igual resulta que el que no se entera de lo que va a pasar soy yo y se trata de desatar otra bronquita local. Que todo podría ser. ¡Que pereza!

m

Extremadamente español


m
Jesús Mª Larrazabal es el único parlamentario de Eusko Alkartasuna. Es un personaje curioso y de verbo encendido. Su bonhomía le hace acreedor al cariño de todos en la cámara, donde se le perdona que incumpla siempre sus permanentes promesas de brevedad. No puede. Se le va la pasión y se estira …se estira…hasta agotar casi siempre el tiempo de que dispone. Nadie se lo reprocha en serio.

La rotundidad nunca falta en su discurso aunque algunas veces le juega alguna mala pasada. Hoy nos ha descubierto que la nacionalidad es una condición que se puede tener en mucha o en poca cantidad cuando ha dicho que incluso dentro de la Comunidad Autónoma hay gente con sentimiento “extremadamente español”.

Yo también pienso que la virtud está en la moderación pero desconocía, hasta hoy, que se pudiera ser extremadamente español o escasísimamente vasco. Y lo que me queda.

(La foto es de la página web de EA)
m

Solidaridad


Algunas veces ocurre que recuerdos de la infancia se nos vuelven a presentar después de muchos años. Y lo hacen con tal nitidez que nos sorprendemos al ver el mimo con que alguna parte de nuestro cerebro guardó aquellas impresiones que creímos olvidadas.

A Félix Reyes ese recuerdo le sobrevino con motivo de los atentados del 11 de marzo de 2004 en Madrid. El funeral de su padre, allá en Valleseco (Gran Canaria) parece que se hizo irresistiblemente presente al ver bajo la lluvia a los manifestantes que mostraban su duelo por las víctimas de los trenes.

Y de tan adentro nació su obra “Solidaridad” que hemos tenido la ocasión de ver hoy durante la conmemoración de los primeros 75 años de Radio Vitoria. Muy interesante.

Extraños fenómenos sobre el cielo de Madrid


Confío en que algunos de ustedes recuerden la estupenda película de Imanol Uribe, basada en la novela “Crónica del rey pasmado”, de Gonzalo Torrente Ballester. La cinta es simplemente magnífica y la historia absolutamente cautivadora, como tiene que ser la obra de un genio.

Recordarán que la historia se inicia con la observación de unos “extraños y diabólicos fenómenos aparecidos esta noche sobre el cielo de Madrid” ¡Qué maravilloso comienzo! Aquel prodigio desata el relato apasionante de las obsesiones de la corte del joven Felipe IV. Pues bien, el fenómeno se ha reproducido nuevamente el pasado miércoles sobre el cielo de la Villa y parece que ha desatado pasiones similares a las del siglo XVII.

Una potente señal de origen desconocido impidió que la señal de Telemadrid llegase a miles de televidentes ¡precisamente durante la transmisión del partido de la Liga de Campeones que enfrentó al Barcelona con el Inter de Milán!

El fenómeno –maligno por demás- llegó minutos después de que comenzara el partido y duró hasta instantes antes de que el árbitro diera el pitido final, que eliminaba al Barça. Tan extrema coincidencia hace pensar sin duda en algo diabólico.

Y, como si estuviésemos en aquella corte que Gabino Diego gobernaba con mano temblorosa, todos los demonios de Madrid, que al parecer siguen aquí sin moverse desde hace siglos se han desatado de nuevo en pleno siglo XXI.

El vicepresidente y portavoz de la Comunidad de Madrid, Ignacio González, ha manifestado que fue “una interferencia externa intencionada» y la lideresa madrileña, Esperanza Aguirre, ha calificado de «escándalo» las interferencias «provocadas o no». Se han presentado las correspondientes denuncias ante la policía, el Ministerio de Industria y la empresa distribuidora de la señal han iniciado investigaciones y andan los políticos madrileños escamados mirándose mutuamente de reojo.

Tal vez no hayamos avanzado tanto y sobre las cabezas de los madrileños sigan revoloteando aquellos demonios que hoy nos cuesta ver cegados como estamos por la tecnología, la prisa y las luces artificiales de la noche. Pero que la corte de la capital de reino mantiene viejos tics, parece evidente.

Hombre, no quiero frivolizar. La cosa tiene su importancia, tanto si se trata de un error técnico como –sobre todo- si se demuestra que cualquiera en España puede bloquear intencionada y clandestinamente la señal de una televisión. El asunto es serio y tendrá que aclararse pero a mí todo esto me ha recordado, inevitablemente, aquella película que siempre tengo en la memoria y que recomiendo encarecidamente a cualquiera.

Por cierto a alguno de los lectores habituales de este blog (él sabe) le recuerdo la escena impagable en la que Eusebio Poncela, sin que se sepa si como Conde de la Peña Andrada o como Lucifer, baila voluptuosamente la chacona con una bella cortesana de Palacio. Ya me dirás.

m